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TRAS ABANDONAR LA POLÍTICA DE FORMA 'TEMPORAL'

El legado de Marion Le Pen

Arturo García
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Tras las elecciones presidenciales dijo hasta luego, pero la figura de la dirigente del Frente Nacional ha dejado su impronta en la política francesa. El peso del apellido nunca fue un problema.

Casi al mismo tiempo que el Frente Nacional certificaba de la mano de Marine Le Pen los mejores resultados de su historia, Marion anunciaba que dejaba la política, al menos, de forma temporal. El cansancio y sus obligaciones como madre le han hecho tomar esta decisión justo cuando su partido toma el camino de la refundación.

A Marion se le echará de menos. La echarán en falta sus compañeros de partido, pero especialmente la política francesa, donde con sólo 27 años consiguió dejar su impronta. "No me voy por la fama, he vivido con ella toda mi vida y no le doy importancia al acoso mediático", aseguraba Marion en su despedida mientras pedía "tiempo".

(Marion Le Pen arropa a su tía Marine en un acto en Marsella)

"La política no me ha hecho perder nada, al contrario. Ahora como madre quiero estar al lado de mi hija y alejarme un poco de la vida pública, de la presión diaria", sostenía Le Pen. La sobrina de Marine reconocía que se había adaptado "muy rápido" a todo lo que conlleva pertenecer al Frente Nacional.

Su legado político

Al igual que ocurrió con Marine durante la campaña, a lo largo de su trayectoria Marion vio cómo los colectivos que dicen defender a las mujeres le daban la espalda. "Siempre me he negado a jugar de víctima. Soy feminista y he defendido siempre los derechos de las mujeres, pero he recibido el rechazo de la izquierda por ello", sentencia.

(Protesta de las Femen contra Le Pen en el mes de febrero)

Marion ha dado la clave del camino que debe llevar la refundación del Frente Nacional: aliar a la burguesía conservadora y a las clases trabajadoras, tal y como hizo Nicolas Sarkozy en 2007. No acaba aquí la reflexión de la política que, aunque admite que la globalización ha abierto una brecha tradicional sin precedentes, afirma que ambos colectivos (derecha tradicional y clases populares) tienen una preocupación común con la "identidad nacional".

"La identidad es lo que nos da la sensación de ser un pueblo, a pesar de las diferentes procedencias y estilos de vida", explica Marion, que subraya que "el gran desafío de la civilización es conversar, proteger, transmitir y verificar este cemento social". El filósofo Francis Xavier Bellamy, al que hace referencia Marion, asegura que el beneficio de la cultura es que es la única propiedad que es compartida por tiempo indefinido sin perjudicar nadie.

A partir de esa reflexión, la joven política explica que la unión entre la nación literaria, filosófica e histórica debe servir de pegamento social para evitar nuevas fracturas de ahora en adelante.

La Marsellesa como símbolo de unión

Los acordes del himno nacional francés se convirtieron en la pasada campaña en la melodía más repetida y algunos candidatos, como el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, abandonaron 'La Internacional' para unirse a la corriente patriótica. A esos símbolos hace referencia Marion cuando se refiere al concepto nación. "El futuro del Frente Nacional es utilizar la identidad, nuestra identidad nacional, para aglutinar a las bases en su lucha contra el multiculturalismo", sentencia.

(El líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon)

"Sí, soy conservadora. Defiendo la preservación de todo aquello que es bueno y justo de nuestra historia, quiero seguir las lecciones de nuestras experiencias pasadas y, al igual que muchos franceses, rechazo la mercantilización actual de la sociedad", añade.

No obstante, para Marion, la unión con Los Republicanos es impensable: "El futuro no pasa por eso, sino por realizar una unión patriótica de votantes contra el globalismo".

Críticas a Fillon

El candidato conservador era, hasta sus sucesivos escándalos, el gran favorito para ocupar el sillón del Elíseo. Cuando venció las primarias de Los Republicanos todos los analistas coincidían en señalar sus probabilidades de victoria, pero finalmente se tuvo que conformar con la tercera posición. Marion reconoce "algo de talento" en él, pero cree que el partido y los medios trataron de fabricar una reputación "artificial" basada en la "identidad nacional y el soberanismo".

(François Fillon)

"Quiso ser Trump, pero sus argumentos eran muy pequeños. No es un mal orador, pero en un discurso acerca del islam omitió las referencias a Qatar y Arabia Saudí". Cabe recordar que Los Republicanos siempre han estado muy relacionados con las élites económicas de estos países. Cuando Nicolas Sarkozy trató de volver a la primera línea política tomó los argumentos propios del Frente Nacional contra la islamización del país. Poco le duró el discurso al expresidente francés. Le Pen desveló sus contactos con el embajador saudí y sus negocios con la dictadura islámica, un país gobernado por la misma ley que aplica el Estado Islámico (sharia) y que ha sido acusado por Wikileaks de financiar a la organización terrorista.

En un discurso de 2014, François Fillon aseguraba que era “absurdo” culpar a los inmigrantes de los problemas de Francia. De hecho, durante la campaña se hizo viral un vídeo suyo en el que alababa la llegada del islam a Europa y el incremento del número de fieles en Francia. Los hechos tuvieron lugar el 28 de junio de 2010 durante la inauguración de la mezquita Al Ihsan, un centro controlado por Argelia y ajeno a las injerencias saudíes. "En un espacio de 40 años vuestra movilización ha permitido responder a muchos fieles. El número de lugares de culto ha pasado de una centena en 1970 a en torno a 2.000 en la actualidad", sentenciaba.

Macron y el negocio de Francia

"Macron no es más que el fruto del sistema. Se trata en realidad del chico de Hollande y su programa político hunde sus raíces en la labor del expresidente. Representa todo aquello a lo que nosotros nos oponemos: es partidario de la globalización, favorable a la inmigración masiva y apuesta por la Unión Europea actual", aseguraba el eurodiputado del Frente Nacional Édouard Ferrand en una entrevista para La Gaceta. Marion coincide con esta afirmación y mantiene que el nuevo presidente cree que Francia es un "negocio que debe ser rentable".

(El eurodiputado del Frente Nacional, Édouard Ferrand)

Cuando a Marion le preguntan por una buena cualidad de Emmanuel Macron, no tiene dudas: "Es un gran comunicador". Ahí terminan los halagos, pues ya inmersos en su programa opina que muchas de sus medidas van contra la tradición histórica francesa: "Sacar a las industrias del país, crear movimientos de personas que aumentan la inseguridad o permitir el aborto y los vientres de alquiler son sólo un ejemplo de lo que le espera a Francia", sentencia.

(Emmanuel Macron en el Louvre)

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