Diario de Información y Análisis de Intereconomía
Concentración de Projusticia ante la sede del PP

Exigen la custodia compartida en el Día del Padre

R. M.
0
comentarios

Como en años anteriores, la asociación Projusticia ha convocado una concentración en el Día del padre ante la sede del PP. Ha arrancado a las 12 de éste 19 de marzo, en el número 13 de la madrileña calle Génova. Se reivindica la custodia compartida, otra traición del PP a sus votantes.

Y entre los congregados está Rocío Monasterio, representando a VOX, porque la custodia compartida es otra de las batallas que libra ésta formación que preside Santiago Abascal.

Projusticia exige la "derogación de las leyes sexistas basadas en la ideología de género" y la modificación de la ley del divorcio.

Destaca que hay dos formas de divorciarse: por las buenas o por las malas, y que en el primer caso, la Ley es un mero instrumento administrativo, ya que no existe conflicto entre las partes, pero que en el segundo, la vigente legislación española sobre divorcio es esencialmente "hipócrita, porque lleva dentro el germen de la discordia y los incentivos necesarios para alentar un intenso conflicto".

“Se acordará el ejercicio compartido de la guarda y custodia de los hijos cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento”, dice la Ley. "¿Y por qué habían de llegar a ese acuerdo dos personas que, por puro desacuerdo, están poniendo fin a su convivencia? En virtud de esa disposición legal, el derecho humano básico a las relaciones familiares pasa a depender de un absurdo: que dos personas cuyos desacuerdos son tan profundos como para llevarlas al divorcio estén de acuerdo en el aspecto más decisivo y trascendental de ese divorcio: la custodia de los hijos", subraya Francisco Zugasti, presidente de ésta plataforma.

Hace hincapié en que "la Ley se supedita a la actitud obstruccionista del cónyuge menos colaborador". ¿Qué progenitor puede tener interés en obstruir una solución por mutuo acuerdo? "Evidentemente, el que más tenga que ganar con ello", responde.

Zugasti señala que como la práctica judicial asigna la custodia de los hijos de modo casi automático a la madre, "la Ley está induciendo a ésta a no colaborar, sabiendo que su actitud será recompensada con la custodia exclusiva y las ventajas que conlleva: el control de toda la situación posterior al divorcio, el usufructo del domicilio familiar y las pensiones".

Indica que el resultado es que "la Ley de Divorcio incentiva los conflictos y favorece las separaciones, instadas en más del 70% de los casos por la mujer, como principal beneficiaria".

Recuerda que al hombre le corresponderá:

-Abandonar el domicilio familiar con “lo puesto”.

-Ver a sus hijos dos fines de semana y cuatro tardes al mes.

-Pagar las pensiones sin posibilidad alguna de controlar su utilización posterior.

-En caso de préstamo hipotecario, pagar las letras de la vivienda familiar que su “ex” disfrutará, tal vez, en compañía de una nueva pareja.

Explica que cada vez es mayor el número de instituciones autonómicas, provinciales y locales que se pronuncian a favor de la custodia compartida como opción preferente, y que hace ya muchos años que las encuestas vienen demostrando que la custodia compartida cuenta con el apoyo, no sólo mayoritario, sino casi total de la sociedad (83% por ciento según la encuesta Gallup de 2005 y la de DYM de 2010).

Projusticia denuncia que "la custodia compartida está en el corazón de la sociedad, pero no en el corazón del Estado, donde un pequeño núcleo de profesionales de la política defiende con ahínco los intereses del lobby feminista". "Hoy, como hace treinta años, son esos intereses minoritarios los que siguen prevaleciendo contra el sentir unánime de la sociedad", critica.

Destaca que las cosas pueden ser mucho peores si la Ley de Divorcio se utiliza conjuntamente con la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (Ley Orgánica 1/2004). "En ese caso, cualquier mujer sin escrúpulos puede poner al marido directamente en la calle (previo paso por el calabozo) o en prisión con cualquier denuncia de malos tratos, incluso psíquicos", expresa.

Projusticia lamenta que en una sociedad hipersensibilizada ante la llamada violencia de género, "los escrúpulos cada vez son menos". "¿Por qué habría de sentir escrúpulos una mujer a la hora de denunciar al marido si, desde las instancias oficiales se le insta a denunciar y se le repite una y otra vez que una de cada cuatro mujeres son maltratadas? ¿Qué tendría de raro pertenecer a esa cuarta parte de población femenina? A fin de cuentas, en su famosa macroencuesta, el Instituto de la Mujer considera maltratada a la mujer si su marido “ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a algún partido, pertenecer a alguna organización)” o “no valora el trabajo que realiza”, entre otros comportamientos", detalla.

Apunta que "cualquier mujer puede considerarse legitimada para interponer una denuncia de maltrato que le reportará beneficios sustanciales e inmediatos" y que "el resultado es que las denuncias falsas en procesos de separación son actualmente un mal endémico".

Zugasti manifiesta que el actual régimen de divorcio, junto con las peculiaridades de la legislación sobre violencia en la pareja, que "penaliza en mayor medida al varón y otorga mayor credibilidad a la mujer", y con el "imperante clima social de victimización de la mujer y culpabilización del varón", constituyen el "perfecto caldo de cultivo para la denuncia falsa, que, de la noche a la mañana, convierte a la mujer en beneficiaria absoluta del divorcio". "Por no hablar de otras ventajas, como acceso a puestos de trabajo, vivienda, percepción del paro, permisos de residencia o cursos de formación destinados a supuestas maltratadas", añade. 

Por el contrario, para el hombre, el efecto judicial inmediato de una denuncia de ese tipo es el alejamiento obligatorio. "Por delante le espera una larga lucha para demostrar su inocencia y, cuando lo consiga, tratar de restablecer los vínculos afectivos con sus hijos, después largos períodos de alejamiento forzoso. Todo ello, sin olvidar otro riesgo aún mayor: que una denuncia falsa puede tener los mismos efectos penales que si fuera verdadera", denuncia Projusticia.

"Cuando la palabra de la denunciante basta por sí sola para destruir la presunción de inocencia, el denunciado se encuentra literalmente confrontado a la prueba diabólica u obligación de demostrar la inexistencia del delito, el callejón sin salida de los tiempos inquisitoriales", sentencia.

Projusticia subraya que el divorcio es para muchos hombres una catástrofe que, en cuestión de horas, puede convertir a un padre ejemplar en un paria expulsado de su casa , aunque obligado a seguir pagando la hipoteca, sujeto a una orden de alejamiento de sus hijos y al pago de las pensiones alimenticia (para sus hijos) y compensatoria (para su ex) y, por añadidura, imputado en un proceso penal.

Por ello, éste 19 de marzo los concentrados en la calle Génova abogan por un divorcio justo y equitativo en el que no haya ganadores ni perdedores, sino igualdad de derechos y deberes para ambos progenitores.

Se aboga por la custodia compartida, "el medicamento capaz de poner remedio a tantos males y preservar el derecho humano básico del niño a la atención y los cuidados del padre y de la madre"

Leer más...

Fran Rivera: 'No poder vivir el día a día de mi hija, me rompe el alma'

El lobby gay considera 'discriminatorio' la celebración del Día del Padre

 
Publicidad
Publicidad