Diario de Información y Análisis de Intereconomía
A pesar de tener 43 y de ser padre de dos hijos.

'Jimmy' tenía una edad mental de 12 años'

El fanatismo y la barbarie se dieron cita en la pelea tumultuaria de Madrid Río, en la que un hombre de 43 años con una edad mental de 12 encontró la muerte.

Eduardo García Serrano
0
comentarios

Más allá del ruido, la furia y la conmoción que ha provocado la batalla campal en Madrid entre fanáticos de tres clubes de fútbol, que se emplazaron en Madrid Río con el único objetivo de organizar una pelea multitudinaria, cuyo balance arroja un muerto y varios heridos, hay que tratar de buscar los impulsos, motivaciones y causas psicológicas que han provocado una batalla tribal previamente concertada con el único objetivo de majarse a palos colectivamente. Para ello, Gaceta.es se ha puesto en contacto con la psicóloga y psicoterapéuta, Pilar Muñoz.

Decía Freud que "la Civilización comienza cuando el hombre, en vez de arrojarle una piedra al prójimo le arroja un insulto". La Civilización comienza, pues, con la palabra. Para Pilar Muñoz, una de las claves que explican la barbarie del Madrid Río "está en el lenguaje que utilizan estos fanáticos para intercomunicarse y alentarse. Es un lenguaje muy básico y primitivo, onomatopéyico. Se comunican con muy pocas palabras a las que ellos dan una función polivalente y que apoyan en sonidos guturales. Es un lenguaje cuasi animal que no surge de un proceso racional y que justifica cualquier acto, disparatado o brutal, con un simple me apetece. Esa es la consigna. Esto es algo que cada día se da más entre la gente joven. Las redes sociales son un facilitador de este tipo de lenguaje semibárbaro, y cuando una persona piensa y, por lo tanto, se expresa así acaba comportándose como un bárbaro. Está en su naturaleza, condicionada únicamente por impulsos irreflexivos en medio de una sociedad desestructurada que ha ridiculizado los frenos morales".

Tratar de explicar lo que ha sucedido en base al fanatismo que provoca el fútbol es un error de análisis. Según explica en Gaceta.es Pilar Muñoz "el proceso es el contrario. El fútbol, la política o cualesquira otras actividades comunales son el refugio, el burladero y la justificación del fánatico que, por así decirlo, ya viene hecho y fábricado desde casa. El sentindo de pertenencia a algo no implica fanatismo, lo que sucede es que el grupo sí potencia el fanatismo. Esto es psicología de masas elemental, el riesgo del fanatismo es siempre exponencial en el grupo social. Ni la actividad deportiva ni la política, en si mismas, tienen la culpa. El fanático es un ser que padece graves carencias de personalidad. No razona, no reflexiona, se mueve sólo por impulsos emocionales y para dar rienda suelta a sus pulsiones necesita focalizar un enemigo. En este caso, el fútbol es sólo la cobertura para desplegar ese fanatismo que, generalmente, prende en personas emocionales de nivel cultural muy bajo. Lo sucedido en Madrid Río no es un hecho aislado, todos los fines de semana miles de jóvenes quedan en las redes sociales para salir a cazar, a pegarse entre ellos porque la sociedad del relativismo ha vaciado al ser humano de su transcendencia, da igual que sea católica o no. Sólo buscan un chute de adrenalina que encuentran en una pelea mortal o en actividades pseudeportivas, en las que la gracia y el encanto están en jugarse la vida por nada y para nada". 

Respecto de la edad de la víctima mortal de la batalla campal de Madrid Río, Francisco Javier Romero Taboada (alias Jimmy) fichado por robo y violencia doméstica, un hombre de 43 años, casado y padre de dos hijos, la psicóloga Pilar Muñoz cree "que aunque su edad biológica fuese de 43 años, su edad mental era de 12. Su edad ofrece un dato muy revelador, pertenece a las generaciones de españoles que han sido vídctimas de la LOGSE. Lo que ha hecho y que, al final, le ha costado la vida, muestra que padecía una severa enajenación y un profundo trastorno adaptativo. Estos son los fanáticos más peligrosos, los que están inhabilitados para madurar y llegan a los 40 años comportándose como bárbaros adolescentes. En su caso sus patologías eran especialmente graves pues ni siquiera la responsabilidad implícita en la paternidad le impidió ejercer la conducta de bárbaro fanatizado que le ha conducido a la muerte". 

Publicidad
Publicidad