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Tiene sólo 50 habitantes

Un pueblo de Segovia asombra con su belén viviente

Rodrigo Gavilán
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Con 15 escenas, 80 figurantes, 20 animales y 10 localizaciones el Belén viviente de Balisa va camino de ser un referente nacional.

El pasado 17 de Diciembre, la localidad segoviana de Balisa, situada a 37 kilómetros al norte de la capital y con sólo 50 habitantes, volvió a convertirse en la ciudad de Belén hace dos mil años, gracias a la novena edición del “Belén viviente” que congregó a 80 figurantes, 20 animales y 12 localizaciones “de película”.

Se trata de la novena edición, que ya se ha convertido en un clásico de la navidad segoviana y va camino de convertirse en referente nacional.

Los cincuenta vecinos de Balisa llevaban desde principios de noviembre realizando ensayos para que todo saliera a la perfección el día de la representación, ya que ellos son los encargados de elaborar el vestuario de época y adecuar cada escena, ambientadas en escenarios reales, pero sin duda las condiciones del pueblo ayudan, ya que, hoy en día es difícil encontrar un municipio que siga manteniendo el sabor de antaño, gracias en parte a sus calles sin asfaltar y sus rincones con memoria de un pasado que dan como resultado una puesta en escena inmejorable.

Quince escenas con diálogos

El belén viviente se desarrolló a través de quince escenas situadas por diferentes calles y casas del pueblo e importantes novedades en el recorrido respecto a otras ediciones para "no repetir" y evitar que "la gente dijera ya sé lo que va a pasar", según explicó el sacerdote y coordinador de la obra, Alfonso Águeda.

La recreación se inició con el edicto de Roma junto al antiguo lavadero del pueblo, para continuar con la anunciación del Ángel a María, la visitación a su prima Isabel, las lavanderas en el río, las hilanderas y una escena en la carpintería. La de la herrería esta vez se trasladó al potro del pueblo donde estaba amarrado un buey de grandes dimensiones.

La escena bíblica de María y José a pie buscando refugio llevó a los visitantes a contemplar la escena en la que pedían asilo en una posada, situada en una antigua cija, o atravesar un mercado, donde no faltaba ningún detalle. El símbolo de la localidad, una piedra de grandes dimensiones conocida como El Botón, fue el escenario elegido para que los pastores recibieran la vista del Ángel anunciador, que les explicó el nacimiento del Mesías en el portal, al que fueron después para ofrecer sus corderos.

Portal de Belén “de película”

Como colofón, la entrada de los Reyes Magos de Oriente a la casa de Herodes, así como la de La Posada, para hasta finalizar, como no puede ser de otra manera, en un Portal de Belén, ambientado y decorado en lo que sería una verdadera localización de película. Guiados por la estrella de Belén, ofrecieron al niño los tradicionales oro, incienso y mirra, además de un poco de leche recién ordeñada, que a buen seguro supo agradecer el niño Jesús.

Villancicos y chocolate

La representación concluyó con villancicos y un chocolate caliente con bizcochos para todos los asistentes, del que se elaboraron 70 litros, y una valoración muy positiva por parte de los organizadores. "Todo ha salido muy bien", detalló Águeda.

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