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TRIBUNA

Ricatabilità a la Française

La política francesa se ha convertidito en un juego de sillas musicales y, mientras todos danzan al son de sondeos, debates televisivos y libros publicados, alguien en la sombra da una palmada, surge un nuevo escándalo y uno de los candidatos más sólidos desaparece de la ronda.

José Félix Merladet
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La “ricattabilità” es un concepto bello y sugerente, inventado por esos maestros en el arte de crear vocablos sutiles que son los italianos. En política, significa la sujeción al chantaje de una persona con un cargo importante, pero fragilizada por algún elemento turbio de su pasado que puede ser difundido y utilizado en su contra en el momento oportuno para controlarla o… eliminarla.

La política francesa se ha convertidito en un juego de sillas musicales y, mientras todos danzan al son de sondeos, debates televisivos y libros publicados, alguien en la sombra da una palmada, surge un nuevo escándalo y uno de los candidatos más sólidos desaparece de la ronda. Fillon está desgraciado por el presunto escándalo de haber dado un trabajo ficticio a su mujer Penélope durante años. Aunque curiosamente todo se sabe ahora a unos días de las elecciones y tras su sorpresiva victoria en las primarias de su partido. Se trata de algo muy serio, aunque, más al sur, el nepotismo, y enchufismo de gente meridianamente incompetente sean moneda tan corriente que lo suyo parece a muchos pecata minuta. Podemos preguntarnos qué habrá hecho u omitido para que se lo “saquen” ahora. Fillon tenía el mérito (quizás demérito para algunos) de haber conseguido por primera vez en mucho tiempo reunir tres fuertes tradiciones políticas francesas: la bonapartista estatista y dirigista, la orleanista liberal y la tradicionalista católica. Pero a muchos hoy ya no les gusta que un Estado sea fuerte y unido.

Juppé tenía complicado presentarse porque le saboteaba Sarkozy, también presentaba flecos poco edificantes y al final ha acabado renunciando al Eliseo hace unos pocos días. Recordemos que estuvo condenado por el mismo problema de empleos ficticios ya que este antiguo primer ministro de Jacques Chirac fue condenado en el 2004 a 14 meses de cárcel e inhabilitación para ejercer un cargo público por el caso de los empleos ficticios de la alcaldía de París. El ahora alcalde de Burdeos habría asumido la responsabilidad de ser el candidato, según el deseo de los barones de su partido, "si Fillon hubiese renunciado voluntariamente y el partido le hubiera ofrecido un apoyo unánime". Pero fueron condiciones inasumibles, dado el ambiente de guerra abierta que reina entre Les Republicains y teniendo en cuenta que Fillon es el elegido por las bases y maneja los fondos de la campaña. Y, ello, pese a que algunos sondeos daban como claro ganador a Juppé (France2) frente a Macron o Le Pen. Quizás tenga algunas otras piedras en su zapato para haberse retirado ten rápido de la carrera…

Si Juppé se hubiera presentado, le hubiera hecho una faena enorme al Presidente del MODEM2, François Bayrou, pillado a contrapié ya que hasta ayer era su amigo y aliado pero ahora se ha comprometido con Macron. Éste, llegó a dispararse en los sondeos porque el popular centrista Bayrou le declaró lealtad. Pero durante las primarias de la derecha, el también Alcalde de Pau, se había comprometió a apoyar a Juppé. Por tanto, si éste último se hubiese convertido ahora en candidato, Bayrou habría tenido una difícil elección ante sí. Por otro lado en este vals tragicómico de los candidatos, el que resiste gana, y el propio Bayrou de haber sabido que a Fillon le iban a sacar tales trapos sucios se hubiera podido presentar como en ocasiones anteriores, esta vez como candidato de compromiso en lugar de Macron y… hacer ganar por fin las presidenciales al verdadero centro izquierda europeísta francés.

