según el último informe de la ocde
La inflación se come las subidas del salario mínimo de Sánchez y deja su poder adquisitivo estancado desde 2021
La inflación se come las subidas del salario mínimo de Sánchez y deja su poder adquisitivo estancado desde 2021
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Por LGI
8 de julio de 2026

Las sucesivas subidas del salario mínimo aprobadas por el Gobierno de Pedro Sánchez no han servido para aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores que perciben las remuneraciones más bajas. La inflación acumulada desde 2021 se ha comido por completo los incrementos del SMI y ha provocado que, en abril de 2026, su valor real se situara en el mismo nivel que cinco años antes.

Así lo recoge la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe Perspectivas del empleo 2026, que constata el deterioro de los salarios reales en España y señala la pérdida de poder adquisitivo como uno de los «puntos débiles» de la economía nacional.

Desde 2021, el salario mínimo ha aumentado un 30% en términos nominales. Sin embargo, una vez descontado el efecto de la inflación, su crecimiento real ha sido prácticamente nulo. España se encuentra así entre los diez países analizados por la OCDE en los que el aumento de los precios ha absorbido las subidas del sueldo mínimo.

La evolución española contrasta con la media de los países de la organización, donde los salarios mínimos han aumentado cerca de un 10% en términos reales durante el mismo periodo. Países como Alemania, Países Bajos o Polonia sí han conseguido que los incrementos salariales superen la subida acumulada del IPC.

La situación se deterioró además durante el último año. Entre abril de 2025 y abril de 2026, el salario mínimo real descendió en once países: Australia, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Polonia y Turquía.

En términos generales, los salarios mínimos han resistido mejor la crisis inflacionista que el conjunto de las remuneraciones. La OCDE señala que, mientras los trabajadores que perciben el sueldo mínimo han logrado conservar aproximadamente su capacidad de compra respecto a 2021, los salarios reales en España todavía se encuentran un 2% por debajo del nivel registrado en el primer trimestre de aquel año.

El organismo atribuye esta diferencia a los incrementos automáticos o discrecionales del salario mínimo aprobados por los distintos gobiernos tras la pandemia. Estas medidas permitieron proteger en mayor medida a los trabajadores con menores ingresos, mientras los salarios determinados mediante la negociación colectiva sufrieron una mayor pérdida de poder adquisitivo.

La inflación eliminó inicialmente las ganancias reales de los salarios mínimos en 2022. La posterior moderación de los precios permitió recuperar parte del terreno perdido durante 2023, 2024 y 2025, pero las nuevas presiones inflacionistas volvieron a cambiar la tendencia durante los primeros meses de 2026.

Según la OCDE, en abril ya era visible el impacto del nuevo encarecimiento de la energía. El salario mínimo real cayó un 1,5% desde comienzos de año de media entre los países analizados.

El deterioro salarial constituye, según el organismo internacional, uno de los principales problemas de la economía española. Aunque los salarios reales crecieron un 2% durante el último año, todavía permanecen un 2% por debajo del nivel del primer trimestre de 2021, lo que sitúa a España entre los países de la OCDE con peor evolución desde la crisis sanitaria.

«Esto se produce a pesar de los importantes aumentos del salario mínimo, que han protegido a los trabajadores con menores ingresos frente a la inflación, lo que apunta a un estancamiento aún mayor en los salarios reales de gran parte de la fuerza laboral», advierte el informe.

Las perspectivas tampoco apuntan a una recuperación inmediata. La OCDE vincula el problema a la debilidad de la productividad laboral española, estancada durante la última década, y a las nuevas presiones sobre los precios.

«Dado que el crecimiento de la productividad laboral se ha estancado durante la última década y se prevé que siga siendo moderado, y en un contexto de renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027», concluye el organismo.

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