Plataforma 711: ‘Volveremos a la Complutense para hacer frente al sectarismo de la izquierda’

ENTREVISTA AL PORTAVOZ DE LA ORGANIZACIÓN

Plataforma 711 comenzó siendo una tienda de gorras de un grupo de jóvenes veinteañeros para promover el patriotismo y la defensa de la historia de España en internet. Hoy es mucho más. De la venta de merchandising con la enseña nacional, este grupo de estudiantes universitarios ha pasado a trabajar por un objetivo mucho más ambicioso: ser un dique de contención contra la imposición ideológica de la izquierda en las universidades de España. También en la Universidad Complutense de Madrid, donde la decana, amiga del fundador de Podemos Pablo Iglesias y respaldada por un grupo de radicales de izquierda, les prohibió presentar su iniciativa el pasado 1 de abril.

– ¿Qué es exactamente la Plataforma 711 y por qué se llama así?

La Plataforma 711 nace para servir de punto de encuentro para jóvenes inconformistas y que se sienten completamente amenazados e invadidos por una ideología totalitaria en las universidades, incluso en todos los ámbitos del sistema cultural español. El nombre de 711 hace alusión a ese fatídico año en el que se produce la invasión de la Península Ibérica por parte del islam; hemos encontrado un paralelismo con la situación actual puesto que vemos que las universidades están siendo regadas, muy sutilmente, incluso con fondos públicos, con un discurso que ni siquiera viene de aquí, viene amparado por élites y que defiende temas como la ideología de género, la religión climática… Al final imponen esos temas a los estudiantes, y aquel que no comulga con ese credo de pensamiento único es señalado. Realmente se nos hace un poco la vida imposible si defiendes algo que se sale de ese discurso imperante.

– Empezasteis vendiendo gorras y merchandising y ahora representáis a la disidencia universitaria…

La tienda de 711, que era nuestra estructura en las redes, en digital, funcionaba muy bien. Se vendió muchísimo merchandising patriota. El logo que teníamos es muy parecido al que tenemos ahora y la verdad es que ese merchandising funcionó muy bien entre la juventud y nos hicimos un nombre entre los jóvenes de la sociedad madrileña, pero también por toda España. El cambio vino cuando detectamos una necesidad, más que una voluntad de actuar fue una necesidad en defensa de nuestros propios principios. Empezamos a hablar sobre qué podíamos hacer de dique de contención frente a esta ideología sectaria, totalitaria, que nos están imponiendo, y se nos ocurrió utilizar la estructura de la tienda y aprovecharla para una empresa mucho mayor y, creo, con mucho más impacto.

– ¿Qué recibimiento está teniendo la plataforma en las universidades?

Te puedo contestar con números. La estructura que teníamos contaba con 3.000, 3.500-3.800 seguidores, creo recordar, y, en cuestión de tres semanas de actividad que llevamos, ha aumentado hasta los 5.500. En redes sociales se ha notado un apoyo y un interés por parte de la juventud bastante importante y además nos están llegando asociaciones, que es el fin de la plataforma a nivel universitario, que quieren adscribirse a esta plataforma para lanzar un mensaje cohesionado y en concordancia con estos valores tradicionales que provienen sobre todo de la defensa de los valores tradicionales y de la cultura católica. El recibimiento ha sido muy bueno y estamos pensando en cómo llegar a más universidades, en concreto a la Complutense, donde no pudimos acceder por esta censura totalitaria que tiene monopolizada a la universidad española.

– En la Complutense os prohibieron presentar vuestra iniciativa…

Entramos en contacto con un profesor de la Complutense de la facultad de Ciencias Políticas que nos invitó a presentar nuestra alternativa en un sitio como el aula magna de la universidad, yo diría, más invadida por esta ideología y referente de la poca libertad, si no nula, para los disidentes, los estudiantes que piensan diferente. Surgió la oportunidad de presentarlo allí y, por todos los cauces necesarios, presentamos en tiempo y forma la reserva de un espacio, que era el aula magna del salón de actos, y, con menos de 24 horas de antelación, se nos comunicó que no podíamos dar la charla. Al principio las excusas fueron más de carácter ideológico, esto puede incluso rozar el delito, de hecho hemos presentado una demanda contra la decana, María Esther del Campo, precisamente por atentar contra el artículo 23 de la Constitución Española: el derecho a la libertad de expresión. Pensamos que una decana es precisamente una figura que tiene que defenderla y, al producirse esta censura, decidimos que íbamos a acudir igualmente a la universidad y llegar hasta donde pudiésemos, pero, con las puertas cerradas, porque se cerró la facultad a las dos de la tarde, fue imposible acceder y además nos esperaba una panda, un grupo nutrido -muchos no eran estudiantes y lo sabemos, eran activistas- tampoco diría de izquierdas ni siquiera, que comulgaban con la ideología progresista, apoyados sobre todo en la ideología de género…podríamos decir que era gente fluida. Frente a eso, pretendemos volver a la universidad, que pensamos que es un espacio para fomentar el pensamiento crítico y la libertad de pensamiento, que es lo que íbamos a presentar en esa universidad tan invadida y amenazada por el sectarismo de la izquierda y del progresismo.

