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Primer familiar de un Rey condenado desde 1976

Horrach pedirá el ingreso en prisión de Urdangarin y Diego Torres

La Gaceta / EFE
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Esta mañana, tras la notificación del fallo, el fiscal del caso Pedro Horrach ha declarado que estaba "valorando la posibilidad de pedir el ingreso en prisión" de los dos socios para evitar el riesgo de fuga y que ha solicitado una vista de medidas cautelares, a la espera de poder analizar en detalle de la sentencia.

Horrach ha pedido al tribunal que celebre dicha vistilla de medidas cautelares, aunque no ha concretado qué medidas serán. Sí ha dicho, preguntado por si cree que hay riesgo de fuga de los condenados, que está valorando la posibilidad de pedir el ingreso inmediato en prisión.

"La gravedad de las penas ya implica un cierto riesgo, con lo que se deben adoptar la medidas necesarias para minimizar este riesgo", ha agregado.

Horrach ha indicado que a partir del lunes el tribunal que ha condenado a Urdangarin y Torres fijará un día y una hora para la vista, en la que las acusaciones pueden pedir las medidas que consideren necesarias.

Del resto de la sentencia, se ha referido a la absolución de los cinco acusados de la rama valenciana y, tras reiterar que no se ha leído la decisión judicial y por tanto no conoce los argumentos del tribunal, tiene que analizar "los fundamentos de esta absolución" de cara a un posible recurso ante el Tribunal Supremo

'No ha motivo para el ingreso en prisión'

Mario Pascual Vives, abogado de Iñaki Urdangarin, ha defendido  que no hay motivos para que se acuerde el ingreso en prisión preventiva del marido de la infanta Cristina, mientras no sea firme su condena de seis años y tres meses por enriquecerse con fondos públicos a través del Instituto Nóos.

En declaraciones a los periodistas, el abogado de Urdangarin ha argumentado que "no hay por qué" dictar prisión preventiva para su cliente, teniendo en cuenta que los delitos por los que ha sido condenado están castigados con penas inferiores a los tres años y que la investigación sobre sus proyectos en Baleares ha quedado "circunscrita" al año 2005.

Pascual Vives, que ha sido muy escueto en sus respuestas, ha afirmado que todavía no ha decidido si piensa recurrir la sentencia, que condena a Urdangarin a 6 años y 3 meses de cárcel, porque antes quiere estudiar la resolución con detenimiento.

Tampoco ha concretado si el marido de la infanta Cristina solicitaría ir a una cárcel de Badajoz en caso de que, a instancias de la Fiscalía, la Audiencia de Palma acordase el ingreso inmediato de Urdangarin en prisión, a la espera de que se resuelva un eventual recurso.

"Yo entiendo que no tienen por qué suceder estos hechos", ha asegurado Pascual Vives, en referencia a un eventual ingreso inmediato en prisión de Urdangarin.

El abogado, que aún no había podido hablar con Urdangarin tras conocerse la sentencia, ha asegurado que no ve motivos para una entrada inmediata en prisión, ya que todos los delitos por los que ha sido condenado tienen penas inferiores a los tres años de cárcel.

Primer familiar de un Rey condenado a prisión

Iñaki Urdangarin se ha convertido en el primer familiar de un Rey que ha sido condenado a prisión por un tribunal desde la reinstauración de la monarquía en democracia, después de que la Audiencia de Palma le haya impuesto una pena de seis años y tres meses de cárcel.

Cuñado de Felipe IV y yerno del rey Juan Carlos, Urdangarin dejó de pertenecer a la Familia Real, junto a su esposa, la infanta Cristina y su hermana Elena, cuando el actual monarca accedió al trono en junio de 2014.

Sin embargo, el parentesco que aún mantiene con don Felipe por su matrimonio con Cristina ha hecho que sea el primer pariente político directo del Rey sobre el que pesa la amenaza de entrar en la cárcel, una vez conocida la condena del tribunal, que ha absuelto a la infanta, a la que se ha limitado a imponer una multa. La resolución judicial supone un hito, puesto que hasta la irrupción del caso Nóos, ningún miembro de la familia real se había tenido que sentar en el banquillo al verse envuelto en un proceso judicial alguno.

Nadie podía imaginar algo así cuando Urdangarin, por entonces uno de los jugadores más destacados de balonmano en España, contrajo matrimonio con la infanta Elena el 4 de octubre de 1997 en Barcelona.

Nacido en la localidad guipuzcoana de Zumarraga el 15 de enero de 1968, Urdangarin saltó a la fama en su faceta de deportista en el Barcelona y, en mayor medida, cuando ganó con España la medalla de oro en los Juegos Olímpicos celebrados en 1992 en la capital catalana.

