
En Nigeria, corazón del África Subsahariana y bañada por el Golfo de Guinea, se libra desde hace años una persecución feroz contra los cristianos. En lo que va de 2025, más de 7.000 fieles han sido asesinados únicamente por profesar su fe, según el Observatorio para la Libertad Religiosa en África. Las cifras se disparan si se amplía la mirada: entre 2019 y 2023 se documentaron al menos 16.769 muertes, aunque otros organismos como Persecution.org elevan la estimación a cerca de 50.000 víctimas.
Nigeria es hoy el epicentro del martirio cristiano. Guerrillas islamistas, como Boko Haram o los grupos afines al Estado Islámico, ejecutan ataques sistemáticos contra aldeas, iglesias y comunidades católicas enteras. A pesar de ello, el número de fieles y de vocaciones sacerdotales no deja de crecer, haciendo del continente africano el nuevo motor espiritual del cristianismo mundial.
Sin embargo, mientras los cuerpos de los católicos se amontonan en fosas comunes, RTVE prefiere mirar hacia otro lado. El pasado 4 de noviembre, recuerda El Debate, la cadena pública española publicó un artículo en el que, bajo el pretexto de “verificar” informaciones difundidas por otros medios, rechazaba calificar los hechos como genocidio. «Las ‘matanzas de cristianos’ en Nigeria: no es un genocidio, son ataques terroristas y conflictos de tierras», aseguraba un titular de la cadena pública.
Según RTVE, las matanzas no serían un genocidio porque “el terrorismo de Boko Haram también mata a musulmanes”. En su texto, la corporación justifica que los radicales islamistas asesinan también a quienes no siguen las corrientes salafista o wahabita del islam. Además, para reforzar su versión, citan al periodista Alfonso Masoliver, quien sostiene que los enfrentamientos son “choques entre ganaderos fulani, de religión musulmana, y agricultores cristianos”, motivados por disputas sobre ganado o tierras, “pero nunca por religión”.
Con estos dos argumentos —el relativismo religioso y el conflicto agrario— RTVE pretende anular la evidencia de un exterminio que organismos internacionales y entidades católicas denuncian desde hace años. El contraste con la ligereza con la que el ente público ha empleado la palabra “genocidio” para referirse a otros conflictos, como el de Gaza, resulta tan evidente como vergonzoso.
Mientras tanto, las aldeas cristianas nigerianas viven bajo el miedo constante. Sólo el pasado 24 de diciembre de 2024, la comunidad de Yakubu Mutong fue arrasada: 150 personas asesinadas y sus iglesias reducidas a cenizas. La matanza apenas ocupó espacio en los informativos de la televisión pública española.