-No os permitieron celebrar el acto y os acusaron de «despreciar los valores democráticos». ¿Es verdad?

Es completamente falso y nos reunimos con la decana, María Esther del Campo, el mismo día que se notificó que no podíamos acudir a la universidad, incluso con la invitación de este profesor y después de que se nos hubiese notificado la aprobación de la sala, por lo que eso de que no rellenamos las cosas a tiempo es completamente falso. Nos reunimos con la decana para entender cuál era el motivo de la censura. Comenzó esgrimiendo motivos ideológicos y, a medida que le pusimos de manifiesto que eso era una ilegalidad y que ella no podía decidir quién entraba o a quién se invitaba a la universidad, vimos cómo su discurso empezó a cambiar hacia un problema de seguridad. Eso nos hizo mucha gracia. Le dijimos que era ella quien tenía que garantizar la libertad de expresión y las condiciones de seguridad necesarias y utilizó una expresión que nos asombró: dijo que al rector no le hacía ninguna gracia que entrase la Policía en el campus porque perdería autoridad. Como al rector no le hace gracia que se garantice la seguridad, nosotros no podemos presentar una alternativa para los estudiantes de este campus. Lo hemos recurrido, hay una demanda ante los juzgados de lo contencioso administrativo, y suponemos que seguirá para adelante y esperamos volver, con la ley en la mano, y demostrarle que no puede tomar las decisiones que considere y menos cuando son ilegales.

– Esta decana es cercana a Pablo Iglesias y ha permitido la celebración de otros actos, por ejemplo, de las Juventudes Comunistas. ¿Tiene una razón ideológica vuestra cancelación?

Lo dijeron así en el primer comunicado que lanzaron en redes. Solo permiten un discurso de un determinado origen y nosotros hemos llegado para luchar contra ese sesgo ideológico en las universidades y por que sean un espacio completamente neutral políticamente y que, precisamente en la facultad de Ciencias Políticas, se pueda debatir en todo el espectro ideológico. Esa es la alternativa que queremos construir.

-El secretario general de VOX, Javier Ortega Smith, os acompañó y también os ha respaldado el partido. ¿Se ha puesto en contacto con vosotros alguna otra formación?

Mantuvimos conversaciones con el PP, pero no llegaron a más y de momento el único partido que ha apostado por dar voz a este proyecto ha sido VOX, viniendo Ortega Smith al acto y defendiendo los derechos de los estudiantes que querían escuchar un discurso que está excluido de esa universidad desde hace más de 20 años. De momento VOX nos apoya claramente y no estamos cerrados a que nos apoyen desde ningún partido político, todo lo contrario. Creemos que la bandera de la libertad de expresión debería ser apoyada por todo el espectro político y dramáticamente no es así.

-¿Creéis que los partidos políticos piensan en los jóvenes y os tienen en cuenta en sus programas? 

Creo que la voz de los jóvenes tiene que ser escuchada y nosotros desde 711 tenemos muy claro cuál es el papel que tiene que tener la juventud y cuál debe ser su aportación a la empresa común, a España en general e incluso a la política, y creemos que debe ser la formación. Por eso no solo queremos ser una alternativa universitaria sino que también presentamos un modelo de formación para jóvenes que quieran ir más allá de su formación académica para cumplimentarla con una formación en valores, y muchos otros ámbitos, intelectuales, temas que tienen que ver con el humanismo, economía, sociedad e incluso política, para que esas herramientas, esos argumentos, se puedan gestionar y puedan servir a los jóvenes para que defiendan sus principios en cualquier puesto que puedan desempeñar en un futuro. Así que creemos que esa involucración en política no es estrictamente necesaria desde un partido político, se pueden cambiar muchas cosas desde la sociedad civil y los jóvenes deben ser una muestra de eso, defender lo que nos afecta y el futuro de nuestros futuros hijos, qué España queremos dejar para ellos. Eso es lo que mueve a los integrantes de la plataforma a dar la cara, a presentarse delante de una cámara cuando estamos en otras cosas: estudiando, trabajando… lo vemos como una posible amenaza por el sectarismo que existe en la empresa privada, pero no nos da miedo, por eso damos la cara, por eso firmamos los comunicados que emitimos, no como la universidad que no los firma por posibles represalias. Esa es nuestra visión de cómo podemos ayudar al panorama político, proponemos cosas y esperamos que algunas de ellas sean escuchadas por los políticos.

– ¿Cuáles son los siguientes pasos que tenéis previstos como plataforma?

De momento estamos presentes a nivel interfacultativo en la Complutense y en la Autónoma, pero queremos expandirnos a otras universidades, ya tenemos contacto también con otras asociaciones para fomentar nuestro discurso que creemos que a día de hoy no está representando en ningún órgano institucional ni administrativo.

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