Diario de Información y Análisis de Intereconomía
ENTREVISTA A ROBIN ALEXANDER, ANALISTA DE DIE WELT

‘Merkel maniobró en Bruselas contra los países de Visegrado’

Arturo García
0
comentarios

La crisis de refugiados podría volver a las primeras planas si Erdogan decide romper finalmente el acuerdo migratorio. Alemania, Francia o Suecia ya se han plegado a las exigencias de líder turco, pero Holanda o Austria se mantienen firmen en su empeño. ¿Claudicará Europa?

Septiembre de 2015. Angela Merkel está a punto de cerrar la frontera a los refugiados. En lugar de eso y con el objetivo de preservar su imagen pública, la canciller opta por proclamar el 'Welcome Refugees' y decretar la política de puertas abiertas no sólo para Alemania, sino para el resto de la Unión Europea. Los incidentes violentos, el colapso en las ciudades y las agresiones sexuales afectaron a la popularidad de la política alemana que, meses después, decidió dar marcha atrás y pactar con Turquía para que hiciera de estado tapón a cambio de varios millones de euros y más concesiones al islam.

El analista de Die Welt, Robin Alexander, explica en su libro 'Llevada por los acontecimientos: La política migratoria de Merkel' el comienzo de una de las mayores crisis de la historia de la Unión Europea, un organismo hoy más en entredicho que nunca. Con el enfrentamiento abierto entre Holanda y Turquía, aunque Alemania y Francia ya han cedido a las presiones del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, parece que la situación vivida a finales de 2015 podría repetirse muy pronto en las fronteras europeas. ¿Repetirá Merkel su estrategia?

-Hasta el año 2015, Angela Merkel nunca se había pronunciado de forma explícita acerca de las fronteras en Europa. Sin embargo, cuando la presión migratoria se hizo notable se convirtió en la principal defensora de la libre circulación. ¿Cambió la canciller su plan inicial?

Realmente ese plan inicial nunca existió. El Gobierno alemán nunca planeó abrir las fronteras. El 4 de septiembre de 2015, los refugiados partieron de la estación central de Budapest -donde habían estado esperando unos trenes que nunca aparecieron- y tomaron la decisión de caminar por la autopista hacia la frontera con Austria.



El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que había sido censurado públicamente por Austria y Alemania por llevar a cabo detenciones de refugiados las semanas anteriores, decidió entonces ponerse en contacto con el canciller federal de Austria, Werner Faymann, para interpelarlo acerca de la situación. Le ofreció dos opciones: detener a los migrantes por la fuerza o articular medios de transporte hasta la frontera austriaca

-¿Qué hizo entonces Merkel?

Fue Faymann el que decidió ponerse en contacto con Angela Merkel y telefonear a la canciller alemana que en ese momento no se encontraba en Berlín, pues estaba en una gira electoral por el oeste del país. Las noticias acerca de la situación en Hungría le llegaron entre actos y habló con su jefe de gabinete, Peter Altmaier, para tomar una decisión.

Merkel creía que Faymann se equivocaba y quería evitar a toda costa la posibilidad de que hubiera incidentes en las autopistas húngaras, por lo que decidió permitir la entrada a los refugiados al país. Negoció con las autoridades austríacas y finalmente se llegó al acuerdo de que la mitad entraría en Austria y la otra mitad en Alemania.

-La crisis migratoria llegó a cotas inesperadas... ¿Era consciente Merkel de la decisión que estaba tomando?


Al pactar con Austria en aquel momento, Merkel estaba haciendo una estimación de 1000 personas como máximo y consideraba la apertura de las fronteras para esos refugiados como una excepción. Pero después entraron más y más. Hasta 7000 por día. El Gobierno alemán planeó cerrar la frontera y el 13 de septiembre la Policía ya se estaba preparando para ello.  Pero al final, el ministro del Interior, Thomas de Maizière, no firmó la orden y Merkel no le ordenó hacerlo. Por tanto, la excepción continuó y finalmente duró seis meses.


El Gobierno alemán ha criticado en numerosas ocasiones la oposición del Grupo de Visegrado a sus medidas migratorias y Viktor Orbán se convirtió en el enemigo público número uno de Merkel.

