Diario de Información y Análisis de Intereconomía

La II Guerra Mundial fue el gran conflicto entre tres ideologías: marxismo, liberalismo y fascismos

**“Cita con la historia” Es difícil entender por qué tras las guerras napoleónicas a Inglaterra le fue tan bien con el liberalismo, y tan mal a España https://www.youtube.com/watch?v=jkHsMsJkW8A&t=4s  

**Blog II El liberalismo como ideología (I)  www.piomoa.es

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P-¿Por qué se ha embarcado en esta aventura compleja de viajar por la historia del viejo continente?

R-Decía Chesterton que quien solo sabía de historia de Inglaterra, no sabía de historia de Inglaterra. Es aplicable a España. España estuvo siempre en Europa, dentro de la civilización europea, a pesar de que tantos de nuestros políticos, periodistas y muchos intelectuales, en su infinita burricie, creen que el país ha entrado en Europa hace unos años, y de la mano de ellos. Por eso el libro va dedicado especialmente a políticos y periodistas, aunque me temo que la mayoría de ellos están demasiado satisfechos de su incultura. Sin enmarcar la historia de España en la de Europa no se puede escribir la historia de ninguna de ellas. Esto no se entiende bien porque, en general, la historiografía española es muy provinciana y ombliguista, naturalmente con la excepciones de rigor, y suele examinar la historia del país sin prestar atención, o prestando demasiado poca, a lo que ocurría al norte de los Pirineos o a la impronta de España fuera del país. Cierto que una introducción a algo tan amplio, variado y complejo como la historia de Europa es un reto muy difícil, porque exige un gran esfuerzo de síntesis. Espero que sirva también para establecer un debate fructífero, pues ya se sabe que la verdad es siempre problemática.

 P-¿De las seis edades que menciona en su libro, cuál cree que fue la más fructífera e interesante, desde su punto de vista?

R-Es imposible decirlo. Cada una se apoya en la anterior, al mismo tiempo que la revoluciona. La historia europea se compone de grandes movimientos intelectuales con proyección en todos los campos de la cultura. Así el movimiento de los monasterios principalmente benedictinos en la Edad de Supervivencia frente a oleadas de invasiones que pudieron hundir al continente en la barbarie por muchos siglos. O el llamado Renacimiento carolingio, el Románico, el Gótico, el Renacimiento a partir de Italia, la Ilustración, la Revolución francesa y sus consecuencias ideológicas que duran hasta hoy, etc. 

 Desde luego la época que he llamado de Supervivencia y que generalmente se conoce como Alta Edad Media fue absolutamente crucial, porque salvó el legado cristiano, que incluía la filosofía griega y el derecho romano y tantas cosas. De manera un tanto pretenciosa se suele desdeñar a aquella época como una  “edad oscura”. Es ridículo porque sin los esfuerzos tan a menudo heroicos de aquellos antecesores nuestros, Europa habría seguido un rumbo sin duda menos creativo. Otras edades han sido más fructíferas, pero no lo habrían sido sin las bases echadas en aquella lejana época.

 P-Muchas veces se apela a las raíces cristianas de la tradición europea. Caminamos hacia una Europa que renuncia de esas raíces

R-Las raíces cristiana de Europa no son algo discutible, son una evidencia, pero en la actualidad la UE busca activa y deliberadamente destruirlas mediante el multiculturalismo, promoviendo la inmigración y al mismo tiempo el aborto, así como ideologías abiertamente hostiles al legado cristiano, tratando de que el cristianismo desaparezca del espacio público y sea relegado a la privacidad o intimidad de cada cual. Para entender esta actitud debemos tener en cuenta que el cristianismo, especialmente en su versión católica, entraña una aguda tensión entre razón y fe, así como entre poder espiritual y poder material. Tensión que ha dado lugar a grandes debates y estudios, como los de Tomás de Aquino, Occam,  etc., es decir, a una extraordinaria elaboración filosófica e intelectual. Y también a conflictos a veces violentos entre el Papado y los poderes políticos. El concepto de tensión implica al mismo tiempo oposición y complementaridad, que puede ser muy productiva desde el punto de vista cultural. Pero Europa ha sufrido dos grandes revoluciones, la protestante, que en gran medida consistió en una revuelta de la fe contra la razón, y la Ilustración, una revuelta de la razón contra la fe. 

