
La dificultad para acceder a una vivienda está llevando a cada vez más españoles a buscar alternativas al mercado tradicional. El 42% se ha planteado construir su propia casa ante el encarecimiento de la vivienda, aunque solo un 8,5% ha convertido esa posibilidad en un proyecto concreto, según el IV Observatorio sobre Vivienda y Sostenibilidad de UCI.
La autoconstrucción gana especial atractivo entre los jóvenes y quienes viven fuera de las grandes ciudades. El interés alcanza el 52% entre los españoles de 25 a 34 años y el 48% entre quienes residen en pueblos o entornos rurales. La búsqueda de una vivienda más asequible y adaptada a las necesidades del comprador está llevando a parte de la población a plantearse una vía que hasta ahora tenía un peso minoritario.
En concreto, un 33% de los encuestados ha contemplado la autoconstrucción como una posibilidad, mientras que otro 8,5% asegura habérselo planteado seriamente. Un 12,8%, por el contrario, ni siquiera conocía esta alternativa residencial.
Los datos reflejan cómo la falta de oferta y el elevado coste de la vivienda están obligando a los compradores a explorar fórmulas alternativas para acceder al mercado. Construir desde cero permite tener mayor control sobre el diseño, el presupuesto y la eficiencia energética, aunque también implica afrontar un proceso mucho más complejo que la compra de una vivienda terminada.
La predisposición aumenta claramente entre las generaciones más jóvenes. El 52% de las personas de entre 25 y 34 años se ha planteado construir su propia vivienda, frente al 46% de quienes tienen entre 35 y 44 años y el 42% de los que tienen entre 45 y 54 años. A partir de los 55 años, el interés cae hasta el 29%.
Por lugar de residencia también existen diferencias significativas. El 48% de quienes viven en pueblos o zonas rurales ha contemplado la autoconstrucción, frente al 39,9% de quienes viven en el centro de las ciudades y el 39,6% de quienes residen en sus áreas periféricas.
La mayor disponibilidad de suelo y el mayor peso de la vivienda unifamiliar ayudan a explicar el atractivo de esta opción fuera de los grandes núcleos urbanos.
Canarias encabeza el interés por la autoconstrucción, con un 61%, seguida de Extremadura, con un 52%. Andalucía alcanza el 47% y Cantabria el 46%. En el extremo contrario se sitúan Navarra, con un 32%, y el País Vasco, con un 24%.
El principal atractivo de la autoconstrucción es la posibilidad de diseñar la vivienda completamente a medida, una ventaja señalada por el 46% de los encuestados. Otro 25% destaca la posibilidad de adaptar mejor el proyecto al presupuesto disponible y un 18% valora especialmente poder construir desde el principio una vivienda más eficiente y sostenible. Solo un 11% no encuentra ningún atractivo en esta fórmula.
El principal problema es, sin embargo, el desconocimiento. Dos de cada tres españoles, el 66%, saben poco o nada sobre cómo funciona la autoconstrucción. Un 38% ha oído hablar de esta alternativa, pero reconoce tener escasos conocimientos, mientras que un 28% desconoce completamente el proceso. Solo alrededor del 6% afirma conocer bien los pasos necesarios para levantar una vivienda por cuenta propia.
Construir una casa exige afrontar trámites y costes que no aparecen de la misma manera en la compra de una vivienda terminada: desde adquirir el terreno y contratar el proyecto arquitectónico hasta obtener las licencias, ejecutar la obra y conseguir una financiación que se adapte al avance de la construcción.
En cuanto a los sistemas constructivos, el ladrillo y el hormigón continúan siendo los materiales que generan mayor confianza. El 49% de los encuestados los elegiría para construir su vivienda.
Las viviendas modulares o prefabricadas ocupan el segundo puesto, con un 24%, mientras que otras alternativas tienen todavía una implantación mucho menor: el wood frame alcanza el 6%, el steel frame el 4% y la bioconstrucción con materiales naturales apenas el 3%. Además, un 14,5% de los encuestados todavía no sabe qué sistema constructivo elegir.
El auge del interés por la autoconstrucción refleja, en definitiva, hasta qué punto el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema para una parte creciente de la población. El hecho de que cuatro de cada diez españoles hayan llegado a planteárselo revela la presión que soporta actualmente el mercado residencial.