Diario de Información y Análisis de Intereconomía
VICENTE MUJICA

'Conviene que el resto de España conozca el perverso sistema electoral que rige en Canarias'

Demócratas para el Cambio se ha convertido en el principal referente en Canarias para conocer la problemática del Sistema Electoral.

Gaceta.es. Redacción Canarias
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Vicente Mujica Moreno (Las Palmas de Gran Canaria, 1964), médico de profesión, es portavoz del Foro Cívico Demócratas para el Cambio, creado en 2007 para impulsar la reforma electoral de Canarias. Desde 2007 hasta hoy, este grupo reducido de profesionales ha llevado a cabo una meritoria labor de divulgación de las graves deficiencias del Sistema Electoral canario, tanto entre la ciudadanía, a través de medios sociales y de comunicación, como entre los propios partidos políticos de las islas. El éxito de su empeño ha convertido a Demócratas para el Cambio en el principal referente en Canarias para conocer la problemática del Sistema Electoral y abordar posibles soluciones.

¿Cómo surge Demócratas para el Cambio?

Demócratas para el Cambio (DPC) es un foro cívico, no un partido político, que comenzó su andadura en 2007. Es una iniciativa ciudadana, que se puso en marcha para reivindicar la reforma del sistema electoral canario, dado que comprobábamos que, en cada comicio electoral autonómico, los resultados de la adjudicación de asientos en el Parlamento no se correspondían con los de las papeletas depositadas en las urnas.

¿Cómo actúan a partir de ese momento?

Primero tuvimos una larga labor de análisis de las diferentes elecciones autonómicas canarias y del resto del Estado. Este primer análisis comparativo nos llevó a estudiar la legislación electoral del resto de comunidades autónomas y pudimos comprobar, no sin asombro, la más que singular situación de la normativa electoral de Canarias.

¿En qué se diferencia la ley electoral canaria con otras españolas? 

Canarias, por ejemplo, habilita dos barreras electorales, lo que no ocurre en ninguna autonomía. Y sitúa los porcentajes de corte en el 6 por ciento del conjunto de la autonomía y, nada menos, que en el 30 por ciento de los votos emitidos en la isla (que en Canarias es la circunscripción electoral). Tengamos en cuenta que en el resto de España esas barreras fluctúan entre un 3 y 5 por ciento. De hecho, no se conoce ningún sistema electoral en ninguna democracia con este nivel de topes electorales.

¿Es la diferencia fundamental?

Hay más, y de gran relevancia. Al mismo tiempo, comprobamos que teníamos el sistema menos proporcional del Estado y el de voto más desigual entre ciudadanos de una misma comunidad autónoma. En Canarias un voto emitido en El Hierro tiene que igualarse con diecisiete de Gran Canaria o Tenerife, o uno emitido en La Gomera con nueve, o uno de Lanzarote, Fuerteventura o La Palma, con cinco papeletas de Tenerife o Gran Canaria. La mayor diferencia entre circunscripciones en una Comunidad Autónoma, exceptuando la nuestra, es de 4 a 1 entre Álava y Vizcaya. La desproporción y desigualdad del voto entre ciudadanos en Canarias es, como se ve, con mucho, la peor.

Pero habrá una justificación para esta normativa.

La clave está en que en un acuerdo pre estatutario de 1981-82 se fijó que el conjunto de las cinco islas no capitalinas (12 por ciento de población) tendrían el mismo número de diputados, treinta, en el Parlamento, que las islas de Gran Canaria y Tenerife (88 por ciento de canarios), otros treinta. El acuerdo preveía -en una Disposición Transitoria- que posteriormente una Ley del Parlamento desarrollaría la correspondiente norma electoral.

¿Y la ley recogió ese acuerdo que menciona?

Pues no, y ahí se encuentra uno de los asuntos más graves que afectan a este tema. Porque la ley no se desarrolló nunca. En Canarias, los ciudadanos eligen a sus representantes por un acuerdo pre estatuario en forma de Disposición Transitoria que dura ya treinta y dos años. Esto es lo que DPC y la ciudadanía queremos cambiar, y lo que los partidos políticos canarios mayoritarios, PP, PSC-PSOE y CC, se han negado hasta hoy siquiera a debatir.