El resultado de la Ilustración han sido las ideologías, como el liberalismo, el marxismo, el anarquismo, más tarde los fascismos, etc. Por ideología entiendo una concepción del mundo y de la vida que prescinde de la fe y trata de basarse solo en la razón y la ciencia. Teóricamente debería dar lugar a ideas unívocas y universalmente válidas, pero en la historia real ha generado esas ideologías, que no solo dispares sino abiertamente enfrentadas.  Su última consecuencia ha sido la II Guerra Mundial, que puede entenderse como la lucha entre tres ideologías, la liberal, la marxista y la fascista-nazi, y que ha determinado la entrada de Europa en una época de decadencia. Así pues, el cristianismo ha retrocedido claramente, aunque de ningún modo ha sido extirpado, y en mi opinión no acaba de encontrar el discurso apropiado para hacer frente a las ideologías. Parece haber perdido en gran medida la capacidad de orientar a la sociedad, y ser más bien orientado por unas u otras ideologías. Es una impresión personal, pero creo que responde bastante a la realidad.

 P-¿Cree que existe un sentimiento europeísta en España?

R-España creo que es el país más europeísta de Europa y al mismo tiempo el más ignorante sobre Europa. Algo que no puede extrañar cuando, para empezar, las ideas muy predominantes sobre España y su historia son precarias y a menudo simplemente falsas. El europeísmo español se manifiesta como una especie de hispanofobia, que expuso Ortega y Gasset en su célebre frase “España es el problema y Europa la solución”.

Según él y tantos otros, España tenía un pasado “anormal”, “enfermo”, y tenía que “europeizarse”. Pero aquella gente conocía poquísimo de Europa, era incapaz de analizar y entender por qué su querida Europa estaba a punto de precipitarse en la I Guerra Mundial o de generar ideologías totalitarias.  Suelo decir que ni siquiera fueron capaces de escribir un libro de viajes por lo que entendían por Europa, es decir, Alemania, Inglaterra y sobre todo Francia, como si el continente se limitase a esos países. Claro que si sobre España solo decían sandeces como las mencionadas, no es de extrañar lo que luego pasó en el país. Esa hispanofobia de fondo sigue plenamente vigente, y una de sus manifestaciones es ese europeísmo acrítico y mayormente ignaro.

P-Europa ha sobrevivido a guerras y a distintos avatares. Ahora sufre la continua amenaza terrorista. Distintas organizaciones políticas cuestionan el papel de la UE .¿Cuál es el futuro de Europa?

R-Mi opinión es que la UE está mal planteada. Nunca debió haber pasado del Mercado Común, mutuamente beneficioso y que no amenazaba las culturas e idiomas de las naciones europeas. Hoy se pretende un monstruo político con el inglés como idioma superior y de cultura, que ya está desplazando al español, por ejemplo, en la propia España. Y la entrega –desde luego ilegal-- de las soberanías nacionales a una burocracia de Bruselas de tendencias no solo anticristianas, sino cada vez más totalitarias, que intenta regular hasta nuestros sentimientos íntimos. Sin olvidar la participación de numerosos países de la UE en invasiones e injerencias bélicas en los asuntos de otros países del entorno, que han generado guerras civiles y desestabilizado el norte de África y Oriente Próximo, causando de paso oleadas de inmigrantes o refugiados y auge del terrorismo islámico. Hoy la UE está sufriendo una seria crisis, que no es solo económica, y creo que debe replantearse seriamente su futuro, que no debe seguir por las vías de los últimos decenios.

 P-Por cierto, permítame que para terminar me salga del tema. Como usted nació en Vigo, me gustaría pedirle una pequeña radiografía de la situación política de Galicia.

