en la mesa redonda 'vientos de cambio'
El ‘think tank’ Centro de Derechos Fundamentales llama a luchar contra la «estafa» bipartidista de Bruselas y extender la influencia de los patriotas
El ‘think tank’ Centro de Derechos Fundamentales llama a luchar contra la «estafa» bipartidista de Bruselas y extender la influencia de los patriotas
Vajk Farkas, erzy Kwasniewski, Miguel Ángel Quintana Paz y Unai Cano. Jorge de la Hera
Por Carlos Rioba
2 de diciembre de 2025

El ‘think tank’ húngaro Centro de Derechos Fundamentales ha organizado una mesa redonda en el Hotel Petit Palace Savoy Alfonso XII de Madrid para analizar los “vientos de cambio” que soplan desde Centroeuropa y su posible efecto dominó en el resto del continente. El encuentro, celebrado este lunes 1 de diciembre bajo el título “Vientos de cambio desde Centroeuropa: ¿hacia un efecto dominó europeo?”, reunió a referentes del ámbito intelectual y político de Hungría, Polonia y España, con posterior cóctel prenavideño.

La mesa estuvo moderada por el periodista de LA GACETA Unai Cano, quien abrió la sesión subrayando que, mientras el debate público en España suele centrarse en la política nacional, “es imprescindible mirar a nuestro alrededor” y observar lo que ocurre en países que llevan años plantando cara al globalismo y al llamado “yugo de Bruselas”, como Hungría o Polonia. Cano recordó los recientes avances electorales de fuerzas patriotas en Chequia, Polonia, Austria, Italia o Portugal y aventuró que esa ola “tarde o temprano llegará también a España”.

El primero en intervenir fue Vajk Farkas, director de la Oficina de Madrid del Centro de Derechos Fundamentales. Farkas defendió que Hungría se ha convertido en un “foco de libertad” en Europa gracias a la política de Viktor Orbán frente a la inmigración ilegal, el “wokismo” y las presiones de la Comisión Europea. Recordó que Budapest destina cerca de un millón de euros diarios a la defensa de sus fronteras y advirtió de que las instituciones comunitarias utilizan la excusa del Estado de derecho para intentar “derrocar” al actual Gobierno húngaro mediante multas millonarias, bloqueo de fondos europeos o la suspensión de programas como Erasmus.

A su juicio, la pugna que se libra en su país en las elecciones previstas para abril de 2026 es “simbólica” a escala continental: un enfrentamiento entre “fuerzas patriotas y globalistas”. Farkas sostuvo que el bloque conservador Patriotas por Europa ya es la tercera fuerza en la Eurocámara y que, con la llegada de nuevos gobiernos soberanistas, puede convertirse en la gran oposición al “bipartidismo europeo” formado por populares y socialistas, al que responsabilizó del declive económico y geopolítico de la Unión.

Desde Polonia, Jerzy Kwasniewski, presidente del Instituto Ordo Iuris, intervino en inglés para describir la situación política de su país tras la llegada al poder de Donald Tusk en 2023. Denunció que el actual Ejecutivo liberal habría intentado “desmontar el sistema constitucional” mediante la toma de control de los medios públicos, la Fiscalía y órganos judiciales, así como a través de investigaciones y detenciones contra políticos, organizaciones cívicas y sacerdotes católicos vinculados al campo conservador.

Kwasniewski relató la reciente victoria del candidato patriota Karol Nawrocki en las presidenciales, pese a la “campaña más desequilibrada desde 1989”, y aseguró que su elección marca “el final de la transición poscomunista” cuatro décadas después de la caída del régimen. Según explicó, el nuevo presidente se presenta como la voz de quienes quieren una Polonia soberana dentro de la Unión Europea, pero contraria a la centralización federal, la implantación del euro y la inmigración ilegal. Para Kwasniewski, la coordinación de gobiernos y movimientos soberanistas en Polonia, Hungría, Chequia, Eslovaquia o Rumanía podría articular un bloque centroeuropeo de más de 80 millones de habitantes capaz de reequilibrar el poder en Bruselas.

El tercer ponente, Miguel Ángel Quintana Paz, director académico de ISSEP Madrid, centró su intervención en las lecciones que la experiencia de Centroeuropa ofrece a España. Comparó la lucha de los países del Este contra el dominio soviético con la actual resistencia frente al proyecto centralizador de Bruselas y advirtió de que hoy el escenario es “más difícil” que en 1989 por el poder acumulado por grandes corporaciones, universidades, medios de comunicación y plataformas culturales alineadas con el progresismo globalista.

Quintana Paz subrayó, no obstante, que el factor decisivo sigue siendo el pueblo, como ocurrió en las revoluciones anticomunistas, y apuntó a la creciente movilización de los jóvenes en España y otros países occidentales frente al “pensamiento único”. Al mismo tiempo alertó de que las políticas migratorias y el multiculturalismo impulsados desde las élites amenazan con diluir la base social necesaria para cualquier cambio profundo, por lo que reclamó actuar con “urgencia” antes de que sea demasiado tarde.

En la parte final del debate, los ponentes abordaron la guerra de Ucrania y su impacto en la Unión Europea. Farkas criticó la estrategia de Bruselas y de varias capitales occidentales, a las que acusó de prolongar el conflicto a un coste económico enorme para Europa sin lograr sus objetivos políticos ni militares. Kwasniewski, por su parte, advirtió de que la gestión de la crisis ucraniana se está utilizando para avanzar en una mayor mutualización de la deuda y en la cesión de competencias militares a las instituciones comunitarias, acercando a la UE a un “Estado único” del que después “no habrá marcha atrás”.

La sesión concluyó con un turno de preguntas del público en el que se abordó, entre otros asuntos, la influencia de fundaciones y magnates globalistas en la política europea. Tras las intervenciones, los asistentes participaron en un cóctel prenavideño en el propio hotel, donde pudieron continuar el intercambio de ideas con los ponentes y organizadores del acto.

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