declive industrial
España no recuperará el nivel industrial de 2007 hasta 2033 si no hay reformas urgentes
España no recuperará el nivel industrial de 2007 hasta 2033 si no hay reformas urgentes
Industria cementera en España. Europa Press.
Por LGI
5 de agosto de 2025

España ha vuelto a superar los 2 millones de afiliados en el sector manufacturero, según los últimos datos de la Seguridad Social correspondientes al mes de julio. Una cifra simbólica que no se alcanzaba desde finales de 2008, pero que llega dieciséis años tarde y refleja con claridad el lento y persistente proceso de desindustrialización que atraviesa el país.

La cota actual, con 2,024 millones de trabajadores en el régimen general ligados a la industria, está aún lejos del máximo registrado en 2007, cuando se superaron los 2,3 millones. Si se mantiene el ritmo actual, España no alcanzaría ese nivel hasta 2033. Esta es la radiografía más clara del declive industrial que arrastra el país desde la crisis financiera.

La pérdida de músculo manufacturero no ha sido homogénea. La metalurgia y el textil —dos sectores clave durante décadas— siguen en estado crítico. El cierre de fábricas de acero, hierro, calzado o ropa ha sido sustituido por una huida hacia China, India y otros países, donde la mano de obra barata y la ausencia de regulación ambiental han barrido la producción nacional. La digestión de esta fuga se ha extendido durante más de una década y sigue sin completarse.

Este desmantelamiento ha golpeado especialmente al norte de España, motor industrial tradicional que ahora lucha por no quedar descolgado del crecimiento económico general. El contraste con otras zonas del país es evidente.

En este contexto, la recuperación parcial ha venido de la mano de la industria agroalimentaria, que ha sumado casi 115.000 trabajadores en los últimos 16 años. También han crecido nuevas ramas industriales más modernas, como el sector farmacéutico, que ha registrado un crecimiento del 54% y emplea ya cifras similares a las del acero y el aluminio, que antaño lo triplicaban.

Otras industrias como la química, la de bienes informáticos o la de equipamiento eléctrico viven una situación similar, con cifras récord de ocupación. Son las que, por ahora, están sosteniendo el sector. Cada año, estas ramas incorporan unos 40.000 nuevos empleados, una cifra que palidece frente al medio millón de empleos anuales que crea el conjunto del país.

Pese al crecimiento relativo, el peso de la industria sobre el total del empleo sigue descendiendo. En julio, cayó hasta el 11,2%, una cifra que resta y sigue, alejando cada vez más el modelo productivo español del de las grandes economías europeas.

La guerra en Ucrania y el encarecimiento de la energía han afectado a toda Europa, pero también han abierto una ventana de oportunidad para España, gracias a su potencial renovable. Sin embargo, desde el apagón, la participación de estas fuentes se ha reducido, el precio de la electricidad se ha disparado y las promesas del Gobierno no se han traducido en reformas reales.

Frente al fracaso de los PERTE, los aranceles de Estados Unidos y la inseguridad energética, a la industria solo le queda una esperanza: convertir su posición estratégica en un verdadero factor de atracción de inversión. Pero, para eso, hacen falta decisiones que ni se toman ni se esperan. España ha vuelto a los 2 millones de empleos manufactureros, pero en un contexto en el que pesa menos, produce menos y compite menos.

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