Diario de Información y Análisis de Intereconomía

¿Qué pasa con las ayudas para hombres maltratados?

El pasado 6 de febrero el consejero de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid entregó a 51 municipios de la región una serie de convenios dirigidos a luchar de forma conjunta contra la violencia de género, así como a promocionar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En total, se destinarán 6,78 millones de euros a este fin, de los que el 91,9 % proviene de las arcas de la región y el resto es aportado por los ayuntamientos que han suscrito esta iniciativa.

Con estos fondos se prestará una asistencia global a las víctimas de violencia de género, independientemente de que hayan denunciado o no los hechos, e incluso si, en su caso, no han obtenido una orden de protección. La ayuda consistirá en atención social, asistencia psicológica y asesoramiento jurídico, que se extenderá también a sus hijos y familiares que estén a su cargo. Según los datos oficiales, durante el año 2016 la Comunidad de Madrid prestó asistencia integral a 10.984 mujeres víctimas de violencia de género, 468 hijos de estas y 142 personas que de ellas dependían.

A la vista de estas cifras, es evidente que se trata de una iniciativa necesaria y que no podemos dejar de aplaudir, pero lamentamos que una vez más queden fuera el resto víctimas de violencia en el hogar: los hombres y las mujeres homosexuales, pues se sigue protegiendo y pensando únicamente en las mujeres que son víctimas de agresiones por parte de sus parejas hombres. ¿Qué ocurre con estas otras víctimas? Una vez más han vuelto a ser olvidadas, y seguirán sin obtener ayudas y al margen de esta protección institucional que se está demostrando tan eficaz.

 

Si de verdad queremos erradicar la violencia en el hogar, y puesto que todos podemos ser víctimas, es imprescindible que se nos proteja independientemente de nuestro sexo u orientación sexual. Por eso, reclamamos que también se suscriban convenios con los que se les preste esa asistencia global, porque solo de esa forma se alcanzará la igualdad que se quiere promocionar.

Por Susana Doñoro, de Patón&Asociados

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