Diario de Información y Análisis de Intereconomía
PALABRAS ALARMANTES

Juncker: 'Las fronteras son el peor invento de la historia'

El presidente no electo de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker ha declarado que "las fronteras son el peor invento jamás hecho" en una diatriba contra el Estado nación en el Foro Europeo Alpbach de Austria, en perfecta armonía con las iniciativas financiadas por Soros.

Carlos Esteban
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Si algo hay que agradecer a los jerarcas europeos, de forma muy especial a su presidente Jean-Claude Juncker, es que, quizá porque su cargo no depende de unas elecciones, puede permitirse el lujo de decir lo que los demás prefieren callar. 

Ya nos sorprendió -es un modo de hablar- el pasado 25 de julio al asegurar que por numerosos y sangrientos que fueran los ataques terroristas en Europa y por más problemas que causen las avalanchas de inmigrantes, Europa no iba a renunciar jamás a su política de fronteras abiertas.

Estas palabras de la máxima autoridad en la Unión Europea recuerdan la infame recomendación incluida en uno de los documentos de la fundación de Soros filtrados por WikiLeaks de conseguir que los europeos aceptaran los atentados y el aumento de la criminalidad consecuencia de la invasión pacífica de inmigrantes como "la nueva normalidad", o las palabras en el mismo sentido del primer ministro francés, Manuel Valls, para que sus compatriotas se fueran acostumbrando a convivir con el terrorismo.

La victoria del 'brexit' en el referendum británico de este verano es una herida reciente que aún escuece, y que parece empujar a Juncker hacia un globalismo más agresivo, llevándole este fin de semana a citar al ex presidente francés François Mitterrand en el sentido de que "tenemos que luchar contra el nacionalismo”.

Las palabras de Juncker resultan alarmantes incluso para compañeros de viaje en el proyecto europeo como Teresa May, la nueva primera ministra británica, partidaria del 'stay' en el referéndum, que está demorándose todo lo que puede en la aplicación del resultado. Incluso ella tuvo que comentar en The Daily Telegraph que no estaba de acuerdo con las palabras de Juncker.

Tras esta huida hacia adelante se esconde el pánico de los líderes de la UE ante la creciente desafección de las masas europeas, que empiezan a expresarse en las urnas dando la espalda a los partidos convencionales -comprometidos hasta el último en el proyecto de megaestado europeo- y en algunos mandatarios que expresan conatos de rebelión. El 'brexit', lo saben, no es un último capítulo, sino el primero de un proceso que podría desembocar en la fractura definitiva de la UE. En estos momentos aguardan con aprensión el resultado del referéndum húngaro sobre cuotas de refugiados, que se celebra el próximo 2 de octubre. El "no" a la cuota europea parece el resultado más probable: según las encuestas, en torno al 70% votará contra el 'diktat' de Bruselas.

Mientras, la prensa globalista contraataca, y en Politico publican artículos de empleados de la Open Society Foundation de Soros en los que se asegura que el referéndum es un "poblado Potemkin", pura fachada, y proclaiming the referendum to be a “potemkin village”.

Ese mismo día, en significativa coincidencia, los austriacos repetirán la segunda vuelta de las presidenciales, anuladas por el fraude favorable al candidato ecologista, y esta vez parece que el nacionalista Norbert Hofer -un euroescéptico sin pelos en la lengua- se alzará con la victoria.

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