Diario de Información y Análisis de Intereconomía

Por qué defiendo el franquismo

 

 ****En Una hora con la Historia: ¿Cuándo se derrumbó realmente la república? / ¿Es Inglaterra realmente un país amigo y aliado? ¿Nos conviene la OTAN, o es preferible la neutralidad?: https://www.youtube.com/watch?v=wk1Zcs-3c7E&t=5s

 *******************************

En suma, su libro Los mitos del franquismo podría considerarse una apología de Franco y su régimen. Es la impresión que he sacado y que no le ganará muchas simpatías.

 R. Si quiere puede considerarlo una apología, excepto en un sentido. Por apología suele entenderse una defensa retórica y a menudo interesada. Yo dejo la retórica de lado para centrarme en los hechos y la relación entre ellos. Ud ha podido tener un atisbo en nuestra discusión sobre los años 40, y la verdad es que, aclarado ese punto, puede hacerse una idea de cómo va el resto. Realmente es el estudio más documentado y mejor argumentado sobre el franquismo que se haya publicado hasta ahora. Que yo diga eso puede sonar a jactancia infantil, pero tampoco es demasiado mérito, ya que la inmensa mayoría de lo publicado sobre aquella etapa histórica es pura farfolla, pura bazofia, así que superarlo no resulta tan difícil:  basta un poco de aplicación investigadora y un poco de sentido común. De hecho mis libros desmienten la mayor parte de lo publicado sobre cualquier tema, pero los contrarios no han sido capaces de desmentir nada importante de lo que yo he escrito. Por eso han recurrido al silenciamiento. Y se ha creado tal cantidad de embustes y prejuicios sobre el franquismo y otros temas, que mucha gente tiene miedo a defender la verdad. En España hay miedo a decir la verdad, lo que evidencia la degradación, putrefacción realmente, de la democracia. Un detalle entre muchos, no sé si se lo he contado: mi libro Nueva historia de España rompe con gran cantidad de tópicos sobre nuestro pasado, lo que fue apreciado por varias personas de relieve intelectual. Estas organizaron una reunión con Gonzalo Anes, entonces presidente de la Academia de la Historia, y conmigo, a fin de romper el muro de silencio y presentar el libro en la sociedad académica, llamémosla así. Se tomaron acuerdos, pero pasó el tiempo y la cosa quedó en nada. Nunca pregunté al respecto, porque tampoco me interesaba demasiado, ya que el nivel académico en España es flojo; pero años más tarde, muerto Anes, me enteré por un próximo que este se había “rajado” ante las presiones de otros académicos e historiadores de la recua. Bueno, es un caso entre muchos.

  

Pero si esos medios le rechazan a usted será por algo

  R. Naturalmente que es por algo, ya se lo dije: porque su nivel intelectual, de simple honradez intelectual, es demostradamente bajo. No pueden aceptar el debate porque queda en evidencia su escasa enjundia. Hoy sí existe un páramo cultural. Tienen miedo. Pero a la larga la verdad se va imponiendo. Hoy salen autores que dicen cosas semejantes a las que yo he adelantado, pero el miedo persiste y no tienen la mínima cortesía de citarme. Es cómico, porque mis libros se leen más que los suyos, pero ahí están exhibiendo sus miserias. Allá ellos...

