La tenista bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del mundo en el ranking WTA, ha mostrado su apoyo a la nueva política de elegibilidad de la Women’s Tennis Association. La medida, aprobada por el principal organismo del tenis femenino, exige pruebas genéticas de determinación de sexo a las jugadoras que quieran competir en el circuito.
Sabalenka, que se encuentra disputando el Abierto de Canadá en Toronto, fue preguntada en rueda de prensa por estas nuevas medidas. Su respuesta fue clara: «Me parece bien que se realicen estos test».
Además, la mejor jugadora del mundo insistió en la necesidad de aplicar medidas estrictas para proteger la equidad en el circuito femenino de tenis: «Creo que es muy importante preservar la equidad en nuestro circuito. Biológicamente, los hombres son mucho más fuertes que las mujeres, así que siento que no sería realmente justo para las mujeres competir contra hombres biológicos».
Sabalenka valoró la dificultad de la WTA para implantar esta medida e incidió en que «les tomó un tiempo tomar esta decisión», al tiempo que señaló con firmeza: «Yo la apoyo».
Las pruebas requeridas por la WTA tienen como objetivo detectar la presencia del gen SRY, una sección del ADN vinculada al desarrollo sexual masculino. Según la nueva política de elegibilidad de la WTA, la participación en sus torneos se confirmará mediante un proceso obligatorio y único de detección del gen SRY, que podrá realizarse con una muestra de saliva, un frotis bucal o una muestra de sangre.
Las tenistas sólo deberán entregar una vez el resultado de estas pruebas genéticas, pues, salvo error en el resultado negativo, se trata de una prueba única. En caso de que la prueba diera positivo, la jugadora no podría competir hasta someterse a una evaluación médica posterior. La política contempla excepciones para casos como el síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otros trastornos del desarrollo sexual que impliquen no haber experimentado los efectos fisiológicos de la minipubertad masculina ni de la pubertad adolescente masculina.
Con esta medida, la WTA ha decidido abordar una polémica presente en distintos deportes, en los que se ha debatido sobre la participación de atletas trans o sobre criterios de elegibilidad sexual en categorías femeninas, como ocurrió en los casos de Laurel Hubbard en halterofilia, Lia Thomas en natación o Imane Khelif en boxeo.