Diario de Información y Análisis de Intereconomía

Un pueblo embrutecido por políticos corruptos

 Blog II. Muy importante: Juan Carlos, entrega de Melilla, Charles Powell, el "Instituto Elcano" y la colonización cultural y política de España: www.piomoa.es

****************************

Pero en esta democracia que usted considera fallida, usted puede publicar sus libros, que se venden más que los de sus adversarios, y puede expresarse en diversos medios de masas...

R. El que yo pueda publicar libros no desmiente ningún dato de los que le he señalado sobre la política española,  que prueban una quiebra de la democracia. Y el que yo pueda publicar libros no  significa nada al respecto. El franquismo no era una democracia propiamente hablando, y en él se publicaban libros de todos los colores, había editoriales comunistas, una prensa que era claramente antifranquista siempre que no atacase directamente a Franco, una prensa procomunista y proetarra. Todo esto sorprende a mucha gente joven, porque le han contado una larguísima colección de milongas y casi nadie las ha desmentido. Y algo más: es cierto que mis libros se venden más, en general, que los de quienes me atacan, porque yo he refutado a casi todos ellos, mientras que la inversa no se ha producido. Pero se venderían varias veces más si no chocaran con ese veto y campaña de silencio casi generalizados, y nada democráticos, por cierto, ni intelectualmente aceptables.

   Y tenemos leyes como la de memoria histórica y otras “de género” que son como espadas de Damocles que penden sobre la libertad de expresión, y que se emplean en grandes campañas de opinión pública, mintiendo y manipulando desaforadamente.

   Y ya que usted quiere aprovechar mi caso personal para desmentirme le haré notar que si yo me puedo expresar –todavía-- en algunos medios de difusión reducida, he sido vetado expresamente en prácticamente todos los demás, sin exceptuar los de derecha, y me he visto bloqueado en Facebook por mis opiniones sobre los derechos de los niños.  Observe usted, además, la conducta de prácticamente todos los medios españoles en relación con las elecciones useñas o francesas: no existe el menor pluralismo, la manipulación más grosera está a la orden del día...  Lo mismo ocurre en la UE. Los medios de difusión se han convertido en medios de manipulación de masas, y todos en la misma dirección. Se habla con descaro de los “valores europeos” ¿Cuáles son esos valores actualmente? No sé si ya se lo dije, pero lo repito, porque es necesario: los valores de la ideología de género, el homosexismo, el multiculturalismo, el abortismo, el anticristianismo, un hedonismo pedestre y un consumismo obsesivo...  ¿Qué tiene que ver todo ello con Europa, con su historia y tradiciones? Son más bien valores antieuropeos.

 

Usted ha señalado que la clase política a la que atribuye el fracaso de la democracia no procede de la sociedad, sino que la determina. Pero entonces, ¿de dónde proviene?

R. No he dicho que la clase política no proceda de la sociedad, sino que en la relación entre la sociedad y los partidos políticos, estos influyen y orientan más a la sociedad que a la inversa. Es fácil constatarlo y no puede ser de otro modo. La mayoría de la gente se deja influir por lo que dicen los políticos e intelectuales y por las informaciones de los medios, es así como se construye la opinión pública. Y no voy a repetir lo que está pasando al respecto en España o en la UE. Lo que he dicho es la evidencia misma, se la quiera mirar o no. Pero, en definitiva,  la democracia es un sistema político históricamente reciente que se supone que debe dar a la sociedad mayor estabilidad, mayor justicia y asegurar mejor que otros una convivencia en paz y libertad. Pero en España se ha desnaturalizado de tal modo que sus resultados son los contrarios. Hay algo que falla, y es el sistema de partidos y políticos, en mi opinión. Le remito a mi estudio sobre La guerra civil y los problemas de la democracia

 

Pero sin políticos y partidos no hay democracia, y sigue en pie la cuestión de cómo es posible que saliendo de la sociedad y siendo elegidos nos conduzcan a los males que usted dice. Después de todo, los partidos y los políticos no solo crean opinión pública, también pueden ser rechazados por ella, perder las elecciones.

R. Sin políticos y partidos no existe ningún sistema político. Lo que diferencia a la democracia es que en ella los partidos no funcionan como camarillas opacas en torno al poder, sino que actúan abiertamente,  y a quienes pueden juzgar los electores. Pero esto es solo una parte del asunto. La degeneración de la democracia en España ha llevado, por ejemplo, a que todos los partidos funcionen prácticamente como un partido único, también se lo he explicado. Además, junto con los partidos están las camarillas o lobbies (la palabra española es camarilla), que operan ocultamente y mediante intrigas y manipulaciones de las que la sociedad apenas tiene conocimiento o no lo tiene en absoluto. Esto se ha hecho habitual. Los mismos partidos están profundamente corrompidos. He dicho muchas veces que la democracia no puede funcionar en una situación de miseria y odios sociales y políticos excesivos, y que haber acabado con las dos cosas es el mejor legado del franquismo. Pero tampoco funciona una democracia cuando no existen unos valores compartidos como el patriotismo, que evita que los partidos se conviertan en elementos disgregadores, anteponiendo cada uno sus intereses a los comunes de la nación. O cuando la corrupción se convierte en una señal de identidad de los partidos. O cuando la justicia está mediatizada por estos.

 

Vuelvo a lo mismo ¿cómo es posible que de una sociedad sana como la que según usted dejó el franquismo, salga una clase política enferma?  

R. Ahí señala usted un problema importante. En La Transición de cristal  y en Los mitos del franquismo estudié cómo se había producido el fenómeno, cómo se iban produciendo esas distorsiones que causaron después de Felipe González una exigencia social de regeneración democrática. Regeneración que no se produjo con Aznar,  mientras que con Zapatero la degradación se profundizó hasta la quiebra real de todo lo que podríamos considerar democracia. Y con Rajoy ha empeorado incluso.  Pero esto es solo el cómo. El porqué radica en la tendencia degenerativa de todas las instituciones humanas, algo que la historia demuestra y debe tenerse en cuenta. Y más concretamente en la tendencia de las oligarquías a la demagogia en pro de sus propios intereses, cada vez más distantes de los del pueblo, por decirlo así; lo que algunos han llamado la "ley de hierro de las oligarquías", y los partidos son, naturalmente oligarquías. Un pueblo puede envilecerse o embrutecerse por las demagogias de partidos, como ocurrió en gran medida en la república y está ocurriendo visiblemente hoy. Sí, una oligarquía de partidos corrupta corrompe también al pueblo, y una gran parte del pueblo lo está hoy, embrutecido, sin criterio moral ni político, ni conocimientos de su historia. Son cuarenta años de bombardeo de falsedades sobre el pasado de España, y eso no pasa en balde. Gran parte de los españoles hoy, muestra un ignorante desprecio por sus antecesores, por los esfuerzos, sacrificios y luchas de sus padres y abuelos, de generaciones, de los que en definitiva viven. Un pueblo que "piensa" así de su historia, de sí mismo, dirigido por "gárrulos sofistas", es un pueblo enfermo. Lo digo así porque lo veo, lo siento,  y no necesito hacer demagogia barata como los políticos, adulando a la gente para conseguir sus votos. En fin, una degradación de la democracia como la que padecemos puede dar lugar a una reacción saludable, pero también a movimientos convulsos que empeoren la situación o conduzcan a una tiranía. Y ahí estamos.

 

Publicidad

Últimos trabajos:

Publicidad