Diario de Información y Análisis de Intereconomía
Su búsqueda se centra en el Mont Ventoux

Dos décadas sin rastro de Publio Cordón

Rosalina Moreno
El 27 de junio de 1995, a las 7:00 de la mañana, el empresario zaragozano salió de su domicilio para correr, como hacía todos los días. Se despidió de su mujer con un abrazo y un “hasta luego Pilar. Volveré pronto”.
Pilar Muro, viuda de Publio Cordón.

Dos décadas después del secuestro del empresario zaragozano Publio Cordón por parte de los GRAPO sus restos siguen sin hallarse “para poder darle por fin una sepultura digna donde rezar y llorar” y que, con ello, su familia recobre la “tranquilidad y paz interior”. “La tristeza se entremezcla con la impotencia y la frustración por no poder pasar página”, manifiesta su viuda, Pilar Muro.

Encerrado y encadenado en un zulo-armario en un piso de Lyon, en el que ni siquiera podía estar de pie, el presidente de Previasa y del Grupo Hospitalario Quirón hizo muescas cada día que estaba vivo. Falleció 15 días después de su rapto, cuando se precipitó por la ventana desde un segundo piso al intentar escapar de su cautiverio.

Su búsqueda se centra en un área muy extensa del Mont Ventoux, después de que el exmiembro del GRAPO condenado por su secuestro, Fernando Silva Sande, marcara el monte. En 2009, nueve años después de haber sido detenido en Francia, decidió colaborar con la investigación.

Según ha confesado, él mismo había cavado la fosa en la que fue enterrado. En un primer momento los terroristas dijeron que el empresario había huido a un país lejano después de haberle liberado tras cobrar el rescate.

El pasado septiembre Silva Sande fue sometido a la prueba de 'Potencial Evocado Cognitivo P300' que, según fuentes próximas, confirmó que decía la verdad. 

“Volveré pronto”

“El 27 de junio de 1995 a las 7:00 horas de la mañana, el empresario zaragozano Publio Cordón salió de su domicilio para correr como hacía todos los días. Se despidió de su mujer con un abrazo y un 'hasta luego Pilar. Volveré pronto'. Nunca más se volvieron a ver”, relata Carmen, una de las cuatro hijas de Publio, en su libro ‘Historia de un secuestro’ (Temas de Hoy, 2009). 

La familia llegó a pagar a los GRAPO por su recate 400 millones de pesetas, unos 2,4 millones de euros. Con los años ha llegado a la conclusión de que ya estaba muerto en el momento en que lo abonaron.

Críticas a la gestión de Belloch

Cuando tuvo lugar este secuestro, uno de los más dramáticos ocurridos en los últimos años en nuestro país, era ministro de Justicia e Interior el socialista Juan Alberto Belloch, exalcalde de Zaragoza. La familia del empresario se quejó de que éste daba crédito a las versiones de los terroristas de que Cordón había aprovechado la ocasión para hacerse una nueva vida.

“Ése está por ahí, por el Caribe con dos mulatas”, denunció Carmen Cordón que había dicho el entonces ministro. Reconoció que sintió “orfandad” por la gestión del caso que hicieron Belloch y su secretaria de Estado de Seguridad, Margarita Robles, y por el trato de ambos.

A los 17 años del suceso, en julio de 2012, la policía detuvo en Sevilla y Cádiz a tres miembros de los GRAPO por su captura. Junto a ellos también era detenida María Victoria Gómez Méndez, interna en la prisión de Cáceres desde 2000, y a la que los investigadores atribuyen participar en el alquiler de la vivienda en Lyon.

Pocos días después, el juez Gómez Bermúdez decidió poner en libertad a dos de ellos. Una decisión que provocó malestar entre los Cordón-Muro porque, a su juicio, ponía “muy en peligro la investigación”.

Al año siguiente los investigadores hallaron varios zulos e inmuebles de la organización, entre ellos uno en el que habían escondido el dinero del rescate. El pasado enero saltaron todas las alarmas cuando unos cazadores encontraron unos restos humanos en la zona en la que los miembros del GRAPO dijeron que habían enterrado a Publio, pero pronto las pruebas descartaron que pertenecieran al empresario. 

Durante este tiempo la Guardia Civil no ha cejado en su investigación, convencida de que tarde o temprano hallará sus restos, lo que supondría el fin de esta "terrible historia".

"Para nosotros esto no ha acabado, seguimos secuestrados veinte años después", señala su viuda, Pilar Muro, a lo que su primogénita, Carmen, añade: “Si acabamos encontrando el cadáver será un final triste, pero digno”. 

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