Diario de Información y Análisis de Intereconomía

Una gran generación denigrada por los viles.

 

Me interesan especialmente sus últimos libros, Los mitos del franquismo, La guerra civil y la democracia, y la Introducción a Europa. También su novela, por lo inhabitual en un historiador ¿Le parece que empecemos por esta última? ¿Qué tal éxito ha tenido?

    Ha tenido un éxito medianillo, lo cual me esperaba, porque cuando quedas catalogado en una actividad intelectual, la gente cree que no puedes hacer algo bueno en otra. Por otra parte está lo que podemos llamar conspiración del silencio en torno a mis trabajos. Para los grandes medios de masas simplemente no existo, sobre todo para los de derecha. Nunca hablan de mis libros

  ¿Los de derecha?

 Sí. Es normal. Decía Fernández de la Mora que la derecha no lee desde Jovellanos. Dejando aparte lo que tiene de exageración, es cierto. La derecha y la cultura nunca se han llevado bien en España. De  hecho en el ámbito cultural siempre ha sido la izquierda la que ha llevado la iniciativa, y la derecha ha ido acomodándose a ella, chupando rueda, por así decir. Eso ocurría ya en el franquismo, y es una de las causas por las que bastantes jóvenes de entonces optábamos por el marxismo u otras posiciones antirrégimen. En los años 40 y 50 hubo un esfuerzo por crear una cultura digamos franquista, original, algo que está por estudiar a fondo... Aunque algo se ha estudiado... desde puntos de vista marxistas o de izquierda, cosa lógica aunque lamentable. Pero después del Vaticano II ya no hubo nada. Eso no quiere decir que el franquismo fuese un páramo cultural, como dicen, sino que, una vez más, la cultura, la alta cultura, tomó un tinte mayormente ajeno al franquismo o abiertamente antifranquista, mientras que el régimen se anquilosó  intelectualmente, limitándose a los aspectos económicos.  En ese sentido fue un régimen muy liberal, ya que hubo muy poca censura. Luego, en la transición,  El País fue concebido no solo como un órgano de influencia política sino sobre todo cultural, y Ansón quiso hacer de ABC una alternativa. Haciendo balance, la cultura representada en El País es muy pobre, pero es la que ha predominado estos  años, y la del ABC viene a ser un sucedáneo de ella. Mis libros no tienen cabida en esa izquierda ni en esa derecha, pero al menos podrían tomar nota de que existen. Desgraciadamente unen esa pobreza intelectual a ciertos toques censores y antidemocráticos. Qué le vamos a hacer.

  No he leído su novela, pero, a su juicio, ¿es realmente injusto su escaso éxito?

 Hombre, vaya pregunta. ¡Qué voy a decir yo! La verdad es que, a falta de  eco en los grandes medios y suplementos culturales,  ha tenido algunas reseñas y críticas en blogs, como los de Aquilino Duque, Luis Segura, Carlos López Díaz y otras, todas muy positivas, incluso extraordinariamente positivas. Y, lo que es más importante en mi opinión, valorando de modo muy distinto la obra cada uno de ellos. Lo que quiere decir que no es una novela simple, sino que admite diversas interpretaciones y enfoques. Pero, claro, en estas cosas el autor es el peor juez. Puedo defender con argumentos racionales mis libros de historia, pero no una novela, en la que la subjetividad y el sentimiento son los elementos decisivos.

  Dicho de otro modo: ¿qué pretendía o qué quería ud al salirse de su trabajo habitual 

 Bien, vamos a ponerlo así: el terreno de la novela, el cine, etc., está copado prácticamente por la izquierda. No es que hayan producido grandes obras, más bien son mediocres y tópicas, a mi juicio, pero dominan el cotarro. En cuanto a la derecha, tiene algunas obras literarias de cierta importancia en los años 40 y 50, pero después la cosa ha ido a peor. Sin embargo en España ha ocurrido algo muy importante entre 1936 y 1950, que no ha sido debidamente reflejado. En esos años una generación de españoles derrotó a una revolución totalitaria y a los separatismos, mantuvo al país como nación, mantuvo la cultura cristiana, la propiedad privada, la libertad personal,..  Aquella victoria se continuó con otra no menor, y fue la no beligerancia en la II Guerra Mundial. Y con otras dos fundamentales:  la victoria sobre el maquis, que intentaba reavivar la guerra civil y provocar una invasión extranjera, y la victoria sobre el aislamiento exterior, una medida realmente criminal impuesta por la ONU, pues buscaba crear hambre masiva. Europa occidental no debe su democracia a sí misma, sino al ejército useño, y también debe su reconstrucción al Plan Marshall. España fue capaz de reconstruirse con sus propias fuerzas y desafiando una delictiva hostilidad exterior, y finalmente ha debido su democracia, o lo que hay de ella actualmente, a su propia evolución, no a intervenciones militares ajenas. En Usa llaman la Gran Generación” a la que hizo la guerra mundial, que ha provocado infinidad de literatura y cine laudatorio. En España, la Gran Generación es evidentemente la que fue capaz de conseguir tales logros en condiciones tan difíciles. Pues bien, en cierto sentido, no deliberado al principio, Sonaron gritos y golpes a la puerta viene a ser un homenaje a aquella Gran Generación,  la mejor que ha tenido España en varios siglos. Pero que no fue capaz de sacar partido artístico y literario de sus proezas.

