Diario de Información y Análisis de Intereconomía
¿Por qué se está desarrollando un ataque?

Polonia frente al vendaval

Higinio J. Paterna |Varsovia
Entrevista con Eryk Mistewicz, especialista en estrategias de márketing y director de la revista de pensamiento Nowe Media.

Eryk Mistewicz es especialista en estrategias de márketing, dirige también la revista de pensamiento Nowe Media.

-Si hacemos caso a lo que nos cuenta gran parte de la prensa de todo el mundo, podríamos pensar que el nuevo gobierno conservador de Polonia va decretar de un momento a otro la ley marcial…

– En primer lugar, hay que decir la cantidad de falsedades difundidas por aquellos polacos incapaces de conformarse con el resultado de las elecciones es asombrosa, no se puede comparar con nada que haya ocurrido antes. Lo de ahora es un auténtico vendaval, y es así porque la escala de los cambios que se están llevando a cabo ahora mismo en Polonia es muy profunda, no es nada sencillo ni “suave”. Podemos decir que es un ajuste de cuentas con el último cuarto de siglo.

– ¿Una revolución?

En cierta manera sí que es una revolución, y naturalmente aquellos que han salido más beneficiados por estos veinticinco años sienten que su mundo se acaba, de hecho ya se ha terminado.

Eso se nota, por ejemplo, en la ferocidad de los ataques desde los medios de comunicación opuestos al gobierno conservador de Ley y Justicia.

E.M. – Es difícil imaginar que el gobierno actual siga manteniendo o subvencionando en tan gran medida periódicos que han financiado todos los gobiernos durante todo este tiempo.

La escala de los cambios es enorme, es algo que afecta directamente a personas de muchos ambientes, así que éstos se defienden, y se defienden organizando manifestaciones y también tratando de interesar a todos los centros e instituciones europeos y mundiales relacionados con los derechos humanos, tales como Amnistía Internacional, como si en Polonia ocurriera algo malo, algo extraño, o como si hubiera pasado algo que no es un parte de la democracia. Y lo que ha sucedido es que se han celebrado unas elecciones normales, democráticas: no han sido falseadas, la policía no necesita reaccionar, el ejército no está patrullando las calles, esto es un país democrático normal, sencillamente tenemos unas elecciones y un resultado electoral.

Pero la historia que se cuenta es bastante distinta

E.M. – Esta es otra cuestión interesante. Para el lector occidental, el mensaje debe ser una buena historia, lo cual no significa que esa historia sea real: una buena historia, basada en emociones y estereotipos. No me extrañaré en absoluto si de aquí a nada nos cuentan que el gobierno ataca a la minoría homosexual y, qué se yo, segrega a esas personas, las mete en campos de concentración o algo por el estilo, porque la opinión pública capta de inmediato este tipo de narraciones. Aumentarían las protestas en Polonia y nadie tendría tiempo para reaccionar y decir que todo es un absurdo y que a nadie se le ha venido a la cabeza algo así.

El alboroto que se ha armado en torno a Polonia no puede aparecer de la nada…

Nada más conocerse el resultado de las últimas elecciones parlamentarias empezaron a llamarme desde diversos medios franceses, con tres preguntas, que eran siempre las mismas preguntas en diverso orden, aunque salidas de los labios de distintos periodistas.

Primero, si Polonia va a salir de la UE. Luego, si los no católicos pueden sentirse seguros en Polonia, y en tercer lugar querían conocer mi valoración, como polaco, del resultado electoral: si no me sentía avergonzado de Polonia, del voto tan poco inteligente de mis compatriotas. Es curioso que cada nuevo periodista que llamaba repetía lo mismo y que mis respuestas no les cuadraban, porque esperaban el experto en márketing político les confirmaría sus tesis.

Y entonces les respondía que no hay el menor motivo para que Polonia abandonara la UE, que no veo que quienes no son católicos puedan sentirse oprimidos, y que Ley y Justicia ha vencido por veredicto de la mayoría de los polacos de todos las edades y regiones, nivel de educación,… Es realmente difícil sostener que han ganado porque les han votado los habitantes de aldeas perdidas… Entonces me decían que cómo era posible, que habían hablado con tal y tal catedrático…, y aquí aparecían los apellidos de sociólogos o politólogos que antes habían formado parte del comité electoral del expresidente Bronislaw Komorowski – del bando político opuesto al actual gobierno y al actual presidente - n.d.a. – y que les habían dicho que en Polonia estaban ocurriendo cosas terribles.

Parece que estas confabulaciones están teniendo buena acogida.

Efectivamente, los relatos sencillos, las historietas, tienen gancho en la opinión pública, porque la verdad es que independientemente de si estamos en Polonia, Estados Unidos, España o Italia, hay tantas noticias que no estamos en condiciones de profundizar en la estructura de esa información, es imposible comprobarlo todo. Funcionamos sobre la base de clichés, de narraciones, de historias,… Y por eso la simplificación de nuestra visión del mundo es enorme cuando no disponemos de corresponsales fijos en muchos países y hay tanta información, tan rápida y difícil de verificar.

En resumen, lo que podemos observar es un ataque narrativo contra Polonia, una propagación de relatos e historias que son comprensibles para el mundo exterior, pero sin la más mínima base en los hechos.

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