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En el inicio de la Gira Doctor Charas

Taburete: 'Ahora no podemos agarrarnos una castaña como antes'

Rosa Cuervas-Mons
Antón Carreño (izda.) y Guillermo Bárcenas (dcha.), caras visibles de Taburete | La Gaceta
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Las dos caras visibles de Taburete, Guillermo Bárcenas y Antón Carreño charlan con La Gaceta en la víspera de la Gira Doctor Charas.

Podríamos empezar esta entrevista hablando de sus apellidos. Pero sería, además de aburrido, poco periodístico. Porque la noticia de este grupo está en que, hace apenas dos años, para escucharlos había que entrar en youtube y buscar vídeos, vídeos caseros grabados en el dormitorio tipo de un joven español. Hoy, además de en Spotify y Apple Music, se les puede oír en los conciertos que dan por toda España... si es que quedan entradas. 

Este viernes comienzan la Gira Doctor Charas en Córdoba. Después viajan a Sevilla, Málaga, Granada, Pamplona, Bilbao, Zaragoza, Barcelona… y el 16 de marzo llegan a Madrid, al célebre Palacio de los Deportes (hoy Barclaycard Center), donde están a punto de colgar el ‘todo vendido’. 

El grupo que nació de tres amigos nocturnos es hoy una banda con cinco músicos, tres managers, un cámara, una responsable de prensa y hasta médico, que en una suerte de 'dos por uno' se han agenciado batería y facultativo por el mismo precio. Y, por supuesto, las dos caras más visibles: Guillermo -‘Willy’- Bárcenas y Antón Carreño, protagonistas de esta entrevista. Si les parece que se interrumpen y contestan las preguntas a medias es porque lo hacen. Es como charlar con dos amigos que se quieren y que viven juntos un sueño. Dos amigos de apariencia gamberra, segura de sí misma, educada y simpática que, contra todo pronóstico y desmontando el rumor de que la fama se les ha subido a la cabeza, preguntan dócilmente si pueden fumarse “un piti en dos minutillos” antes de afrontar la siguiente entrevista. Con ustedes, el alma de Taburete. 

De vuelta de la gira mexicana. ¿Cómo han recibido allí vuestra música?

Antón: México ha sido espectacular. Ha sido una maravilla llegar allí y ver a los medios interesados en nuestra música. 

Guillermo: Tocábamos en un sitio importante, la segunda sala del Auditorio Nacional, y vinieron al concierto unas 400 personas, que está bastante bien. Hicimos un conciertazo, la gente salió encantada y hubo críticas de medios a los que el disco no les había convencido que dijeron que había que vernos en directo, porque mejorábamos.

Y después, Chile.

Antón: Chile y Argentina. A Chile fuimos sólo cuatro del grupo, sin manager ni nada. Sin hotel… y sin ningún concierto cerrado. 

¿De verdad?

Guillermo: Sí, sí, de verdad. Buscamos hotel, y al día siguiente nos fuimos por el barrio de Bellavista, que es como La Latina, a buscar un local para tocar. Íbamos andando por la calle y nos encontramos a un grupo de heavy metal que iba con unas guitarras. Les preguntamos dónde podíamos tocar y fuimos con ellos al local; lo cerramos dos días después, lo anunciamos en redes y lo llenamos. El del local, que nos había dicho que ahí no habían ido cien personas en la vida, estaba como loco, pero nosotros negociamos fatal. 

Antón: Pusimos la entrada muy barata porque queríamos que la gente nos conociera. 

Guillermo: Yo le decía ‘pero nos das copas, eh, nos das copas toda la noche’. [Se ríen]. Volvimos a los orígenes. 

Antón: Luego nos compramos un altavoz portátil y nos pusimos a tocar en la calle. 

Hablando de los orígenes, habéis renunciado a contratos con grandes discográficas a favor de la eutoedición. ¿Es posible mantener esa tendencia? 

Guillermo: Sin duda. 

