Diario de Información y Análisis de Intereconomía

Violencia intragénero, una cuestión de invisibilidad

La violencia intragénero es aquella que se produce dentro de las relaciones, ya sean matrimoniales o no, entre personas del mismo sexo.

Se diferencia de la violencia de género en la base: mientras que en la machista, la base es la dominación del hombre sobre la mujer, en la violencia intragénero pueden existir variables como el nivel económico, la salud, la edad, la procedencia, el lugar de residencia, el nivel socio-cultural y, en muchos casos, la propia visibilidad como pareja homosexual en la sociedad. 

Es habitual que en las relaciones homosexuales se utilice la vía del chantaje, que se se centra en hacer pública la condición de homosexual del otro, algo que se conoce como “outing” o “sacar del armario”. Ya que muchas personas viven su condición homosexual en secreto, la revelación de su condición provoca miedo, lo que es un aliciente para continuar en esa posición de sometimiento en la relación. 

Además, la víctima de violencia intragénero se enfrenta a dos hechos particulares: el primero, asumir que se es víctima de la violencia de tu propia pareja. El segundo, descubrirse ante el mundo como una persona homosexual, cuando quizás su condición ha sido escondida. 

En España no existen datos o estadísticas oficiales que puedan respaldar la magnitud de las amenazas o formas de agresión dentro de la violencia intragénero, por lo que sólo podemos hacer una estimación sobre las víctimas o el tipo de actitudes violentas que pueden sucederse. 

Sí hay estadísticas de los Estados Unidos, el Reino Unido y Australia y todas reflejan prácticamente la misma información.

En los Estados Unidos, el Centro para el Control de la Enfermedad hizo una encuesta sobre cuántas personas LGTB han sido una víctima de la violencia doméstica. El porcentaje de ‘sí’ fue del 38% para las lesbianas, del 61.1% para las mujeres bisexuales, del 25% para los hombres homosexuales y del 37.3% para los hombres bisexuales. 

Según una encuesta de la ONG Stonewall, en el Reino Unido una cuarta parte de las lesbianas y mujeres bisexuales, y la mitad de los hombres gais y bisexuales, respondieron sí.

Por su parte, la encuesta del Centro de investigación australiano de salud y sexualidad dice que en la población LGTB, 41% de los hombres y 28% de las mujeres han sufrido la violencia doméstica.

En comparación, 35% de las mujeres heterosexuales y 29% de los hombres heterosexuales han sido víctima en los Estados Unidos. El porcentaje para el Reino Unido es 25% para todas las mujeres y 16.6% para todos los hombres, independientemente de la orientación sexual. 

Volviendo, a España, y desde un punto de vista legal, las parejas homosexuales tienen una serie de derechos desde que se promulgó la Ley 1/2005, con la que se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Pero, ¿existe esta equiparación total en otras leyes? La respuesta es no. En las leyes penales de nuestro país aún existe una discriminación hacia la violencia entre parejas del mismo sexo, dando una situación más favorable a las víctimas de la violencia de género.

Nuestro Código Penal tiene una diferencia abismal entre lo que se conoce como “violencia de género” y la “violencia doméstica”.

Una de estas diferencias es que para el Código Penal no es igual el mismo acto de control o dominación –física o verbal- de un hombre sobre una mujer que la de un hombre sobre otro hombre, todo ello amparado en la concienciación y erradicación del machismo en la sociedad. ¿Acaso no merece que cualquier tipo de violencia en el ámbito afectivo deba ser erradicado?

Otra gran diferencia, las penas. No son las mismas penas para un hombre que maltrata a su mujer, que para aquella mujer que constantemente maltrata a su esposa. La pena por lesiones infligidas a una mujer heterosexual va de 6 meses a un año, mientras que la de las lesiones a un hombre homosexual provocadas por su pareja es de 3 meses a un año.   

Tal y como hemos comentado otras veces en este foro, es hora de fomentar la igualdad en todos los sentidos, también en los que se refieren visibilizar a erradicar la violencia en las parejas más allá de la denominada de “género”.

Autor: Mercedes Patón, de Patón&Asociados

 

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