  Habla usted de una generación que implantó en España un régimen sin libertad  

   No es cierto. Había una gran libertad personal, como ya lo reconoció, por ejemplo, Julián Marías, que se consideraba precisamente antifranquista. Sí, las libertades políticas quedaron disminuidas, sobre todo para los comunistas, anarquistas, separatistas, etc., que casualmente habían intentado disgregar al país e imponer una tiranía muy violenta y sangrienta. Estamos acostumbrados a limitar el concepto de libertad a las libertades políticas, pero el concepto es mucho más amplio, y puede decirse que en España se salvó lo esencial de la libertad. En un régimen comunista, por ejemplo, la libertad personal desaparece y las personas, reducidas a individuos, dependen totalmente del estado. Nada de eso ocurrió en España. Curiosamente, en España el estado mantuvo siempre un tamaño muy inferior al de las democracias de posguerra, y muy inferior al tamaño actual. Esto importa mucho porque el tamaño del estado, por sí solo, ya implica una gran presión sobre las personas, aunque se mantengan libertades políticas... hasta cierto punto, como vemos hoy día. Hoy el estado pretende reglamentar hasta los aspectos íntimos de la gente, hasta los sentimientos, y aunque no te metan en la cárcel, si no te acomodas te someten a una verdadera muerte civil, o lo intentan, como vienen haciendo conmigo.

  Cela escribió una de sus mejores novelas precisamente denigrando a aquella generación que ud pretende alabar. Me refiero a La colmena. ¿Puede considerarse su novela una anticolmena?

 Resulta demasiado tardía para considerarse una anticolmena, ¿no cree? La obra de Cela es una excelente pieza literaria, la mejor de él, en mi opinión, y él la ha presentado casi como un libro de historia, cosa que solo es muy parcialmente. La Colmena es de un género costumbrista-cutre, con personajes planos y caricaturescos, de muy escaso ánimo y en general despreciables, pero incluso con esos mimbres se puede hacer un buen cesto, si hay talento, y Cela lo tenía. El carácter denigratorio de La colmena  creo que se debe a una situación que he reflejado en mi novela, hacia el final de la guerra mundial, cuando casi todo el mundo pensaba que el franquismo iba a ser barrido de la faz de la tierra. Cela había sido falangista, empleado en la censura e incluso se había ofrecido como delator en el ambiente apasionado de la inmediata posguerra. Por tanto, le convenía lavar su pasado y  adaptarse a la esperada caída del régimen. Sospecho que ahí está la verdadera motivación de su obra. En cuanto a Sonaron gritos, he rehuido deliberadamente el costumbrismo, que en mi opinión llega a ser una tara de la literatura española, que la hace pesada y sin elevación. Un especialista en la División Azul me comentó que los dos protagonistas de la obra no se parecen al divisionario tipo, en general entusiasta y poco complicado psicológica e ideológicamente. Y es verdad. Pero por aquella División pasaron cerca de 50.000 hombres y muchos de ellos seguramente no se adaptarían al tipo medio. Un diario de uno de ellos hablaba, por ejemplo, de un fraile exclaustrado, también voluntario, que negaba la existencia de Dios... En fin, los dos personajes, Berto y Paco, no son costumbristas, presentan “profundos claroscuros dignos de personajes de novela rusa”, en palabras de Aquilino  Duque. Y la historia no es “de buenos y malos”. Pero si ud no la ha leído, tendría que explicarle todo, y se haría muy largo.

  ¿No puede resumirlo de modo que quede claro en qué sentido elogia a aquella Gran Generación que usted dice?

 El elogio queda implícito. La acción se desenvuelve en la Cataluña de la guerra, la División Azul y la lucha contra el maquis en Galicia. Los personajes obran en una situación histórica muy violenta y se comportan a menudo con gran violencia.  Son valientes, pero con muchos temores y vacilaciones, y su amistad sufre rudas pruebas. No son cínicos pero tampoco tienen nada de ingenuos... En fin, alguien  en mi blog ha dicho que la primera parte tiene, dentro de sus circunstancias violentas, un aire por así decir jovial y deportivo, mientras que la segunda, en Rusia, se vuelve sumamente sombría, y la tercera, ya no recuerdo cómo la definía. Al final creo que queda una extraña situación de fracaso de todos ellos que en cierto modo me sorprendió a mí mismo, porque no la planeé así. En realidad no la planeé de ningún modo. Fue saliendo así, a partir de un suceso real en Barcelona. Aquella generación realizó auténticos prodigios en las condiciones más duras, y el hecho de que se la denigre demuestra un envilecimiento social e intelectual muy significativo. Vivimos una época extremadamente vulgar y chabacana, y conviene recordar que no siempre fue así

  Pero, en fin, ud elogia a una generación y la presenta como fracasada

 En la vida nos encontramos con la paradoja de que un triunfo puede ser miserable y un  fracaso estar lleno de sentido y de gracia.  Tendemos a considerar que un esfuerzo vital carece de valor cuando termina fracasando, y a menudo es una apreciación justa. Pero otras veces es el esfuerzo el que está lleno de valor y el fracaso pierde importancia. El protagonista de la novela  recibe un tremendo choque psicológico al liquidar unas partidas del maquis gallego y decide olvidar su turbulenta vida de joven, vivir casado y con una familia y un trabajo normales. Sólo en la vejez, por un suceso nimio y fortuito,  vuelve a considerar que aquella vida que había preferido olvidar,  tenía algún interés y valor, al menos  el suficiente para consignarla por escrito.

  ¿Alguna semejanza con su propia biografía?

 Algunos han querido verlo así, pero realmente no tiene ninguna. Salvo en el sentido de que al ser los personajes “hijos” del autor, algo tienen de él todos ellos.

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pio moa introduccion a la historia de europaPortada de “Europa, introducción a su historia”, el último trabajo de Pío Moa

 

 

 

 

 

 

 

 

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