Antón: Difícil era al principio, pero si las canciones siguen funcionando, tú puedes seguir siendo independiente. Tampoco es que ellos…

Guillermo: … al final las discográficas están formadas por personas que no tienen por qué ser mejores que nosotros. Nosotros estamos haciendo las cosas muy bien. Es verdad que va todo muy rápido y que al principio nos llevamos algún guantazo y algún timo con las salas. Pero ahora no, ahora lo tenemos todo muy atado. Además, nos hemos rodeado de dos o tres personas del mundo de la música que llevan toda la vida ahí. Al final esto es como todo: es trabajo, pero también es tener algún contacto y ayuda y, por ahí, lo tenemos cubierto. 

Antón: Es una gozada decidir tú todo. En Pachá [Teatro Barceló] por ejemplo, todo el mundo iba con una bata que habíamos hecho de merchandising. Nos costó un dineral hacerlas, con el logo y todo, pero al final es un marketing que una discográfica no te va a dar. 

Guillermo: O sí, pero no es tan fácil.

Antón: Claro, al final tienen muchos artistas y tú eres uno más. Nosotros estamos todos entregados a Taburete. Funciona bien. 

El plural, el nosotros, ¿a quién se refiere? 

Guillermo: Taburete es el grupo, que somos nosotros y cinco más. Luego tenemos nuestra discográfica, nuestros managers...

Antón: … que también son Taburete. 

Guillermo: Claro. Nosotros hemos montado Voltereta Records, que es la discográfica, y también somos parte de eso. Somos nosotros, los tres managers, el cámara que nos acompaña a todos lados y hace los vídeos que luego colgamos en las redes sociales...

Antón: … todos los músicos y Vanesa [responsable de prensa]. Ese es el equipo. 

Ya antes de viajar a México existía en vuestras canciones una gran influencia mexicana. ¿Por qué?

Guillermo: Porque me gusta muchísimo la música mexicana. Me encantan las rancheras, aunque luego hay canciones que te salen más poperas… Es que al final escuchamos todo tipo de música y eso hace que Taburete no se encasille en ningún estilo, son canciones diferentes. 

¿Sois más de rancheras o de narcocorridos?

Guillermo: ¡Nos han encantado los narcocorridos! Los Titanes de Durango, los Tucanes de Tijuana… 

Antón: Todas las mañanas, en el hotel, sonaba en nuestro altavoz ‘El tío borrachales’ y ‘Hoy es mi cumpleaños’ de Los titanes de Durango. 

Guillermo: Escúchala, que es muy buena.

Pues vamos allá: 

Y además de México, ¿qué otras inspiraciones hay?

Guillermo: Música española de toda la vida. El flamenco me encanta; Perales; Julio Iglesias; Juanito Valderrama…

¿Traéis novedades de allí para la ‘vuelta a España’?

Guillermo: Allí no hemos compuesto nada, la verdad. Y yo he vuelto un poco espeso. 

Antón: Ahora sacamos nuevos temas, que son la reedición del primer disco, pero no son nuevos de México. Para el año que viene tenemos nuevo disco cerrado. 

Guillermo: Ya tenemos el repertorio y yo creo que va a gustar igual que este. 

Antón: El problema es que Guillermo tiene tantas canciones hechas que las que salen no podemos decir que sean nuevas, porque se compusieron hace años…

¿La situación ideal para componer?

Antón y Willy, al unísono: Solos.

Guillermo: Solos, en casa, por la noche, cuando no hay ruido ni nada. Te fumas un canutín... [Se ríen los dos]

16 de marzo, concierto en el Palacio de los Deportes, que está casi lleno... 

Antón: Está ya casi lleno, sí, yo creo que lo llenaremos.

¿Produce nervios?

