Diario de Información y Análisis de Intereconomía

"Apología desvergonzada del franquismo"

 

**En la última sesión de Una hora con la Historia hemos abordado dos temas importantes: el de "La Desbandá" de Málaga al llegar a la ciudad los nacionales, que parece el nuevo mito  ideado por quienes no se cansan de elos. Y el de los ideólogos de "género". La llamada ideología de género ha sido elaborada, a menudo de forma contradictoria, por una serie de autores desde los años 20 (Margaret Mead, Wilhelm Reich, Simone de Beauvoir, Alfred Kinsey, Michel Foucault, Kate Millet, etc.) Hay algo extrañamente común a prácticamente todos ellos: una profunda perturbación psíquica, que condujo a unos al manicomio, al alcoholismo compulsivo o al suicidio. Hay algo "entre cómico y aterrador" en sus biografías, explicadas por el historiador Fernando Paz: https://www.youtube.com/watch?v=Ar1x4EUezgw 

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Estábamos tratando de los tres últimos libros suyos. ¿Podemos dar por concluido el segundo, o cree conveniente añadir algo más?

  R. Desde luego, podríamos hablar mucho más sobre los problemas de la democracia y la guerra civil, y cómo se ha creado el mito o seudomito de que la guerra opuso a demócratas y fascistas.  O por qué se ha identificado democracia con antifranquismo, cuando el franquismo no tuvo oposición democrática. O por qué ni la izquierda ni la derecha han tenido pensamiento democrático, salvo unos cuantos tópicos facilones que sirven para declararse demócratas a todos ellos... Y declararse demócrata se supone que otorga un aval de virtud y legitimidad política, que todos se atribuyen, desde los comunistoides de Podemos a los charlatanes oportunistas del PP, con un fondo común de corrupción. Unos acusan a otros tranquilamente de antidemócratas o de poco demócratas, a fin de deslegitimarlos, pero en el fondo de todos ellos hay un vacío intelectual casi perfecto. La guerra civil y la democracia trata precisamente de esta cuestión. Se ha dicho que la república se hundió por falta de republicanos, y la muy endeble y deforme democracia actual va camino de hundirse o de pudrirse por falta de demócratas.

 

 ¿Seudomito, dice usted, con respecto a la guerra?

 R. Cierto. Un mito es una cosa muy seria y profunda, la base de las religiones. El mito trata de expresar en lenguaje simbólico, no racional, cuestiones profundas de la existencia humana que la razón no puede abordar bien. Pasa algo parecido con la literatura, que por lo demás desciende del mito, y  puede expresar más que cualquier estudio sociológico o psicológico sobre la condición humana que siempre tiene algo de misterioso... Llamo seudomitos a construcciones también irracionales pero inadecuadas a su objeto, porque este podría expresarse tranquilamente de modo puramente razonado, no simbólico. Un seudomito es una simple mentira que intenta recubrirse con pretensiones por así decir sublimes No voy a extenderme sobre ello, porque en el lenguaje corriente una de las acepciones de la palabra mito es simplemente la de embuste. En ese sentido podemos llamar mito a la idea de una guerra civil entre demócratas y fascistas, un embuste que a su vez ha generado muchísimos más.  

 

Pasemos, entonces al tercer libro, Los mitos del franquismo. Se trata, dicen sus críticos, de una apología desvergonzada del franquismo.

   R. En primer lugar, no hable usted de críticos.  Críticos, en el sentido propio del término, no he tenido ninguno, a no ser que los insultos, descalificaciones personales o tergiversaciones de mis tesis o acusaciones tan falsas y ridículas como que no he visitado archivos... Ya le dije que eso de consultar archivos es una tarea muy poco habitual entre nuestros historiadores, como he comprobado yendo a ellos. Tendría verdaderos críticos si el ambiente intelectual español fuera más lucido, y no me importaría entablar debate con cualquiera de ellos. Pero el medio, hoy por hoy, no da más de sí.

     En cuanto a desvergüenza, en fin, la de ellos, como venimos viendo. La desvergüenza de quienes ven sus tesis refutadas y en lugar de reconocer que son falsas, o tratar de defenderlas con argumentos serios, se hacen los locos, se escudan en sus departamentos, en los grandes medios de masas y en las subvenciones para repetir machaconamente sus monsergas. Es una falta de honestidad intelectual realmente repulsiva, pero qué le vamos a hacer. Se corresponde con el páramo cultural, ese páramo del que ellos acusaban falsamente al franquismo, mientras que ahora es muy real.  

  

Si ud presenta un panorama tan negro, y admite que nunca le harán caso en los medios culturales, y que sus críticos... bueno sus enemigos, llevan las de ganar ya de entrada, ¿para qué se empeña tanto? ¿Qué sentido tiene?

  R. Mire,  en primer lugar me interpreta ud mal. Por supuesto que esos llamémosles críticos tienen una fuerza, hoy por hoy, abrumadoramente superior a la que yo podría representar. Pero la historia muestra cómo las mayores fortalezas se derrumban en muchas ocasiones. La falsedad sin límites en que se basan las interpretaciones históricas de esta gente no pueden mantenerse indefinidamente. Terminan por tropezar en sus propias falsedades. En el fondo son débiles, no desde el punto de vista digamos económico o de poder, pero sí desde el punto de vista intelectual. Son débiles, y por eso son incapaces de ofrecer un debate honrado. Tienen miedo, así que se parapetan en sus posiciones y no se atreven a salir a campo abierto...

    Pero, en fin, vamos a lo de la apología del franquismo. Es como me preguntaba alguien: “¿Por qué defiende ud el franquismo?” Yo no defiendo el franquismo, sino la verdad sobre el franquismo. Y la verdad viene dada por los hechos constatables. Una vez despojados los hechos de la hojarasca de la propaganda y de la ideología, lo que queda es que el franquismo fue un régimen históricamente necesario si se quería evitar la disgregación del país, la revolución totalitaria y el arrasamiento de la cultura cristiana. Pero aparte de ser necesario  puede decirse que sanó al país de muchos males que se arrastraban desde el 98, incluso desde la Guerra de Independencia. Y esa labor ingente, históricamente ingente, es la que están tratando de echar por tierra los sectarios y paniaguados de la memoria histórica y muchos otros de derecha. La herencia del franquismo, su inercia histórica, es lo único que está conteniendo el desmoronamiento de la unidad de España y de la propia democracia...

  

Resulta chocante oírle decir que la democracia se la debemos en cierto modo al franquismo. Solo esa tesis hará reír a casi todo el mundo

 R. ¿En cierto modo? No. En todos los modos. Y lo que debiera hacer reír es más bien la presunción de que la democracia viene de la oposición al franquismo. La gente olvida los hechos más evidentes, y voy a explicarle la cuestión, empezando por la causa de que el franquismo no tuviera oposición democrática...

 

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