Diario de Información y Análisis de Intereconomía

España, país enfermo de falsedad histórica

¿Es posible y conveniente la neutralidad de España en un mundo cada vez más inseguro y turbulento? / Las falsedades sobre Guernica, un ejemplo clásico de distorsión y manipulación propagandística hasta nuestros días: https://www.youtube.com/watch?v=tYPByXslGB4&t=8s

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Lo de la democracia fallida son palabras mayores. Suena muy fuerte

R. ¿Es fuerte? La realidad es fuerte. Preste atención a los hechos y deje de lado las retóricas. En España se persigue la libertad de expresión y de conciencia, y mucha gente se autocensura cuando tiene que hablar del homosexismo, del aborto, de la ideología de género, y otros temas tabú  en los grandes medios de masas. Constantemente asistimos a un verdadero festival de manipulación y ocultación de informaciones en los grandes medios, que así deforman la opinión pública. Son silenciados deliberadamente temas  cruciales como el que venimos tratando sobre la política exterior española, las acciones de la OTAN o Gibraltar, o sobre las derivas políticas de la Unión Europea, que se presenta cada vez más como antieuropea, según vengo exponiendo casi desde un gueto. España es el único país del mundo en que los gobiernos centrales  apoyan los separatismos y los financian con dinero público, es decir, con dinero de todos. Una organización terrorista, la ETA, ha sido rescatada de la ruina por un gobierno, reconociendo así sus asesinatos, de forma implícita pero indudable, como un modo de hacer política;  un modo premiado con legalidad, dinero público, proyección internacional, influencia institucional, liberación de presos etc. En España la justicia se halla mediatizada por los grandes partidos y desprestigiada en la opinión popular, un hecho gravísimo. Se cultiva una grosera falsificación de la historia que intenta imponerse por ley, al modo de los países más totalitarios, y que ensalza como víctimas a asesinos sádicos del Frente Popular. En España el idioma y la cultura españolas sufren un constante acoso y desplazamiento en diversas regiones, declarado allí idioma no propio, opresor, en favor de lenguas regionales minoritarias en esas mismas regiones. Y sufre acoso y desplazamiento en el conjunto del país a favor del inglés, considerado como “lengua superior” ya desde la enseñanza en muchos lugares. También en el ejército se está creando una situación de bilingüismo español-inglés, con el inglés como lengua superior. Tenemos un ejército dedicado a operaciones en el exterior por intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno, un ejército cipayo en definitiva, con Gibraltar como clave de la verdadera situación. España no es el único país europeo, pero sí el más entusiasta, en la entrega fraudulenta de soberanía a la burocracia de Bruselas y al mando de la OTAN. Hoy la soberanía ya no reside en el pueblo, como reza la Constitución sino en esos instrumentos ajenos de mando y en una oligarquía propia española que la entrega o vende por “grandes toneladas”, como decía un ministro. Como si la soberanía fuera una propiedad de esos partidos y políticos en lugar de estar ellos a su servicio… Y así podríamos seguir desgranando fenómenos que se han venido asentando como hechos consumados y que no corresponden a ninguna democracia concebible. No por casualidad la corrupción resulta una de las señas de identidad  más definitorias de toda una clase política. Una clase política y mediática por lo demás frívola, antipatriota, inculta, irresponsable, ajena a los intereses del país y  a todo sentido del deber hacia él.

Pero existe pluralidad de prensa y de partidos, y el voto es libre.

R.  Lo que he señalado son hechos reales, no acusaciones arbitrarias. Pero es que, hablando de los partidos, se da el caso de que los cuatro partidos con mayor presencia mediática, así como los separatistas, operan  ideológica y políticamente como si fueran uno solo: todos ellos son hispanófobos o indiferentes a España; entienden el europeísmo como una huida o disolución de la nación; profesan la ideología de género, el abortismo, el homosexismo, el multiculturalismo; impulsan una peligrosa  inmigración islámica; muestran un anticristianismo más o menos intenso; ninguno critica o debate la integración en una OTAN que siembra el caos en países cuya estabilidad nos interesa al máximo; todos aceptan con naturalidad una colonia en nuestro territorio, o la entrega de soberanía a Bruselas… Los cuatro más los separatistas, repito, operan, operan como un partido único, con diferencias de matiz, y marchan en la misma dirección. Hemos visto cómo Podemos y PP comparten lo esencial y se apoyan mutuamente. Con los grandes medios de masas ocurre lo mismo. Lo hemos visto, y no solo  en España. Lo hemos visto en Usa, lo estamos viendo de Francia. ¿Dónde está el pluralismo? Esto hace del voto una verdadera farsa. Por todo esto puede explicarse el país como una democracia fallida. Sí, esa es la realidad, guste o no.

