Diario de Información y Análisis de Intereconomía
Así se forja la gobernanza global

Peter Sutherland, pontífice del Nuevo Orden Mundial

Rafael Núñez Huesca
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El ansiado gobierno planetario, a pesar de algunas resistencias como la de Viktor Orban, sigue construyéndose. Peter Sutherland, representante de Naciones Unidas para inmigración, es uno de sus principales arquitecos. Y advierte: “hay que socavar la homogeneidad nacional de los Estados".

 

Peter Sutherland es un multimillonario irlandés considerado uno de los grandes pontífices del mundialismo a la altura de Soros, Rockefeller o Kissinger. Ha ostentado multitud de cargos internacionales de gran importancia. Fue director general del Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles, embrión de la acutal Organización Mundial de Comercio. A nivel empresarial presidió, entre otras grandes entidades, British Petroleum -BP- o Goldman Sachs International.

Como otros gurús del pretendido gobierno global, ha participado y participa en Bilderberg y es presidente de la Comisión Trilateral. Hace diez años fue designado por Kofi Annan representante especial de la ONU para asuntos migratorios, desde donde está favoreciendo las tesis mundialistas y, para muchos, la llamada sustitución demográfica. Ferviente partidario de promover las migraciones a los países desarrollados, es abiertamente hostil a las soberanías nacionales, “el mal actual”. 

Sutherland entiende las fronteras nacionales como el último freno para el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial. El movimento, ya es sabido, es de corte ultra-capitalista en lo económico aunque socialista en lo moral y político. Una mixtura ideológica que facilita el camino y vence resistencias a izquierda y derecha. 

Su batalla contra los Estados-nación ha llegado en algunos casos al punto de la estridencia. Por ejemplo cuando en 2012 exigió a la Unión Europea “hacer todo lo posible para socavar la homogeneidad nacional". Sabedor de la resistencia de algunos países por desaparecer, ha emprendido una cruzada a favor de la inmigración masiva que desnaturalice a las naciones haciéndolas así más susceptibles de diluirse en el magma mundialista. Así, la circulación sin restricciones de seres humanos, mercancías y capital supone el objetivo prioritario de Peter Sutherland. Un homo oeconomicus desprovisto de identidad pero rentable para las élites empresariales, los protogobernantes globales y hasta para algunos sectores despistados de la Iglesia Católica.

Viktor Orban: "Existe una campaña internacional para acabar con las naciones"

Es exactamente lo que ha denunciado hace pocos días el presidente de Hungría Viktor Orban en una entrevista con la periodista Éva Kocsis de la que daba cuenta La Gaceta: “Existe una campaña internacional bien establecida, que lleva en marcha más de una década. Puede vincularse con el nombre de George Soros y su objetivo es hacer creer que las fronteras no tienen sentido y que las naciones no tienen derecho a decidir por sí mismas con quién desean convivir en sus pueblos. Quieren crear instituciones internacionales para monitorear a las naciones y decidir por nosotros quién y dónde debe vivir con quien. Repito: son teorías concebidas en el taller de Soros, que también se han infiltrado en varias instituciones internacionales. Debemos luchar estas batallas. Debemos argumentar en contra de ellos. Debemos hacer transparentes sus operaciones, y debemos dejar claro que a menudo no se trata de derechos humanos, sino de la codicia y del negocio de la inmigración”.

La crisis demográfica, "factor clave" para el triunfo de las tesis mundialistas

El magnate irlandés no duda en vincular la prosperidad futura de muchos estados de la UE a su conversión en naciones multiculturales, en definitiva, una "dinámica crucial para el crecimiento económico" de algunas naciones de la UE, "por muy difícil que sea explicarlo a los ciudadanos de esos estados".

Sutherland, se felicita por el envejecimiento poblacional occidental y su declinar demográfico, “factor clave” para el éxito definitivo de las migraciones. El magnate pone las Islas Británicas como ejemplo a seguir por el resto del continente: "Es imposible considerar que la homogeneidad pueda sobrevivir, los estados tienen que hacerse más abiertos, en términos de las personas que los habitan, como lo ha demostrado el Reino Unido".

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