Diario de Información y Análisis de Intereconomía

En Francia no se ha resuelto nada.

 Blog II: La divinidad o la fuerza. Ante la evidencia de la incertidumbre radical de la condición humana, y la angustia correspondiente, el hombre debe elegir entre la divinidad y la fuerza, o la autoadoración: www.piomoa.es

**¿Es posible la neutralidad de España? ¿Es conveniente? / El PNV debería pedir perdón por sus falsedades sobre el bombardeo de Guernica y por haberlo utilizado en cierto modo para rendirse a los fascistas italianos y dar a Franco su primera victoria de masas: https://www.youtube.com/watch?v=tYPByXslGB4

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El panorama francés, después de las elecciones, es la de una creciente descomposición del sistema actual, que se intenta sostener a toda costa con métodos de tendencia totalitaria. Concretamente, mediante la uniformidad de los grandes medios de masas. Esto tiene la mayor importancia, porque degrada la libertad de expresión y las libertades políticas en general. En Francia, como en Usa, los medios han defendido casi unánimemente  al candidato que podríamos llamar “oficial del sistema”.  Lo han hecho además prodigando la manipulación y la mentira. En Usa fueron derrotados, al menos de momento, y en Francia no, o todavía no.   

  El funcionamiento democrático consiste en gran medida en la lucha por la opinión pública, es decir, tanto por convencerla  con diversas promesas como por crearla, haciendo que determinadas promesas o ideas generales resulten atractivas. Con ello, un partido, es decir, una oligarquía parcial, puede ganar las elecciones y sostenerse en el poder más o menos tiempo. Pero la opinión pública nunca es ganada de una vez para siempre, tampoco en  los sistemas totalitarios, que no obstante pueden tener temporalmente un apoyo popular muy superior al de cualquier partido democrático. En  una democracia siguen actuando diversos partidos y camarillas, con lo que la opinión oscila.    

    Los medios, intelectuales y partidos hoy predominantes dicen sostener “valores europeos”, pluralistas y demócratas. Pero su pluralismo ha quedado de manifiesto en estas elecciones. Y si concretamos los “valores europeos” vemos que no son precisamente europeos, que no se inscriben en ninguna tradición europea, sino precisamente en lo contrario: ideología de género, abortismo, homosexismo, multiculturalismo, anticristianismo, islamofilia, destrucción de las identidades nacionales, etc. Son valores de descomposición que, efectivamente, están descomponiendo las sociedades y que para sostenerse precisan utilizar métodos cada vez menos democráticos. Afortunadamente están suscitando reacciones que, es de esperar, frenen ese proceso.  

   Dejo de lado otros aspectos del asunto como el papel de Francia en una UE que quería fundarse en el eje París-Berlín, con Alemania como motor económico y Francia como motor político, y las demás naciones un tanto satelizadas. Esto nunca fue aceptado por Inglaterra, que siempre mantuvo un pie fuera. Y Alemania se ha convertido en el núcleo no solo económico sino también político, aunque más disimuladamente, en perjuicio de Francia. Creo que en todo este designio nuestro interés real se parece al de Inglaterra. A menos que queramos convertirnos en un país satélite, posición hacia la cual no cesan de dar pasos nuestros infames gobiernos, sean del PSOE o del PP.

 

**Leo que las bandas de delincuentes asentados en el Congreso han cometido una nueva fechoría votando la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos.  O España y la democracia se libran de esa clase política corrupta, proetarra, proseparatista y antiespañola,  o esa clase política acabará con la libertad y la propia España. A esto hemos llegado.

 

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