Por lo que cuenta, las reglas del juego electoral de Canarias parecen forzadas.

Más que forzadas. Incluso los partidos canarios de ámbito estatal, PP y PSOE, reconocen que debe ser modificado para conseguir una mejor adecuación de la representación conforme al peso poblacional, pero ninguno de los dos da el paso necesario porque siempre están pendientes de la posición de Coalición Canaria, que está en contra de cualquier reforma electoral. CC tiene la llave para decidir quién será su socio de gobierno, ante la persistente negativa de PP y PSOE de un pacto de gobierno en las Islas. Es notorio en este sentido que en las elecciones de 2007, con una amplia victoria del PSOE, este partido fue a la oposición, y posteriormente, le ha ocurrido lo mismo al PP cuando en 2011 obtuvo una clara victoria en las urnas.

Puede haber partidos, que puedan acusarles de afinidad con alguna formación política.

Lo desmentiríamos rotundamente. Precisamente esa independencia es lo que nos ha permitido legitimidad tanto entre los partidos parlamentarios como extra parlamentarios, como frente a la opinión pública.  A los ciudadanos no nos importa los resultados de cada partido en tal o cual comicio, lo que nos importa es la representación en nuestra Cámara Legislativa. Los ciudadanos de las islas no merecemos que Canarias tenga el que es, con diferencia, el peor sistema electoral de España. Para que nos hagamos idea de lo que supone un sistema electoral como el canario, adulterado hasta los límites, debemos tener en cuenta el siguiente dato: la combinación de las altas barreras electorales con la altísima desproporción en el reparto de escaños por circunscripciones, dio lugar en 2007, como ya hemos mencionado, a que 150.000 votos emitidos en Gran Canaria y Tenerife fueran directamente tirados a la basura por no haber podido superar las barreras, mientras que con 120.000 votos -30.000 menos- se asignaran treinta diputados (la mitad de la Cámara) correspondientes al conjunto de las cinco islas no capitalinas. Si esto no es suficiente ejemplo ilustrativo de lo perverso del sistema electoral canario, no sabemos qué otra cosa puede serlo.  Este es el estado de la democracia en Canarias y conviene que se conozca en el resto de España.

¿Cuáles han sido los pasos que han llevado a cabo?

Nuestro foro ha dado muchas charlas informativas, tiene una web www.reformaelectoralcanaria.com, y en 2011 promovió la Declaración y Manifiesto para la Reforma Electoral de Canarias, que firmaron más de 13.000 ciudadanos y a la que se adhirieron 70 entidades de los más diversos ámbitos de la sociedad canaria. Remitimos este Manifiesto a todos los parlamentarios canarios; solo contestaron dos de los sesenta. Igualmente lo remitimos a doce cargos institucionales parlamentarios y extraparlamentarios; no contestó ninguno. Por este motivo se interpuso queja ante el Diputado del Común -por cierto, una de las instituciones a las que se envío el escrito y que no respondió-, para instar a una respuesta. A partir de ese momento hemos ido recogiendo diversas contestaciones, todas en el sentido de la inhibición. Actualmente impulsamos lo que hemos denominado un Pacto por la Democracia en Canarias, un paso adelante en nuestra estrategia para lograr lo que consideramos que es la reforma más importante que debe acometerse en Canarias.

¿Por qué es para ustedes tan importante esa reforma?

En primer lugar, porque se trata de reclamar un derecho político fundamental en una democracia representativa, como es que los ciudadanos tengan una representación proporcional en su Parlamento conseguida con la mayor igualdad posible en el valor del voto. En segundo término, y ya en el terreno más práctico, no es menos importante lo que han constatado politólogos y sociólogos, que aquellas sociedades con mayor desarrollo democrático alcanzan niveles superiores de desarrollo socioeconómico. Precisamente, en Demócratas para el Cambio pensamos que los oprobiosos puestos que Canarias ostenta en, por ejemplo, fracaso escolar, paro, pobreza y prestaciones sociales, no obedecen a la suerte, ni una condena divina. Al contrario, estamos convencidos de que tienen su raíz en la manera en que se deciden las soluciones a todos estos problemas, una manera de decidir que, en Canarias, da a una minoría de electores la misma capacidad que a la mayoría restante.

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