Diario de Información y Análisis de Intereconomía

"La mayor matanza de la guerra civil"

 

Blog II: El Hombre, divinizado y aplastado por la Razón y la Ciencia: www.piomoa.es

 

La segunda sesión de "Una hora con la Historia" tratará en el editorial un nuevo mito que quiere airear la izquierda, la matanza en la carretera de Málaga a Almería en febrero de 1937. El tema central de la sesión serán los ideólogos de género y sus peculiares avatares biográficos: Wilhelm Reich, Margaret Mead, Simone de Beauvoir, Michel Foucault, etc.

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(Editorial de "Una hora con la Historia")

 

En la sesión anterior explicamos cómo se fabricó el mito de la matanza de la plaza de toros de Badajoz, del que las izquierdas han extraído eingentes rentas políticas y legitimación.  Ahora empieza otro, el de la llamada “desbandá de Málaga. El periódico de Pedro J, cuyas pintorescas explicaciones he expuesto en La guerra civil y los problemas de la democracia, dice, bajo el título “La peor matanza de la guerra”: “Cuando llegaron las tropas franquistas a Málaga, cundió el pánico en la ciudad. Muchos optaron por la carretera de Almería”, en la que fueron bombardeados por los nacionales. Por la carretera, dicen, huyeron 300.000 personas. “Salvo algunos milicianos, todos civiles”. “El mayor éxodo de seres humanos de la historia de Europa hasta que llegó la guerra de los Balcanes” Los muertos por los bombardeos  serían entre 5.000 y 10.000.

    En fin, vamos a poner las cosas en su contexto. No se trata de una invención, como la matanza de Badajoz, ni de una exageración sin tasa, como la del bombardeo de Guernica, sino más bien de algo parecido a la pretensión de que los fusilados de posguerra lo fueron por ser honrados demócratas que simplemente “pensaban de manera distinta”.

    Lo que ocurrió en Málaga en los meses bajo dominio rojo fue una explosión de sadismo por parte de las izquierdas, que por otra parte andaban a la greña entre ellas, con denuncias entre sus partidos.  Hay que decir que los milicianos y militares del Frente Popular en Málaga mostraron mucho más valor, por así llamarlo,  en la retaguardia que en el frente. Ramón Salas Larrazábal, cuyo libro Pérdidas de la guerra  sigue siendo  el más ponderado y aproximado a la realidad, contabiliza en Málaga  unos 2800 asesinatos de las izquierdas, a menudo con tremendo ensañamiento arrancando los ojos o los genitales, etc. En tales actos participó gran número de personas, milicianos y civiles de izquierda. No es de extrañar que al acercarse los nacionales sintieran pánico, y, no sin razón porque el castigo en los meses siguientes fue feroz, con unos 3.800 fusilados según los cálculos de Salas, que  Martín Rubio eleva  a 4.200 en la provincia.

      Pues bien, en medio de una absoluta falta de previsión de los líderes izquierdistas, miles de milicianos y civiles huyeron por la carretera hacia Almería. El libro del historiador Juan Ramos Hitos  Guerra civil en Málaga, recoge un informe de los subcomisarios políticos encargados de investigar los hechos, que dice:  “La carretera desde el frente hasta Almería era un verdadero río humano, dándose el espectáculo de mujeres, niños y hombres que morían de completo agotamiento y otros muchos que se suicidaban, aumentándose así el cuadro de horror. Toda esta masa  en desenfrenado pánico marchaba hacia Almería  y pasaba de ella, cometiendo toda clase de desmanes  .

    “Pues bien, nada de esto se había abordado a  nuestra llegada. En el terreno militar diremos como detalle que todo el frente, hasta Almería e incluso esta misma capital, ha estado totalmente desguarnecido durante tres días. Esto pudo dar motivo a una verdadera catástrofe  si el enemigo más audaz o mejor preparado hubiera continuado su avance”.   El informe menciona a 8.000 milicianos “que venían deshechos y no tenían comida alguna”. Curiosamente no menciona los bombardeos de los nacionales, lógicos en guerra, pues al enemigo en retirada se le hostiga, siendo imposible distinguir desde la distancia a milicianos y no milicianos.

    En resumen: 1)  hubo lo que se conoce como “la desbandá” de miles de milicianos (no “algunos”) por temor al  castigo, dadas las atrocidades cometidas. Al pánico se sumó  la imprevisión delictiva de los jefes. 2) Los  miles de milicianos, una masa muy considerable, huían a menudo con sus familias y probablemente obligaron a acompañarles, quisieran o no, a otros civiles, una conducta común durante la guerra. 3) El número de huidos no podía llegar ni remotamente a los 300.000 que dicen estos seudohistoriadores, ya que Málaga no tenía entonces más allá de  180 o 190.000 habitantes y, desde  luego, la mayoría continuó en la ciudad, aunque se incorporasen a la huida otros de pueblos cercanos. Es imposible hacer un cálculo, claro, pero difícilmente pasarían de 30.000, una cifra de todas formas muy considerable. 4) Los bombardeos  desde el mar o por aviones entran en una conducta militar normal contra enemigos en retirada.  5): Hablan de 5.000 a 10.000 muertos. ¿Y por qué de 10.000 a 20.000, o de 500 a 1.000? Las cifras de los historiadores-propagandistas de izquierda suelen multiplicar por diez las cifras reales. En el caso de Guernica llegaron a hacerlo por veinte. Los bombardeos de Málaga no podían causar muchas víctimas pues no atacaban a columnas  compactas, sino a un reguero de gente irregular y disperso, como muestran las fotos, y en una carretera mayormente de montaña, no en terreno llano. 6) Muchos murieron por hambre y  agotamiento, debido a la imprevisión de los jefes,  como denuncian sus propios informes. Y 7) Añádase que la flota del Frente Popular salió de Cartagena, pero, pese a ser más numerosa, no se atrevió a combatir con los dos cruceros el Canarias y el Cervera, que los nacionales tenían en la zona

    En fin, estamos ante otro mito más. Es asombroso cómo esta gente, cuando se les desmonta un embuste  inventan otro, situándose una y otra vez como fiscales cuando tendrían que estar en el banquillo de los acusados por mentir y resucitar odios que debían estar olvidados.

    En la sesión anterior comentábamos que estamos luchando, no contra molinos de viento sino contra verdaderos gigantes, los grandes medios de masas, los historiadores y activistas subvencionados de la llamada memoria histórica, contra quienes nos  nos batimos en absoluta inferioridad material. Por eso llamamos a nuestros oyentes a adoptar una actitud mucho más activa, porque es un deber moral. El pasado repercute inevitablemente en el presente, y no hay cosa peor que la falsedad que impide superar lo peor del pasado. Queremos que este programa sea movilizador, no simplemente de ilustración. Va dedicado “a quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”.  

 

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