Guillermo: Yo en el de La Riviera me puse nervioso. En el del Pachá, en la presentación del disco, también pasé muchos nervios. Ahora ya no me pongo nervioso pero imagino que ese día, cuando llegue al Palacio… Aunque, al final, esos conciertos son más fáciles porque un recinto cerrado, con 15.000 personas cantando tus canciones a pulmón -porque eso sé que va a pasar-... eso te lleva en volandas. Es más difícil tocar para 100 personas, como en Chile, porque se ven más los defectos…

De los vídeos caseros a La Riviera, a la sala Barceló… ¿Cómo vivisteis eso?

Antón: El primer concierto de verdad fue en Pachá, en 2015. 

Guillermo: Antes habíamos estado en la Sala Caracol, pero eran conciertos más pequeños...

Antón: … y no estaban llenos. Este fue el primero grande y fue muy divertido. Supongo que no sonó muy bien, porque oyes las grabaciones y ahora sonamos mucho mejor. 

Guillermo: Sí, en eso estamos mejorando. De cuando empezamos a ahora, con toda la banda, hemos mejorado mucho. Antes nos podía el éxtasis del concierto. 

Y de repente, colgando el cartel de ‘no hay entradas’. Con sinceridad, ¿lo imaginabais?

Antón: Siempre hablábamos de que las canciones eran buenas y de que esto podía gustar.  

Guillermo: Yo estaba convencido, la verdad y lo recordaba el otro día hablándolo con mis padres. Yo les decía ‘voy a triunfar. Voy a triunfar en la música, de verdad. Estas canciones van a gustar’. 

¿Y qué decían ellos?

Guillermo: Pásatelo bien.

¿No les asustaba el mundo de la música? 

Antón: Es que a ellos también les gustaban las canciones. Si no les gustaran, imagino que lo verían más raro. 

Guillermo: Les gusta mucho y están encantados con esto. Al final, que tu día a día, aunque sea irte a la oficina, sea ir a diseñar tu carrera, a dedicarte a tus cosas… Es trabajar pero, a la vez, no es trabajar. 

En el primer disco, Tres Tequilas, estaba ‘el chico de la armónica’ -Joaquín Gasset-. ¿Por qué ya no?

Antón: En un momento dado lo quiso dejar. 

Guillermo: Siempre lo dijo. Es un punto de vista muy raro que yo nunca entendí, pero siempre lo dijo: ‘Yo, cuando esto se ponga serio y triunfe, lo dejo’. 

Antón: Parece que no tiene sentido, pero es así. 

¿Se ha arrepentido?

Antón: No se le ve arrepentido. Cuando está en los conciertos quizá le de algo de pena... 

Guillermo: … pero en los grandes siempre aparece y toca con nosotros. 

Antón: Nos llevamos muy bien, ¡es amigo! Simplemente llega un momento que esto lleva mucho tiempo, mucha dedicación y él no lo veía así. 

Guillermo: El médico, por ejemplo, nuestro batería -que es urólogo en la Paz- ha pedido ya un año de excedencia porque si no, es imposible. 

Muchos medios han etiquetado a Taburete como 'el grupo de los pijos'. ¿Os molesta?

Antón: Sí, nos fastidia porque no es así. No llenas el Palacio de los Deportes siendo un grupo sólo para pijos. 

Guillermo: Ni los festivales, ni el Sonorama… Es que no tiene nada que ver. Además, ¡no sé qué le pasa a la gente con los pijos! Supongo que se refieren a cómo van vestidos, con una camisa, un tal...Pero, ¿por qué? ¡Que les dejen en paz, coño, que se vistan como les dé la gana! Luego hay que respetar al que lleva nueve dilataciones en la oreja y el pelo verde -que yo lo respeto, por supuesto-, y el raro es el que se pone una camisa y unos zapatos. No sé, que la gente se vista como le dé la gana y se deje tanto de etiquetar. Un pijo será si es un idiota, si es un chulo, si es un prepotente… Pero si es una persona normal, que se vista como quiera. 