Penúltimo de siete hijos de Juan María Urdangarin, fallecido en mayo de 2012, y Clara Liebaert, pasó su infancia y juventud en Barcelona, adonde su padre fue trasladado por su cargo de ingeniero industrial.

Tras un paréntesis de dos años en Vitoria, regresó a la capital catalana a los 18 años para estudiar Empresariales y compatibilizar su actividad con el balonmano.

En 2000, tres años después de casarse con Cristina, puso fin a su carrera deportiva y preparar su paso al mundo laboral tras hacer un máster en administración de empresas por Esade.

Al año siguiente, empezó a trabajar como director del Área de Planificación y Desarrollo de Octagon Esedos, una empresa de "márketing deportivo", y en 2003 pasó a ocupar el mismo cargo en la matriz, el grupo Motorpress Ibérica.

Entre medias, Urdangarin aprovechó su reputación para convertirse en miembro del Comité Olímpico Español, en donde llegó a ser vicepresidente primero entre febrero de 2004 y 2005.

Por esas fechas, fue cuando su vida empezó a emprender un giro que marcaría su futuro personal y también el de la Familia Real.

Junto a Diego Torres, también condenado a prisión, Urdangarin fundó en 2004 el Instituto Nóos y de paso, la estructura societaria que les permitió obtener de manera irregular varios millones de euros de diversas administraciones públicas.

Urdangarin ocultó buena parte del dinero a través de la empresa Aizoon, de la que era titular al 50 por ciento con la infanta Cristina.

El yerno del rey Juan Carlos presidió el Instituto Nóos hasta marzo de 2006, un mes después de que el PSOE balear levantara la primera voz de sospecha de los negocios turbios con el Gobierno autonómico.

En junio de 2006, Urdangarin fue nombrado consejero de Telefónica Internacional, filial del Grupo Telefónica, lo que sirvió de argumento, tres años después, para justificar su mudanza a Washington junto con la infanta y sus cuatro hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene.

Fue durante su estancia en Estados Unidos cuando el juez José Castro empezó a investigar los negocios de Nóos, lo que llevó a la Fiscalía Anticorrupción de Baleares a registrar la sede del instituto en noviembre de 2011.

Pocas semanas después, la Casa del Rey apartó a Urdangarin de las actividades oficiales de la Familia Real al considerar que su conducta no había sido ejemplar y, unos días más tarde, el juez Castro le citó como imputado.

Fue entonces cuando comenzaría el calvario judicial y social para los todavía duques de Palma, que se intensificó a raíz de la primera comparecencia de Urdangarin ante el juez, en febrero de 2012.

Sin título de Duque

Apartado de todo acto público de los Reyes, la única excepción fue la visita que hizo al hospital junto con la infanta Cristina en noviembre de 2012 para ver a don Juan Carlos, que se recuperaba de una operación de cadera, pero sin coincidir con el príncipe Felipe.

El posterior traslado del matrimonio a Ginebra, tras un breve paso por Barcelona una vez que se desvinculó de Telefónica, no aplacó la presión sobre Urdangarin, puesto que todos los indicios de la investigación apuntaban a que no podría eludir ni el juicio, ni la condena.

En junio de 2015, Felipe VI, ya en el trono, soltó una nueva amarra con su hermana al revocar el título de duquesa de Palma que ostentaba desde 1997 junto con su marido.

Fue el último gesto de rechazo del Rey por las consecuencias de la mancha causada por un caso que puede acabar con Urdangarin en prisión, a expensas de cómo se resuelvan los posibles recursos a la condena de la Audiencia de Palma. 

El esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, ha sido condenado por la Audiencia de Palma a 6 años y 3 meses de prisión por enriquecerse con fondos públicos a través de la trama corrupta de contratación con administraciones que organizó en torno a la asociación sin ánimo de lucro Instituto Nóos. La sección primera de la Audiencia de Palma ha condenado a Urdangarin por un delito continuado de prevaricación, en concurso medial con falsedad en documento público y con un delito de malversación a 2 años y 8 meses; así como por un delito de fraude a la administración a 7 meses de prisión. Por tráfico de influencias ha sido condenado a 1 año de prisión y por dos delitos contra la Hacienda Pública a 2 años de cárcel (1 año por cada uno) y multa de 512.553 euros. 

En el juicio, Urdangarin prestó declaración ante el tribunal durante 16 horas y aseguró que la actividad del Instituto Nóos era "totalmente transparente" y contaba siempre con la supervisión de la Casa Real a través del secretario de las infantas, Carlos García Revenga. Añadió que nunca recibieron un reproche por lo que hacían y explicó que también fue tutelado por la Casa Real en su salida de la entidad después de que se cuestionaran sus contratos con instituciones públicas. Dijo que no participaba ni tenía conocimiento de la gestión administrativa del Instituto Nóos y que "nunca" fue "comisionista de nada" ni cobró "ningún peaje".

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