
España continúa por encima de la media de los países desarrollados en el porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan. El 17% de las personas de entre 18 y 24 años se encontraba en esta situación en 2025, cuatro puntos más que el 13% registrado de media en la OCDE.
Así lo recoge el informe Panorama de la Educación 2026, publicado este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alerta de las consecuencias que pueden provocar periodos prolongados de inactividad durante las primeras etapas de la vida laboral.
La situación ha mejorado durante la última década, aunque España sigue rezagada respecto al promedio internacional. En 2015, el porcentaje de jóvenes españoles que ni estudiaban ni trabajaban alcanzaba el 23%, mientras que la media de la OCDE era entonces del 16%.
El organismo advierte de que este fenómeno representa una «preocupación importante» porque permanecer durante largos periodos fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral puede generar efectos negativos duraderos sobre las condiciones socioeconómicas futuras.
Otro de los principales problemas reflejados por el informe se encuentra en el nivel educativo de la población española.
En 2025, el 25% de los españoles de entre 25 y 34 años no había alcanzado una titulación equivalente al Bachillerato, una proporción que supera ampliamente el 12% registrado de media en la OCDE.
España, por tanto, más que duplica el porcentaje medio de adultos jóvenes sin Bachillerato entre los países analizados por la organización.
También en este indicador se ha producido una mejoría durante la última década. En 2015, el porcentaje español alcanzaba el 34%.
La estructura educativa española presenta, además, una característica especialmente marcada: mientras el porcentaje de adultos con estudios superiores se encuentra prácticamente al nivel de la OCDE —42%—, la población con estudios de Secundaria superior o formación postsecundaria no universitaria representa únicamente el 23%, frente al 39% de media en la organización.
La educación superior mejora notablemente las posibilidades de acceder al mercado laboral, aunque España continúa registrando mayores dificultades que el conjunto de la OCDE.
La tasa de desempleo entre los adultos jóvenes con estudios terciarios cayó desde el 18% en 2015 hasta el 8% en 2025.
La evolución es positiva, pero el dato español continúa por encima del promedio: en la OCDE el desempleo entre los jóvenes con formación superior era del 7% hace una década y se situó en apenas el 5% en 2025.
El nivel educativo también presenta una importante relación con los ingresos. Según el informe, los trabajadores españoles cuyo máximo nivel de formación es Bachillerato cobran de media un 15% menos que el salario medio nacional.
La diferencia alcanza el 31% menos entre quienes poseen una formación inferior.
El informe también refleja una evolución significativa en el número de docentes españoles.
Entre 2015 y 2024, el número de profesores de Educación Primaria aumentó un 9% en España, mientras que el número de alumnos matriculados en esa etapa se redujo un 5%.
La tendencia podría acentuarse durante los próximos años debido a la evolución demográfica.
La OCDE calcula que el número de niños españoles de entre 5 y 14 años caerá un 13% entre 2024 y 2033, circunstancia que apunta a una menor necesidad de docentes salvo que se produzcan cambios en cuestiones como el tamaño de las clases, la financiación o las políticas de contratación.
En el conjunto de la OCDE, el número de profesores de Primaria aumentó un 13% entre 2015 y 2024, frente a un crecimiento de apenas el 2% en el alumnado.
Los datos de la OCDE también permiten comparar la jornada laboral declarada por los profesores con la del resto de trabajadores con estudios superiores.
Los docentes españoles de Primaria, Secundaria y Formación Profesional que trabajan a tiempo completo aseguraron dedicar una media de 38 horas semanales a su actividad profesional.
Los trabajadores españoles a tiempo completo con una titulación de grado o máster, por su parte, declararon trabajar 40,4 horas semanales.
En el promedio de la OCDE, los profesores declararon trabajar 40,8 horas frente a las 41,5 horas del resto de empleados con estudios universitarios.
Pese a ello, los profesores españoles de Primaria imparten más horas lectivas que la media internacional: 828 horas al año, frente a las 770 horas de la OCDE. En Educación Secundaria ocurre lo contrario: España registra 642 horas lectivas anuales frente a las 710 de media.
España también permanece por debajo de la media internacional en inversión educativa por estudiante.
En 2023, el gasto medio por alumno desde Primaria hasta la educación terciaria fue de 12.120 dólares en España, frente a los 13.601 dólares de la OCDE.
En Primaria, España destinó 10.534 dólares por estudiante frente a los 12.893 de media, mientras que en Secundaria el gasto fue de 12.599 dólares frente a los 14.291 de la organización.
El gasto público español en educación representó ese año el 3,7% del PIB, ligeramente por debajo del 4% registrado de media entre los miembros de la OCDE. El gasto privado, por el contrario, alcanzó el 0,9% del PIB en España frente al 0,6% del promedio internacional.
El informe dibuja así un sistema educativo con alta escolarización infantil y un porcentaje elevado de titulados universitarios, pero que sigue presentando importantes diferencias respecto a los países de su entorno en abandono educativo, inserción laboral juvenil y formación intermedia.