Diario de Información y Análisis de Intereconomía
MIENTRAS TURQUÍA AMENAZA CON GUERRAS DE RELIGIÓN

La presión turca: así ceden los gobiernos europeos frente a Erdogan

Suecia ha sido el último país en aceptar la celebración de actos electorales en favor del presidente islamista, pese a las amenazas que este ha realizado al Viejo Continente: "Pronto empezarán las guerras de religión".

Arturo García
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Desde que Donald Trump hablara de los "incidentes" en Suecia, el Gobierno del país se ha esforzado en tratar de demostrar que la integración real -incluso de yihadistas provenientes de Sira- sí existe y que las violaciones, agresiones y abusos son únicamente casos aislados. Con la crisis con Turquía ha pasado un poco lo mismo y las autoridades han apoyado la celebración de actos en favor del presidente Erdogan.

El pasado 12 de marzo estaba prevista una manifestación islamista en Estocolmo. Sin embargo, la marcha fue cancelada y los rumores comenzaron a apuntar al Ministerio de Asuntos Exteriores que, al igual que Francia, corrió veloz a lanzar un comunicando alegando que no tenían nada que ver y ofreciendo "varios lugares alternativos" para la celebración de la misma.

Desde su llegada al poder en 2014, el Gobierno presumió de ser el primero de índole feminista en el mundo pero sus actos van en el sentido opuesto. Hace apenas un mes, el primer ministro sueco Stefan Löfven visitó al presidente de la República Islámica de Irán acompañado por su ministra de Asuntos de la Unión Europea y de Comercio, Ann Linde, y otras mujeres de la Delegación. Para sorpresa de todos, las mujeres del "primer Gobierno feminista del mundo" decidieron cubrirse el rostro porque así lo exige la doctrina islámica.

Ahora las autoridades se pliegan a los deseos del Partido Justicia y Desarrollo (AKP), la formación presidida por Erdogan que pretende instaurar un régimen -aún más- islamista en Turquía. Ya llevaron a cabo hace unos días una pequeña marcha en los suburbios de Estocolmo, donde se ubican las 'no-go zones' -prácticamente prohibidas para las mujeres-.

'Hay que integrar a los yihadistas'

Algunas noticias se entienden mejor si van acompañadas y esta es una de ellas. La ministra de Cultura sueca, Alice Bah Kuhnke, sugería esta semana que los ciudadanos que hayan abandonado el país para unirse a grupos islamistas en Oriente Medio deben recibir "ayuda y atenciones para intentar que a su retorno se integren en la sociedad". Estos comentarios de la dirigente sueca en el programa Agenda de laSTV causaron estupor en las redes sociales y algunos internautas le recordaron la procedencia de los terroristas de los ataques de París y Bruselas.

"Necesitan ser reconducidos hacia nuestra sociedad democrática", explicaba Kuhnke, que "no tenía ni idea" de cuántos retornados seguían radicalizados ni de qué cantidad había vuelto decepcionada con las ideas islamistas.

Francia apoya a Erdogan

"Somos un Estado de Derecho". Así justificaba el ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, la decisión de permitir el mitin en favor del referéndum en Turquía en suelo francés, al tiempo que se daba la espalda a un socio comunitario como Holanda, al que las autoridades turcas atacan sin piedad desde el incidente diplomático de la pasada semana.

La decisión fue muy criticada por casi todos los partidos del espectro político. El vicepresidente del Frente Nacional calificó la decisión como "irresponsable" y un secretario federal local socialista, Benjamin Cafora, mantuvo que era "inadmisible" acoger "a un destacado representante del régimen autoritario y arbitrario" de Erdogan.

El exprimer ministro y candidato presidencial por Los Republicanos, François Fillon, subrayó que, al autorizarlo, el presidente François Hollande "rompe de manera flagrante la solidaridad europea cuando es evidente que debería haber prevalecido una postura común para gestionar las peticiones turcas".

"Este asunto ha sido mal gestionado desde el principio (...) y prueba, en caso de que fuera necesario, que Turquía se aleja cada día un poco más de los valores que fundan el proyecto europeo", dijo Fillon, para quien "no hay lugar para Turquía" en la UE.

La connivencia histórica de los gobiernos franceses con el islam es evidente. Todos ellos han permitido la proliferación de un modelo islámico controvertido que, en algunos casos, ha llevado a la radicalización de los más jóvenes. Arabia Saudí ha sido el encargado de financiar una red de mezquitas por todo el país con imanes cercanos a su particular visión del islam, muy similar a la aplicada por el Estado Islámico en Siria e Irak.

Los investigadores aseguran que Arabia Saudí ha gastado 3.759.000 euros sólo en 2016 para llevar a cabo su proyecto. Catorce imanes a sueldo de Riad ejercen en las mezquitas más importantes de Francia y adoctrinan acerca de la yihad, el sometimiento de las mujeres, la necesidad de castigar a los homosexuales y la expansión del islamismo a nivel mundial.

Merkel finalmente cede

El discurso de Erdogan contra Alemania es evidente y su argumento principal hace referencia a un episodio de su historia reciente: los nazis. El líder turco ha acusado a Angela Merkel de refugiar terroristas y ha llamado a la movilización de las comunidades islámicas en todo el país. La respuesta de la canciller no se ha hecho esperar y ha anunciado que finalmente permitirá la celebración del referéndum en su país.

La política que dirige la Unión Europea, con una oposición interior cada vez mayor, permitirá de esta manera que las autoridades turcas utilicen Alemania para sus asuntos propios, aunque ya ha fijado una serie de requisitos que no parece que Ankara tenga reparos en cumplir, pues no suponen ningún impedimento en su empeño por islamizar su país y el resto del continente. "Informar con la debida antelación y comunicar el lugar preciso de cada acto para evitar malentendidos" son las dos exigencias que Merkel ha realizado a Erdogan. Cabe recordar que Alemania es un país gravemente amenazado por el terrorismo yihadista y los últimos ataques han tenido lugar en grandes aglomeraciones de personas, como el atentado del mercado navideño de Múnich.

En una comparecencia pública, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Martin Schäfer, aseguraba que se trata de un gesto para facilitar el voto de los ciudadanos turcos en Alemania. Sin embargo, no todos los líderes territoriales están de acuerdo con la canciller. La primera ministra del Sarre, Annegrette Kramp-Karrenbauer, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside Merkel, anunció este martes su determinación de "adoptar las medidas que sean precisas" para "prohibir tales intervenciones" en este estado.

'Son unos nazis'

"¡Eh, Alemania! Tus prácticas no tienen nada que ver con la democracia, al contrario, lo que hacéis no se diferencia de lo que hacían los nazis", espetaba Erdogan a Merkel cuando prohibió un primer acto. El líder turco se ha servido de ese argumento incluso para atacar a los holandeses, obviando el leve matiz de que ese país fue invadido por las tropas de la Wermarcht en la primavera de 1940.

Schäfer hacía referencia en su comparecencia al artículo 90a del Código Penal alemán, que establece penas de prisión de hasta tres años para quien insulte o difame, en una reunión o por escrito, a la República Federal de Alemania, a sus estados federados, su orden constitucional, su bandera, su himno o sus símbolos. Sin embargo se negaba a aplicar la mencionada legislación a las autoridades turcas y pedía "voluntad democrática".

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