Volviendo a Fillon, otros sondeos señalan que su retirada que, hasta la manifestación de apoyo que tuvo hace un par de domingos, parecía ineludible llevaría a parte de sus votantes, todos aquellos que derivan del movimiento católico tradicional “Manif pour tous”, una especie de versión francesa de HazteOir, hacia el Frente Nacional de Marine Le Pen. Aun hoy, muchos insisten en que tendrá que renunciar si no quiere llevar a su partido a un resultado bochornoso (19% decían los sondeos). Sin embargo, tras la espantada de Juppé se ha descubierto que no hay plan B y Fillon también se aseguró el respaldo "unánime" de la cúpula de su partido. Ha quedado, pese a su imputación el día 15, como el aspirante de la derecha en los comicios del 23 de abril y el 7 de mayo, cuyo plazo de presentación de candidaturas se cierra esta semana. Pero siguen las conspiraciones en su contra y más que de un Plan B, podría hablarse de un Plan Bruto para asesinar al Cesar del conservadurismo thatcheriano –Fillon- ahora que se aproximan los Idus de Marzo…

Como resultado de todo esto, parece que por primera vez en la historia de la V República no habría candidato de las familias gaullista y socialista en la segunda vuelta ya que el socialista Hamon no tiene buenas perspectivas (14%). Ambos partidos están inmersos en guerras fratricidas y por ejemplo se dice que el Presidente Hollande, quien con su mala gestión está fuera de combate pero tiene acceso a mucha información, habría destapado el affaire Fillon para favorecer sibilinamente a Macron. En fin un verdadero embrollo. Se suele decir que en política hay amigos, enemigos y gente del propio partido….

Por su parte, “Sarko” está a punto de ser imputado y por lo tanto está descartado, aunque controla su partido y anunció que se reuniría con los suyos para “evaluar” la situación. Al ser derrotado en las primarias de su partido, apoyó a su ex Primer Ministro Fillon frente a su gran rival Juppé y la crisis le ha reforzado cuando parecía ya cadáver. Los otros posibles candidatos republicanos, Laurent Waquiez o François Baroin, son jóvenes lobos de la derecha menos conocidos y, en principio, no podían dar una sorpresa a lo Macron, pero… hoy en día ¿quién sabe?

En cuanto a los candidatos que presumiblemente quedarán en liza, si no se produce algún otro escándalo, destapado por alguien o no, están el “socioliberal” Macron y la “ultranacionalista” Le Pen. Aquel, es un mediático joven político que luce una bella historia de amor con su esposa 17 años mayor que él, del que se dijo que podría tener también algún tipo de esqueleto en el armario por un affaire de moeurs. Pero en Francia los asuntos de costumbres y moral privadas son opacos e intrascendentes políticamente desde Giscard-Mitterrand, lo mismo que en España desde González. Más grave es la reciente acusación de que está siendo investigado por la Justicia gala por haber realizado un encargo a una empresa sin un concurso previo. Su idea, en sintonía con las del MODEM y del PDE3, de un “gobierno de la Eurozona” verdaderamente ejecutivo probablemente le de alas. Le Pen tiene tocada a la jefa de campaña y acusaciones de amiguismo, pero, al no haber tenido ella misma cargos importantes, de momento parece algo menos atacable. Curiosamente, la prensa no le acomete tanto como a su padre y de momento parece haber un cierto silencio en torno a sus posibles escándalos, no así respecto a sus ideas de salirse de la Eurozona, devaluar su moneda y volver a un proteccionismo nacionalista. ¿Qué le podrán sacar todavía?

La pasada semana los sondeos daban  el pase a la segunda vuelta a Macron con el apoyo de Bayrou que le aportó  6 puntos hasta llegar a un 25%. Claro que de ahí a pensar, como hacen sus novísimos y entusiastas fans, que ganará en primera vuelta a Le Pen (hoy con 27%) hay un buen trecho todavía. No tiene partido ni cuadros, que serán aportados por el MODEM y otros partidos de centro como posiblemente UDI 4y algún descolgado de la izquierda (y ello podría llevar al MODEM a obtener unas decenas de diputados en las próximas elecciones legislativas). Sin embargo, dado que, cuando solo queden dos en la danza, se producirá una nueva “unión sacrée” contra Le Pen, hoy parece que lo más factible será una victoria de Macron en la segunda vuelta (se le augura un 58%).