 Entonces, ¿por qué esos partidos reciben el voto de millones de ciudadanos? ¿Son todos idiotas?

R. Sí, se nos dice que todo esto es democracia, porque esos partidos, esa clase política,  no surge fuera de la sociedad, sino de ella, recibe de ella votos para gobernar, y por tanto representa a esa sociedad. Parece como si en España democracia equivaliese a corrupción, a tendencias totalitarias, a liquidación progresiva de la propia nación española. Recuérdese que una dinámica parecida se desarrolló en la república, y que los partidos que integraron el Frente Popular, unos totalitarios, otros separatistas, otros golpistas, algunos racistas y casi todos corruptos, pretendían defender la democracia: ellos representaban la libertad y al pueblo; es más, ellos eran el pueblo. Y no es casual  que esta versión de la historia, fraudulenta de arriba abajo, sea la raíz nutricia de lo que ahora llaman democracia, pues en esa versión de la historia se basa  el grueso del discurso político compartido hoy por izquierdas y derechas, por todos esos partidos. En realidad la democracia, en boca de políticos y periodistas, con pocas excepciones, es solo una palabra mágica que cada cual interpreta a su conveniencia. Ninguno de ellos tiene un pensamiento democrático algo consistente, como no tiene tampoco una noción del pasado y la continuidad histórica de España, o la tiene falsa. Pero son ellos los que orientan y mandan sobre la sociedad. Y por eso la política se convierte cada día más en un esperpento que pudre a toda la sociedad. Un fenómeno degenerativo que ocurre también en la Unión Europea. No es que los ciudadanos sean idiotas, sino que están sometidos a un bombardeo propagandístico brutal, y uno de sus aspectos es precisamente la falsificación histórica. España es un país enfermo de falsedad histórica, por eso hoy por hoy el futuro parece la alternativa entre disgregación en pequeños estados ridículos e impotentes, y la disolución en Bruselas y la OTAN. No debemos aceptar ese dilema.

 

Parece usted muy pesimista. ¿Cuál  sería a su juicio la solución?

En el libro La guerra civil y los problemas de la democracia, publicado hace un año en Ediciones Encuentro, abordé estas cuestiones: cuáles son las condiciones de una democracia sana y su relación con la guerra civil y el franquismo, cómo ha evolucionado el sistema desde la transición, etc. Y cómo no es cierto que los políticos reflejen a la sociedad. Por el contrario, ellos moldean a la sociedad en mayor medida que son moldeados por ella. El funcionamiento democrático es en gran medida una lucha por la opinión pública. Los políticos y partidos tratan de formarla y adaptarla a sus intereses utilizando los medios de masas u otros medios. Esto es legítimo en principio, pero deja de serlo cuando se socavan los fundamentos mismos de la soberanía y la convivencia en libertad como ocurre hoy masivamente. Cuando la socavan unos partidos que en lo esencial son un partido único, en nombre de la democracia pero contra ella.

   Lo que debemos plantearnos, en realidad, es lo que usted dice, cómo salir de ahí, porque o esa clase casta o chusma política pierde su poder, o la democracia y la propia España van al desastre. En Usa, Trump ha logrado vencer a todo ese “gobierno profundo” político-mediático. En España estamos todavía lejos, aunque se observa un fastidio creciente en mucha gente, pero no aparece ningún partido con el liderazgo y el discurso adecuados para encauzar la situación. De momento no aparece. Confío en que aparecerá. Una de las tareas indispensables es la desmitificación del pasado para clarificar el presente. Antes le comenté los increíblemente exitoso que había sido el franquismo  comparado con cualquier otro régimen de los últimos dos, incluso tres siglos. Es obvio que el franquismo no puede volver. Ahora bien, ¿qué podemos aprender de él? No basta con restablecer la verdad sobre aquella época histórica. Parte de la tarea necesaria es analizarla y aprender de ella en la medida de lo posible. Siempre insisto en esto, frente a la beatería europeísta, y quiero repetirlo: Europa occidental debe su democracia al ejército useño y su prosperidad inicial al Plan Marshall, mientras que España se los debe a sí misma. Y un antifranquismo “estúpido y canalla”, por citar a Marañón, está echando a perder todos sus logros.  Así que ya sabemos algo de lo que tenemos que hacer.

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La mayoría, incluso profesores universitarios, tienen ideas muy distorsionadas sobre Europa:pic.twitter.com/wSwr3TcQIj

 
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