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Como católico, yo no soy Charlie Hebdo

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Entre los que se toman la justicia por su mano de manera brutal y desproporcionada y los que reclaman libertad de expresión para blasfemar e insultar al prójimo, no me encuentro. La libertad de expresión debe tener límites y las acciones de represión ser justas. No al terrorismo, pero tampoco a aquellos que pretenden usar su libertad para burlarse y humillar a los demás.

 

«La libertad de pensamiento y de expresión, carente de todo límite, no es por sí misma un bien del que justamente pueda felicitarse la sociedad humana; es, por el contrario, fuente y origen de muchos males»

Papa León XIII 

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