     Pero déjeme decirle otra cosa: yo no defiendo el franquismo, o más bien la verdad sobre el franquismo, por ningún interés particular. Hacerlo hoy es un riesgo y un perjuicio en muchos sentidos, intentan condenarte a muerte civil. Pero observe este dato: el antifranquismo hermana en España a De Juana Chaos con Rajoy, a Mas o Junqueras con Soraya o Pedro Sánchez o Bolinaga, a Josu Ternera con Zapatero o con Susana, al asesino de Bultó con el juez delincuente Garzón, al asesino de Miguel Ángel Blanco con Iglesias, al finado héroe de Paracuellos con Cebrián o Ansón... Puede decirse  que hay algo que une a comunistas, terroristas, socialistas, centristas, derechistas diversos, ciertos monárquicos, a ciertos clérigos, ciertos liberales, algo que les une como un fondo común, y es el antifranquismo.  Este es un hecho objetivo. Y todavía más grotesco por cuanto casi todos ellos son franquistas de después de Franco o que no vivieron aquel régimen, o que en realidad prosperaron en él –como la mayoría de la población--, incluso en las filas del funcionariado franquista. El antifranquismo en general, y solo hay que verlo en las redes, es fundamentalmente chabacano, reúne lo que decía Marañón: la estupidez y la canallería. Aparte de la mentira. Siempre digo que lo que dicen los antifranquistas es falso mientras no se demuestre lo contrario, que rara vez se demuestra.

    El hecho real es que el franquismo no tuvo ni tiene oposición democrática, porque todo ese conglomerado, como expliqué en el libro sobre la  guerra y la democracia tiene más de corrupto y demagógico que de democrático. Por otra parte, yo sí estuve en la oposición antifranquista, arriesgando mucho, incluso la vida. Y éramos muy pocos entonces, por cierto. Y muchos que hacían el paripé de oposición debían de tener conductas muy turbias, como confidentes o así, y luego hicieron carreras políticas en la democracia. Lo digo porque en tiempos de Felipe González, creo recordar, se destruyeron los archivos de la BPS, la policía política del régimen. Aquellos archivos tenían el mayor valor histórico. ¿Y por qué se destruyeron? Evidentemente porque debían de contener muchos datos comprometedores para tantos “héroes” antifranquistas que luego supieron hacer buena carrera, como el que llamaban “amo de Asturias”, el jefe de la UGT allí.  Yo protesté y me burlé del hecho, de la destrucción del archivo, pero nadie o casi nadie más lo hizo. En otras palabras, lo que expongo en mis libros es el resultado de bastantes años de investigación,  reflexión y crítica de los datos y personas, no de un oportunismo garbancero como el de tantos “próceres” de hoy.  Creo que eso es precisamente lo que  da miedo a estos historiadores, intelectuales y políticos de medio pelo.

  

Oyéndole, se diría  que solo ud tiene acceso a la verdad...

 R. Esa es una objeción pueril. Si me equivoco, que lo demuestren, en lugar de recurrir al silencio, al insulto personal o a las maniobras torticeras.   Claro que no he sido el único, pero puedo citarle a Ricardo de la Cierva, que es un caso de lo más ilustrativo. Mi argumentario y discurso, por así llamarlo, difieren bastante de los de Ricardo de la Cierva, pero en muchas cosas él es mucho, pero mucho más veraz que sus enemigos. Ahora bien, sus enemigos de izquierda lograron meterlo en un gueto, “erradicarlo de la universidad”, como decía una necia profesora. Y, fíjese usted,  el aislamiento y los ataques principales le llegaron de la derecha, por ejemplo de Tusell y otros, que atacándole se congraciaban con el matonismo de la izquierda y creían pasar por demócratas. Lo mismo vienen haciendo conmigo, aunque con menos éxito...Sobre Tusell y sus falsedades he escrito algunos artículos argumentados que puede ud encontrar en Internet. Sobre él y sobre Viñas, Juliá, Moradiellos, Preston, Malefakis, Casanova, Beevor y  tantos más, por cierto. Pruebe a encontrar artículos argumentados en contra de mis trabajos. Si los hubiera, tendría mucho gusto en replicarles. Ha habido alguna excepción, como la de Moradiellos en El Catoblepas, la revista digital de  Gustavo Bueno, un intelectual importante. Moradiellos,  la verdad, no salió muy bien parado y debió de servir de lección para otros...

 

 

***************************

 

 

 

 

 

Publicidad

Últimos trabajos:

Publicidad