Diario de Información y Análisis de Intereconomía
TRIBUNA DEPORTIVA

La mejor defensa, Keylor Navas

¡En Machrihanish Dunes Golf Club, en Escocia, cuentan con cuarenta ovejas negras!

Cuando acabó el Osasuna-Real Madrid ni siquiera podía echar mano de aquello de “el mejor ataque es una buena defensa” porque sólo me quedaría con Nacho. Nacho, el hombre que sirve para todo, el comodín, “el que siempre cumple” (100 partidos con el Real Madrid, por cierto). La figura del partido fue Keylor Navas.  Cuando el portero es destacado como el mejor del equipo es sinónimo de que no has controlado como deberías el partido, se dice. Ahora, si la gran actuación sirve para callar a los que continuamente mueven su sitio fuera de la portería del Madrid, bienvenida sea. El Madrid parecía, tras el parón de la uralita, salir de una especie de barbecho esperando el regreso a la Champions. Un partido, más bien una primera parte, rara, rara, rara, que diría el inolvidable Papuchi. El Madrid de Zidane, en El Sadar, era como ese Hamlet, de Miguel del Arco, que se representa en el Teatro Pavón. Excelentes actores, excelentes interpretaciones, pero desconcertante montaje a la hora de subirlo a las tablas. Los de Zinedine llegaban a Pamplona con más jet lag que Bill Murray en Lost In Translation. Más aburrido que una tarde de domingo sin chocolate y sin cigarros. Afortunadamente, ningún trance dura lo suficiente para aburrir, aunque a estas horas del lunes tampoco tenga momentos dignos de recordar. Los rojillos, eso sí, parecía que habían preparado el encuentro enfilando la calle Estafeta. No podían estar quietos. Keylor sacaba la agilidad de un mozo con pañuelico rojo al cuello resistiendo cada embestida y evitando el fatal pitón por la femoral. Esas yemas de los deditos de Keylor merecen santidad como las dulces de Santa Teresa tan solicitadas en Ávila. Y no seré yo quien me postule a ministra de Agricultura echándole la culpa al césped, pero ¿allí ibas a jugar al fútbol o a plantar patatas? Pancracio Celdrán escribía en su ‘Historia de las cosas’ que en plena ‘burbuja inmobiliaria’ de campos de golf se utilizaba de cortacésped a un rebaño de ovejas. ¡En Machrihanish Dunes Golf Club, en Escocia, cuentan con cuarenta ovejas negras!  

Ovejas, eso es lo que estuve yo a punto de ponerme a contar al ritmo de Benzema. Karim es nuestro Gabriel Rufián discurseando en el Congreso. Lo que empieza a tope en la mente del francés a 45 r.p.m. acaba a 33 r.p.m. en sus pies. Más o menos lo que cuentan que tardó el Apolo XI en llegar a la Luna, unas 195 horas y 18 minutos. O cuando entrevistan a Houellebecq y para cada respuesta se tira un cuarto de hora pensando la respuesta. Efectivamente, echo de menos a Jesús Quintero y El Perro Verde. A lo que iba, lo de Benzema te deja poso de esperanza porque confirma lo de Henri Meschonnic “el poeta es poeta cuando no sabe lo que hace”. Ahora, tremenda la estadística de asistencias que sale de las botas de Karim. En la segunda parte, el empate nos seguía robando la tostada del desayuno de mañana. Los cambios y un estupendo Isco nos sacaron de la zozobra. Y es que lo de Zidane, a veces, es como decía Pedro C. Vaquero, “es raro aquel que se mueve con fatalidad en el ámbito de lo raro”. Por fin Isco, que giró sobre sí mismo lo indispensable, lo suficiente para no exasperar y concluir un gran trabajo. Con ese gorro de lana enhiesto a lo Carlinhos Brown (¿dentro del gorro de Alarcón seguirán su representante, el fax, el padre del jugador…? ¿sigue pensándoselo?) Desde luego no fue ese chisgarabís de otras veces, que proclamó Rajoy de vuelta a sus referencias antiguallas en el Congreso del PP. Y, no estaba Kroos cerca. Lo importante, sumamos tres puntos y lo visto acabó siendo como el ruido de traca fallera, que pudo parecer peligroso pero, comparado con lo que podría haber sido… no fue para tanto. Nadie dijo que sería fácil esto de la singladura liguera, parafraseando al Luis del Olmo. Y, el miércoles llega Pepe Reina en la portería del Nápoles, el que asegura que sigue siendo convocado para la Selección Española no por ser el animador…

 

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