Tres Tequilas y Doctor Charas [el charas es algo así como el hachís del Himalaya]. ¿Les ha llamado ya la Agencia Antidroga para negociar el título del tercer álbum?

[Se ríen los dos] 

Antón: No, la verdad… La línea va a seguir. 

¿Os molesta que se hable tanto de vuestros apellidos? ¿Ha influido, para bien o para mal, en Taburete? [Guillermo es hijo de Luis Bárcenas y Antón Carreño nieto de Gerardo Díaz Ferrán]

Guillermo: Al principio nos vino bien, eso no lo podemos negar. 

Antón: Nos hicieron mucha difusión. No teníamos disco ni nada y nos hacían entrevistas porque sí. 

Willy: Eso es innegable y ahí está. Ahora, yo creo que eso ya lo sabe todo el mundo. Todo el mundo sabe que Taburete somos nosotros y... 

Antón: … no influye para vender entradas. La gente que viene, obvio que no viene por eso, sino porque les encantan las canciones. No creo que nadie venga ni por curiosidad, ni para meterse con nosotros. 

Guillermo: Nadie paga una entrada, ni se aprende las canciones, ni las canta, por eso. 

¿Cómo fue la integración de la banda? ¿Pasar de tres a siete?

Antón: Fueron entrando uno a uno. Al principio éramos Joaquín, Guillermo y yo. 

Guillermo: Luego entró Manolo, en 2015. Luego Wilson. Luego entra mi primo Andoni y Patxi a la trompeta y el último, el bajista, hace un mes. 

Antón: Somos como una familia. 

Willy: Nos llevamos todos fenomenal, no discutimos nunca.

¿De verdad que no?

Antón: De verdad. En la gira hemos ido todos en una caravana, nos ha unido mucho. Somos todos amigos, la verdad. 

La industria discográfica ya no es la que era hace años. ¿Todavía se puede vivir de la música?

Antón: Sí. 

Guillermo: Nosotros vamos a vivir de la música, eso es una realidad. Pero lo nuestro es un caso raro. Tenemos la suerte de que la parte mala, la de pelearte con tus amigos para que te vayan a ver y todo eso, no la hemos vivido. Vetusta Morla, Maldita Nerea… son grupos que tardaron mucho en ser lo que son hoy. Sacar un primer disco y que pase esto es difícil. Y ese es también el tema de las discográficas: al final, si estás solo es más fácil vivir de esto que si estás con una discográfica que se lleva el 'x' por ciento. 

Lo peor de la fama…

Antón: No poder salir como antes. Nos gusta mucho salir y, al final, aquí en Madrid ya no puedes salir igual. Aunque sólo vengan a decirte ‘me gusta mucho tu música’, no puedes ir borracho perdido y no poder hablar. Tienes que mantener un poco la imagen. 

Guillermo: Durante el día tú vas andando por la calle y lo raro es que te pare alguien, pero por la noche te conocen más. Hace cinco años tú te agarrabas una castaña e ibas tan feliz por la discoteca y no pasaba nada. Ahora tú te agarras una castaña y tienes que tener mucho cuidado. 

Si os dijeran que el mundo acaba mañana, ¿a qué concierto iríais hoy?

Antón: A uno de Bob Dylan.

Guillermo: Ya que son cosas imposibles, digo uno que ya se ha muerto. Al de Camarón. 

Si pudierais viajar en una máquina del tiempo, ¿en qué grupo querríais tocar?

Antón: Con los Rolling.

Willy: Yo de pequeño siempre me imaginaba que era el cantante de Offspring.

Tenéis treinta segundos para convencer a un alienígena de que no destruya la Tierra: 

Guillermo: Señor, venga usted… 

Antón: … ¡a un concierto de Taburete! 

Guillermo: ¡Jaja! No sé, le diría que lo haga rápido, que no nos enteremos.  

Si pudierais hablar por teléfono con vuestro yo de los 18 años, ¿qué le diríais?