Sin embargo, antes todo puede de nuevo verse trastocado por algún escándalo o evento inesperado (¿o no tanto?) como un atentado terrorista que podría dar otro vuelco a las cosas y beneficiaria a los más “securitarios” Le Pen o Fillon. O por el efecto Trump que evidentemente beneficia de momento a Le Pen. En fin, hay una gran confusión transpirenaica, y a rio revuelto puede que alguien haga una buena pesca. Nadie ni nada puede ser ya excluido a priori y al igual que las encuestas se “equivocaron” respecto al Brexit y a Trump, muchos tienen barruntos de que también podrían hacerlo con Marine. Su victoria sí que sería una verdadera campanada…aunque de trágico toque de difuntos para la Europa que este mismo mes celebra el 60 cumpleaños del Tratado de Roma y de todo lo positivo que éste trajo tras sí.

Pase lo que pase, ¿no es curiosa la inusitada celeridad de la justicia con el conservador Fillon, teniendo en cuenta que el caso lo destapó el Canard Enchainé tan solo el pasado 25 de enero? Él se dice víctima de una “instrumentalización dela Justicia” para que la derecha y el centro no tengan candidato al Elíseo. Obviamente, muchos conspiranoicos piensan que los cargos sujetos a esa ricattabilità, dóciles a quienes controlan las informaciones que les son comprometedoras, pueden ser muy útiles: ¿Quieres triunfar?: tienes que tener algo sórdido detrás, ergo estaremos seguros de que obedeces o… desapareces de escena. Incluso en algunos casos se rumoreó que algunos crímenes turbios como el Julie y Melissa en Bélgica eran el resultado de un impuesto pacto de silencio. Por eso, se dice, se produjo la gran marea blanca de más de un millón de manifestantes en Bruselas, hartos de tanta pudrición en las altas esferas de aquel país. Algunos piensan que hubo también casos parecidos en nuestra Península.

A diferencia de España, donde los lideres tipo Rajoy parecen incombustibles, en Francia los políticos son mucho más frágiles a los escándalos, aunque no tanto como en los países nórdicos y anglosajones. Ya sabemos desde Lord Acton que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Como dice un amigo mío, la política francesa de hoy y la de tantos otros países, cada vez se asemeja más a la “Fronda” del siglo XVII. Cada día nos parece y abruma más que ya “no queda un solo justo, ni siquiera uno” (Romanos 3:9-23)

Por consiguiente, la verdadera lección de la actual volatilidad francesa, la que nos debe hacer recapacitar muy seriamente, es cómo encontrar la fórmula para una selección transparente de futuros líderes sin tacha de la “res pública” de los candidatos que aún no han tocado poder real en los partidos de gobierno de los principales Estados, sean conservadores, centristas, populistas o progresistas. Para que el ciudadano pueda estar seguro de elegir después gobernantes no atrapados ni atrapables en ninguna red o “casta”, libres de esta terrible aunque humana pandemia de la ricattabilità.

José Félix Merladet es Analista Político.

1 Nombre escogido por Nicolas Sarkozy para el partido de derecha liberal-conservadora que en 2015 sustituyó y dio nuevo aliento a la anterior UMP también liderada por Sarkozy.

2 Mouvement démocrate, partido francés de centro que sustituyó a la antigua UDF, también liderada por Bayrou y que en su día había llevado a Giscard d’Estaing a la presidencia de la República.

3 Partido Demócrata Europeo o Partido de nivel europeo del que también es líder Bayrou y que es socio del ALDE o Alianza liberal y democrática europea.

4 Union des démocrats et indépendants, partido de centro derecha, también eurófilo, formado por una federación de partidos y fundado por Jean-Louis Borloo en 2012. Actualmente liderado por Jean-Christophe Lagarde.

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