Diario de Información y Análisis de Intereconomía
George Ciccariello-Maher:

'Lo que quiero por Navidad es el genocidio de los blancos'

Carlos Esteban
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¿Se imagina colgar en una red social el comentario "todo lo que quiero para Navidad es el exterminio de los negros/judíos/homosexuales"? Sería, aunque sólo fuera social y laboralmente, hombre muerto. Por mucho, muchísimo menos hasta el presidente y fundador de una empresa informática, Motzilla, tuvo que dimitir. No es improbable -y es comprensible- que fuera objeto de violencia física y, desde luego, de incontables denuncias judiciales.

Pero es exactamente lo que ha hecho en Twitter, cambiando el colectivo por el de "blancos", George Ciccariello-Maher, profesor asociado de Politología de la Universidad Drexel de Filadelfia, en Pensilvania. Y ni Twitter le ha suspendido la cuenta ni la universidad le ha expulsado.

Para clarificar, Ciccariello-Maher añade en un 'tuit' posterior: "Cuando los blancos fueron masacrados durante la Revolución de Haití, eso fue algo bueno, ciertamente". Ciertamente, la historia y el presente de Haití -y su comparación con la otra mitad de la isla de Santo Domingo, la República Dominicana- son un dudoso indicio de que la brutal matanza resultara tan beneficiosa como pretende el profesor.

Como quizá no sea necesario aclarar, Ciccariello-Maher es blanco. No es casual, que en los últimos meses ha podido leerse en redes sociales un verdadero aluvión de blancos celebrando o pidiendo la desaparición de su raza, igual que de varones abogando por la extinción de su sexo. El odio de lo propio parece haberse convertido ya en una condición sine qua non para ingresar en los círculos más elevados del Parnaso progresista transnacional, y en la competición para ver quién detesta más lo suyo la humillación ritual se ha quedado corta y ahora se aconseja reivindicar el exterminio total del grupo. 

Como es común en estos casos, George Ciccariello-Maher tiene un largo historial de defender opiniones racistas y tampoco es la primera vez que defiende el genocidio blanco. Especialista en raza y racismo, debió de sentirse lo bastante alarmado con la marea de indignación que provocó su tuit como para borrarlo y pretender que era una broma porque, después de todo, "los blancos no son una raza" y, en cualquier caso, las razas son -lo han adivinado- "constructos culturales". Y, claro, se hace difícil exterminar a un constructo cultural.

Pero, para ser algo que no tiene existencia real, como también suele ser el caso, Ciccariello-Maher le dedica una atención obsesiva y, bueno, genocida. Que su universidad se haya limitado a una reprimenda para algo que significaría muchísimo más que un despido en caso de abogarse -en broma o no- para otro colectivo habla volúmenes sobre el control de la progresía antioccidental sobre el mundo académico en Occidente. Pero ya sabemos que un anuncio donde salga una mujer pasando la aspiradora es criminalmente sexista, y expresar el deseo de azotar a una periodista hasta hacerla sangrar, no.

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