-Desde Alemania, Merkel ha criticado en numerosas ocasiones al Grupo de Visegrado por oponerse a sus medidas migratorias. La prensa globalista ha convertido a Viktor Orbán en el enemigo público número de uno de Occidente, ¿por qué?

Tras el cierre de fronteras y el comienzo de los incidentes, el Gobierno alemán necesitaba otra idea. Ese fue el momento en el que Merkel inventó el plan del programa de distribución por cuotas: los refugiados serían repartidos por toda la Unión Europea y todos los países estarían obligados a aceptarlos en su territorio.

Esta idea nunca fue popular en el resto de Europa. Pero nadie rechazó el sistema de cuotas con tanto furor como los países de Visegrado. Merkel había prometido una solución europea al público alemán y, con la llegada de miles de refugiados día tras día a la frontera, estaba sometida a mucha presión.

-¿Cómo logró Merkel convencer a Bruselas?


En este contexto, el Gobierno alemán hizo algo que no había hecho jamás: orquestó una decisión por mayoría cualificada que fue votada en el Consejo de Asuntos Interiores de la Unión Europea. Normalmente ningún país ha sido rechazado cuando se trata de una decisión crucial y la opción nuclear fue aprobada.

Alemania organizó el derrocamiento de los países de Visegrado y puso en marcha su plan para distribuir a los refugiados por toda la UE.

-El ‘Welcome Refugees’ se convirtió en el lema de los defensores de la acogida masiva -incluida la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena-, pero, ¿representaba un verdadero plan o se trataba de un eslogan?



Al inicio de la crisis migratoria, el ‘Welcome Refugees’ significaba únicamente la idea alemana de dar un trato justo a los refugiados. Los incidentes entre los recién llegados en varias localidades del este, donde ciudadanos locales se enfrentaron a ellos, provocaron una reacción en el oeste del país y la proclamación de la política de puertas abiertas por parte de Merkel. Era septiembre de 2015 y un grupo reducido de migrantes hacía su entrada en la estación de tren de Múnich.

-Con las fronteras al borde del colapso, ¿no existió ningún plan para separar a los verdaderos refugiados del resto de inmigrantes?

Todos los que cruzaban la frontera en otoño de 2015 afirmaban ser refugiados políticos, por lo que era casi imposible de controlar. Llegar como migrante económico a Alemania es verdaderamente complicado.

-La noche de Año Nuevo, tras la que se denunciaron más de 1.000 agresiones sexuales a manos de inmigrantes, marcó un antes y un después en la opinión pública, ¿por qué?

En Colonia centenares de mujeres fueron atacadas por hombres árabes, algunos de ellos recién llegados. La oleada de indignación pública fue muy grande y eso afectó a Merkel.

-La crisis diplomática entre la Unión Europea y Turquía pondrá fin, tal y como ha afirmado Erdogan, al acuerdo migratorio para contener la presión en las fronteras. ¿Qué le pareció el pacto con Turquía?

La Unión Europea ha entregado mucho dinero -unos seis billones de euros- para que Turquía actúe de tapón del flujo migratorio. Esa cantidad debería haber ido destinada a la manutención de los refugiados. Además, desde Bruselas presionaron a Erdogan para que otorgara más licencias de trabajo.



Por otro lado, la Unión Europea decidió llegar a un acuerdo con un régimen que no acepta los Derechos Humanos y ha tomado parte de forma activa en la guerra de Siria.

-Con el acuerdo migratorio prácticamente roto, ¿qué futuro le espera a la UE?

Aunque oficialmente no está roto, Alemania cuenta ya con Macedonia como nuevo estado tapón. La ruta de los Balcanes está bloqueada por ese país, por lo que la entrada de refugiados se antoja más complicada que nunca, incluso si finalmente se rompe el acuerdo y miles de migrantes llegan a Europa.

-¿Cómo valora el ascenso de Alternativa para Alemania de cara a los comicios de finales de año?

Tras las elecciones de otoño, el Bundestag será otro. La Cámara Federal será completamente nueva y será la primera vez que un movimiento de derechas haga su aparición en nuestra democracia desde 1945.

Leer más... 

Alemania admite su 'incapacidad' contra los ataques terroristas

Alemania mantendrá los controles fronterizos 'mientras sea necesario'

Frauke Petry: 'Es hora de que Alemania se quite la culpa histórica'

Publicidad
Publicidad