Diario de Información y Análisis de Intereconomía
el buscador 'universal'

Acusan a Google de manipular en contra del 'Brexit'

¿Está el buscador de Internet Google manipulando sus algoritmos para que los partidarios de que Gran Bretaña se vaya de la UE no puedan dar su versión a los usuarios, como denuncia el responsable de una página de 'brexiters'?

Carlos Esteban
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A medida que se acerca el referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea, 'remainers' y 'brexiters' igualan fuerzas, 41% a 41%, según las últimas encuestas. Pero la liza es cualquier cosa menos igualada; además del apoyo de las finanzas, las grandes empresas y el propio Gobierno, se quejan los partidarios de la separación, sus rivales cuentan con una terrible arma secreta: Google.

Sí, Google, ese buscador universal al que todos acudimos para encontrar cualquier cosa, desde una cita a un dato o la página web de una institución. El gigante, una de las mayores empresas del mundo, ganó su monopolio del hecho con una fórmula de búsqueda que le permitía ordenar los resultados por relevancia. Sin embargo, siendo una empresa privada, puede hacer de su capa un sayo y jerarquizar las páginas de Internet buscadas como buenamente desee.

Y es lo que está haciendo para favorecer a los partidarios de la UE, denuncian los 'brexiters'. El buscador habría 'enterrado' la página web de la organización EU Referendum para quienes buscan "EU Referendum" lejos de los primeros puestos, con la nefanda intención de que los británicos no tengan información contraria a la que ofrece el Gobierno a la hora de votar, asegura el responsable del movimiento, Richard North, que califica a Google de "corrupto".

El sitio, que ha pasado desde que existe en el primer puesto de la búsqueda en cuestión, ha sido súbita e inexplicablemente 'degradado' a los puestos decimotercero o decimocuarto, en la segunda página.

En la película parodia del periodismo 'Primera Plana', hay una escena en la que el director del Examiner pregunta a su redactor jefe por qué no ha citado al periódico en la información. Su mano derecha le responde que lo ha hecho, que lo cita en el segundo párrafo. "¿Y quién demonios lee el segundo párrafo?", ladra el director a modo de réplica. En el caso de Google la pregunta sería: "¿y quién abre la segunda página de búsquedas?".

Cualquier comercial que valga su sal sabe que la diferencia entre aparecer en la primera página de búsqueda de Google y salir en cualquier otra es como de la noche al día, ganar el cliente o perderlo. Por eso hay expertos en 'posicionamiento en buscadores', seminarios, cursos y consultores sobre el asunto, y se venden mecanismos más o menos complejos, costosos o bizantinos para lograr aparecer en esa ansiada primera página de la que muy rara vez pasa el usuario.

Esto convierte Google en un verdadero 'hacedor de reyes' de la política internacional moderna, ya que todo el mundo lo busca todo en Google; "googléalo" ("google it") ya ha pasado a ser una expresión aceptada y muy habitual en cualquier idioma. Más, quizá, que la televisión -no digamos la radio o la prensa escrita-, no estar en Google equivale a no existir.

Nada de esto tendría especial importancia si Google no fuera un monopolio de hecho -más del 90% del total de búsquedas por Internet usan Google- o si se tratara de una empresa absolutamente neutral ideológicamente pero, al igual que Facebook -que se ha comprometido con el Gobierno alemán a censurar los comentarios que critiquen la inmigración masiva que sufre Europa-, Google tiene una agenda. O, mejor, comparte la agenda globalista.

Lo peor: a diferencia de lo que sucede con la publicidad pura y dura, nadie tiene por qué saber que está sucediendo, ya que, como empresa privada, no tiene que dar cuentas de cómo jerarquiza sus búsquedas.

El pasado martes, el director de Política Pública y Relaciones Gubernamentales de Google, Lie Junius, declaró que la empresa estaba "encantada de colaborar con la Comisión Europea", y la propia UE reconocía estar "trabajando" con Google, Facebook, Twitter y Youtube para promocionar su narrativa.

 

Las implicaciones a la larga van mucho más allá de este referéndum, como reconoce en la web Politico el psicólogo Robert Epstein: "El próximo presidente de Estados Unidos podría alzarse con el poder con la ayuda no solo de discursos o anuncios televisivos, sino con las decisiones secretas de Google, y nadie sabría cómo se ha conseguido".

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