‘El trabajo os hará hombres’, así curaba el Ché a los gays

El Ché Guevara fue el organizador de la construcción del primer campo de trabajos forzados en la península de Guanahacabibes. Sería una más de las decenas de prisiones que la revolución cubana si no fuera por la tipología de los presos a los que estaba destinada, al menos inicialmente. A la entrada del campo, copiando el lema que presidía el campo de concentración Aushcwitz, podía leerse “El trabajo os hará hombres”, y el centro estaba destinado a albergar homosexuales. Poco después se aprovecharon estas instalaciones, y las de los otros dos campos que se construyeron en la misma zona de Cuba, para encarcelar a “aquellos casos dudosos de los que no estamos seguros de que deban estar encarcelados (…) mandamos a Guanahacabibes a la gente que no debería ir a la cárcel, gente que ha cometido crímenes contra la moral revolucionaria…”

/p>

Este campo sirvió de modelo para que en la provincia de Camagüey se generalizase la detención, tortura y asesinato de homosexuales, católicos, sacerdotes,… personas que no habían cometido crímenes pero cuya moral se situaba frontalmente a los principios que establecían como revolucionarios desde la nueva autoridad revolucionaria de Cuba. En este proceso de detenciones masivas tuvo un papel principal, al igual que ocurriera con los fusilamientos en masa en La Cabaña, el Ché.

Quienes eran trasladados a estos campos de concentración, generalmente hacinados en camiones, llevaban en su hoja de ingreso el delito de “desadaptados”. Los testimonios de los supervivientes de aquellas prisiones han contado, una vez fuera de Cuba, como la mayoría de los presos nunca regresaron. Allí se producían violaciones, mutilaciones y palizas continuamente. Brutalidades que se cometían, según declararon los supervivientes, con la intención de reconducir las conductas. Especialmente se ensañaban con los homosexuales a quienes repartían los trabajos más duros y desagradables, aquellos en los que se necesitaba más fuerza física.

/p>

A partir de los años ochenta, un nuevo tipo de presos empezó a poblar las prisiones de Camagüey, especialmente los centros como Guanahacabibes: los enfermos de SIDA, que lejos de recibir tratamientos médicos, eran considerados como víctimas de sus conductas contrarrevolucionarias.

Si inicialmente fue Guanahacabibes el centro de reeducación de homosexuales, pronto otro campo de concentración, el de Cerámica Roja tomó el relevo. Como explica el preso Rolando Castro Sánchez, los homosexuales, especialmente los travestis, eran especialmente maltratados: “Los obligan a que se vistan como hombres, les quitan todas sus prendas de vestir y se las botan; los ofenden, diciéndoles ‘maricones asquerosos’, que deberían haberse muerto antes de haber nacido”.

 

/p>

En estos centros, según han relatado las víctimas de las torturas que allí se cometen, a los carceleros se les conocía como los reeducadores, a las celdas los departamentos y las celdas de castigo son los lugares donde se producen las palizas, los abusos y las violaciones a los homosexuales.

 

En total funcionaron como cárceles para homosexuales los presidios de  todas ellas se encontraban en la zona de Camagüey y en todas ellas el objetivo era la reeducación de los homosexuales para evitar que mantuvieran conductas que, como el propio Ché describió, eran contrarrevolucionarias.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

Otras entradas del blog Crímenes del comunismo que te pueden interesar:

– Checas en la Guerra Civil, la represión soviética para exterminar a sospechosos

– La base racista del comunismo y el racismo de los viejos comunistas

– Venezuela, el socialismo criminal que Podemos se niega a condenar

– Los ocho carmelitas asesinados en agosto de 1936 a los que Carmena ha retirado la placa

– Stalin, el genocida adorado por la izquierda española

– Alberti, entre poesías y paseos al enemigo fascista

– Terra Lliure, el brazo terrorista del separatismo catalán

– El alcalde de Lérida que fue fusilado por celebrar una cabalgata de Reyes

– Hungría, represión a sangre y fuego para imponer la ortodoxia comunista

– Quemar derechistas, la cruel diversión frentepopulista

– Bombardear civiles, una práctica frentepopulista manejada por su propaganda

– Toledo, dos meses de orgía de sangre hasta la liberación del Alcázar

– André Marty o fijar el precio de la vida humana en 75 céntimos, el precio de un cartucho

– La violación, un arma del Frente Popular para humillar al enemigo.

– FRAP, ‘viejos republicanos’ que seguían matando en la Transición.

– Fusilando entre “porvos” con la lola y dormidas con el camarada Palomeque.

– Los 18 mártires de Cóbrece, ahogados y descuartizados por odio a la fe.

– La macabra diversión de los represores frentepopulistas

– Terrorista a los que los comunistas consideran héroes

– El linchamiento de los prisioneros en el Cuartel de la Montaña

– Las 13 rosas, otro mito de la izquierda que gusta a la clase política.

– Así depuraban los comunistas españoles, los 46 fusilados de la 84 Brigada Mixta.

– Martirio y asesinato de las 27 Hermanas Adoratrices.

– La mina de Camuñas, un Katyn republicano en plena Mancha.

– Mártires concepcionistas, 14 víctimas del odio comunista a la religión católica.

– Violaciones en la Polonia ‘liberada’, la brutal estrategia militar comunista

– Las violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo

– ¿A qué se refieren los podemitas con ‘Arderéis como en el 36’? (Primera parte)

– ¿A qué se refieren los podemitas con ‘Arderéis como en el 36’? (Segunda parte)

– ¿A qué se refieren los podemitas con ‘Arderéis como en el 36’? (Tercera parte)

Deja una respuesta