R. Galicia tiene ciertas particularidades con respecto al resto de España, pero en conjunto la situación es la misma: tendencias disgregadoras alimentadas y financiadas por el propio gobierno; cristianofobia e hispanofobia bien visibles, por ejemplo, en la prensa, no digamos en las declaraciones o actuaciones de los políticos; aplicación de una ley llamada de “memoria histórica”, que es una ley totalitaria y falseadora que presenta a los chekistas del Frente Popular y a los etarras como víctimas y defensores de la democracia; promoción del aborto que, en definitiva no es otra cosa que destrucción de vidas humanas amparada por una ley aberrante. Y así sucesivamente. 

La cuestión de la historia me preocupa de modo especial. La izquierda y los separatistas la falsean radicalmente, pero el PP es incluso peor: pretende privar a los gallegos, como a los demás españoles, de su historia so pretexto de que “hay que mirar al futuro”. Pero mirar al futuro sin asimilar el pasado conduce directamente al abismo. Recordaré dos frases, una de Santayana: “un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla”, es decir, a repetir lo peor de ella. La otra es de Cicerón: “Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre será un niño”. Y la infantilización de la sociedad es algo bien visible, lo que la hace más propensa a demagogias y totalitarismos. Las cosas van ciertamente mal, aunque no soy pesimista. Como decía Keynes, no suele suceder lo ineluctable, sino lo imprevisible. Esperemos que lo imprevisible suponga una corrección de ciertos rumbos malsanos.

 P-Ahora sí que concluyo. Y en Coruña. En octubre de 2015 se cambiaba una calle con su nombre. Hace unos cuantos años se retiraba su estatua. Me refiero a Millán Astray.¿Qué le parece?

P-Son actitudes típicas del Gran Hermano de Orwell. Quienes hacen eso se inspiran en el Frente Popular, que fue un régimen realmente criminal, que destruyó la legalidad republicana y ocasionó, incluso planeó textualmente la guerra civil. El Frente Popular salió de unas elecciones fraudulentas y a continuación desató oleadas de asesinatos, quema de iglesias, centros de la derecha, archivos, invasiones de fincas, etc. Y durante la guerra civil practicó un terror especialmente sádico, sin paralelo en el otro bando. El Frente Popular agrupaba de hecho o de derecho, a los separatistas, basados en unos racismos ridículos, a los revolucionarios y a unos republicanos de izquierda golpistas. 

Entre ellos se llevaban a matar, y de hecho se mataron abundantemente durante la misma guerra. Lo único en que estaban de acuerdo era en exterminar a la Iglesia y hasta el recuerdo del cristianismo en España, y en aplastar a los que llamaban fascistas, y que realmente no lo eran. Fue una lucha entre quienes aspiraban a disgregar España y arrasar la cultura cristiana, y quienes defendían justamente lo contrario. Bien, todas estas cosas las he demostrado y documentado a fondo en mis libros, basándome sobre todo en fuentes y archivos de la izquierda y los separatistas. Naturalmente, no han sido refutados y dudo que puedan serlo.

En lugar de un debate racional, la respuesta ha sido la que podía esperarse de tales admiradores de Frente Popular: el insulto, el intento de silenciarme e incluso de meterme en la cárcel. Creo que estos simples hechos dejan claro el talante y ambiente entre otras cosas antidemocrático y antiintelectual que hoy predomina. Un verdadero páramo cultural, aunque muy poblado de monte bajo.  

"Europa. Introducción a su historia"- La Esfera de los Libros.

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Por pura casualidad he leído sucesivamente su novela “Sonaron gritos y golpes a la puerta” y la de Céline “Viaje al fin de la noche”. Y me he quedado perplejo. Las dos me han parecido algo similares en lo siguiente: el mensaje es muy pesimista y el fracaso parece  el abocamiento inevitable de la agitación vital de los personajes. Son como novelas épicas cada una a su manera, o antiépicas quizá. Solo que los personajes de Céline son, ¿cómo decirlo?  cochambrosos, sórdidos ya desde el principio, y uno esperaría que no saliese de ellos nada bueno. Mientras que los suyos resultan mucho más nobles. Y eso hace que el fracaso final sea más doloroso. Las dos novelas son desde luego excelentes, grandes logros literarios, si se quiere. Pero ¿Por qué la literatura del siglo pasado y de este deja tan mal sabor de boca?   Soltanto.

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