Diario de Información y Análisis de Intereconomía
EL TRASGO

Aplausos

¿Qué propone ahora Mas? Nada. Quiere que sea el Estado el que proponga. Nuevas concesiones a la desesperada que podrían aceptarse hoy y seguirían siendo insuficientes mañana, porque ese es el juego.

Carlos Esteban
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En Madrid, en la universidad -la Autónoma, en este caso, pero no es especialmente relevante-, donde los representantes de los partidos constitucionales son boicoteados y abucheados, donde a menudo se les impide hablar, Artur Mas es aplaudido.

Lo leo en la primera de El País, acompañando la foto y este titular: 'Mas afirma en Madrid que hay alternativa a la independencia'. Hombre, muchas gracias, don Artur.

Pero me quedo con los aplausos. Difícilmente puede haber algo más contrario a la izquierda clásica que el nacionalismo, pero la izquierda que tiene tomada la universidad en todo Occidente no se mueve sino a la contra: no se aplaude un nacionalismo que ame lo propio -eso es lo más repulsivo del mundo en su retorcida mentalidad-, sino que odie España; no al que quiere construir un nuevo Estado, sino al empeñado en destruir una vieja nación.

¿Qué propone ahora Mas? Nada. Quiere que sea el Estado el que proponga. Nuevas concesiones a la desesperada que podrían aceptarse hoy y seguirían siendo insuficientes mañana, porque ese es el juego.

'Trump desafía a los periodistas y les acusa de estar "fuera de control". Ayer dio Donald Trump la rueda de prensa más esperpéntica de la historia de la Casa Blanca. No solo no ha suavizado su desafío a los grandes medios: ha doblado la apuesta, poniéndoles a caldo en la cara. 

En opinión unánime de los afectados, fue algo horripilante y una amenaza terrible y fatal a la democracia, las libertades y no sé cuántas cosas más, porque, al parecer, todas esas cosas fundamentales dependen de que un puñado de multimillonarios como Jeff Bezos o el mexicano Carlos Slim y de grupos financieros pueda seguir dando al mundo su particular visión de la realidad, mediada por sus intereses.

Pero América sonrió. No sé cuánto, y desespero de saberlo con alguna fiabilidad, pero a tenor de los niveles de confianza en los medios convencionales entre el público debió de ser bastante. 

Mis colegas presumen demasiado. Nadie va a cerrar periódicos o cadenas de televisión, y jamás ha sido tan intensa, variada y fácil de acceder la información de cualquier asunto o rincón del globo. No están en riesgos los medios, la información; está en riesgo la cuadrilla de autodesignados guardianas de la verdad, y no entiendo cómo eso podría ser malo para las libertades.

 Cospedal rodeada de homólogos en una reunión de la Otan es la foto de ABC, acompañando al titular: 'Cospedal negociará mayor presencia de la Otan en España'. La ministra se ratifica en el compromiso del Gobierno de aumentar el gasto de Defensa al 2% del presupuesto. 

Pero todos sabemos que el Gobierno no puede reafirmarse en compromiso alguno, porque necesita el placet del PSOE hasta para ir al cuarto de baño. Y, ¿de dónde se recortará para llegar a ese 2% en una partida con tan mala prensa como la miltar? ¿Imaginan el día de fiesta que puede darse la izquierda radical con eso?

En El Mundo, la foto va para el padre del disidente preso velezolano Leopoldo López rodeado por dos ex presidentes españoles y otros políticos, con la conspicua ausencia de ya saben ustedes quién: los que probablemente harían con usted lo que Maduro ha hecho con Leopoldo si levantan la voz en su régimen.

Pero el titular que abre es 'Gobierno y PP cuestionan la imparcialidad de los fiscales'. Caramba, igual que los secesionistas... O que cualquier acusado, seamos honestos. Realmente, nunca he mantenido la tesis mística de que los magistrados sean seres concebidos sin pecado original. Son un poder más y es inevitable que carguen con los defectos de cualquier poder. Pero cuestionar su imparcialidad cuando van contra uno suena feo o, al menos, sospechoso.

Abajo, 'El espionaje de EEUU oculta datos a Trump para evitar filtraciones'. Mediten, por favor, es muy importante, esta sencilla frase. El Gobierno de cada país, para enterarse de información esencial de forma confidencial, monta servicios de inteligencia... para que luego esos servicios de inteligencia le diga al gobierno que no va a contarle lo que sabe por si lo hace público. Eso se llama 'Estado dentro del Estado', o 'Estado profundo', y a la larga, si no se corta de raíz, lleva a ser gobernados por una casta especializada e invisible, sin nombre ni rostro y que no responde ante nadie. Y esto, señores, es lo que tantos antitrumpistas aplauden de forma suicida.

En La Razón, un cartel pidiendo la libertad de Leopoldo López. No sé, creo que casi todos estamos de acuerdo, pero informar con un cartel propagandístico nos parece impropio de un periódico.

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