Guillermo: La que te espera, chaval. Prepárate para los cambios. 

Antón: Yo no los tengo tan lejos. No sé... le diría que se lo pasara bien. 

Guillermo: La época de los 18 años yo la recuerdo como una buena época, la verdad. En la carrera, saliendo jueves, viernes, sábado, domingo y vuelta a empezar…

¿En qué habéis perdido más el tiempo en la vida?

Guillermo: Perder el tiempo es no hacer nada, a lo mejor, pero a mí me encanta no hacer nada. Y quizá en pensar demasiado, en darle demasiadas vueltas a las cosas, porque no sirve de nada. Los remordimientos son muy mala cosa. 

Antón: No sé… En alguna chica, seguro. 

Pongamos que os queda un minuto de vida. ¿Preferís que haya Dios o que no?

Antón: Que haya Dios. 

Guillermo: Sí, sí, que haya. Ojalá. 

Antón: Si no hay nada no me voy a enterar. Pero prefiero que haya algo. 

Se ha publicado que os han ofrecido un dineral por ir a Supervivientes, y que habéis dicho que no pero, ¿qué tres objetos y a qué tres personas llevaríais a una isla desierta?

Antón: Una guitarra, unos ‘nunos’ [porros] y algo para comer. De personas, a Willy y a Purro. 

Guillermo: ¿Purro en la isla desierta? 

Antón: Sí, muy bien, ahí de pesca y tal. 

Guillermo: Yo a nosotros, sí. Amigos. Al final es lo mejor. 

Sorprendente…

Guillermo: ¿El qué? ¿Alguna chica, dices? Bueno, pues sí, también… [Se ríen] 

Antón: ¿A cuántos te puedes llevar, a tres? Es que claro, no sé, va a haber peleas ahí. 

Guillermo: Pero, ¿cuánto tiempo tienes que estar allí?

Volvamos a los objetos... 

Guillermo: Una mesa de pin-pon para jugar con Manolo, una guitarrilla y un barquilla, ¿no? Para ir por ahí a tirar la caña. 

Si os perdéis, ¿dónde habría que buscaros?

Guillermo: Ahora tengo menos sitios típicos. Antes sí tenía bares donde era más parroquiano, era muy fácil verme por La Querencia. 

Antón: En la montaña o en Galicia, a Galicia vamos mucho. 

Willy: Sí, en la montaña.

Hablabas antes de Perales. ¿A qué dedicáis el tiempo libre?, como diría él.  

Antón: A estar con amigos, a tocar, a estar en casa…

Guillermo: Deporte ahora hacemos poco.

Antón: Sí, hay que hacer más. 

Guillermo: A estar en la oficina.

Antón: O a estar solo en casa viendo una serie. 

Guillermo: Yo he tenido una época horrible con lo de los Pokémon. Cogía el coche a la una de la mañana y me iba con un amigo que está igual… de verdad que me gustaba. Entiendo que es muy friki pero… bueno, es que soy muy friki, para qué nos vamos a engañar. Me da por fases. Me da por los cómics y leo muchos, pero a lo mejor no vuelvo a leer cómics en dos o tres años. Ahora me ha dado por los libros de Historia, porque, además, quiero coger ideas porque me encantaría escribir un libro. 

¿Sobre qué?

Guillermo: Sobre mí. 

Hablando de usted, la subdirectora de Intereconomía Televisión, Beatriz Rojo, le dedicó una columna en La Gaceta que ni Juanita Reina cantando a Francisco Alegre. ¿Algún mensaje para ella?

Guillermo: Hombre, que fue un artículo espectacular. Me encantó. Mandarle un beso enorme y que se venga a algún concierto, a ver si nos conocemos. 

Última pregunta. Os conceden dos deseos. ¿Qué pedís?

Antón: Que esto siga así y encontrar a una chica que me guste de verdad. 

Guillermo: Yo, claramente, triunfar en la música y que mis padres saliesen libres, evidentemente. 

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