'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

‘¿Conoces la Alhambra? Claro, yo me lo bebo todo’

Nadie esperaba que un concursante de Quién quiere casarse con mi hijo destacara por sus conocimientos del califato islámico en España, pero hay veces que la realidad supera incluso a la ficción.

Uno quiere convencerse de que son actores y todo está medido, pero pocos guionistas de Hollywood cuentan con el suficiente talento para preparar un escenario de incultura general al nivel de Quién quiere casarse con mi hijo, el reality que ha recuperado Cuatro para este otoño.
«¿Conoces la Alhambra?», le preguntó uno de los protagonistas a su pretendienta en tono distendido. La respuesta de la misma no se hizo esperar y, como el niño que conoce la solución al problema planteado por el maestro, aseguró orgullosa: «Claro, yo me lo bebo todo».
Siendo sincero, no esperaba que Victoria -así se llama la citada erudita- describiera las características formales de la ciudad palatina andalusí, pero que creyera que la cuestión iba en torno a una lata de cerveza supera cualquier expectativa. No obstante, hay que reconocerle cierto talento, pues bien podría haber asegurado que se trataba -yo que sé- de un postre casero.
Victoria fue la gran protagonista de la noche, pero el resto de participantes no se quedó atrás. No cuenta la maravillosa lengua de Cervantes con adjetivos calificativos suficientes para realizar una descripción certera de lo que todos ustedes pudieron ver en las pantallas desde sus domicilios.
El programa promete. Mucha cultura, lo que se dice cultura, los concursantes no tienen, pero no cabe duda de que ponen empeño en demostrar cada día lo lejos que se puede llegar sin abrir más libro que el folleto semanal del supermercado de la esquina. Y todavía no han empezado con las matemáticas… Voy a por cerveza.
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