
La inversión española en el extranjero acusó con fuerza el deterioro del contexto económico internacional durante el primer trimestre de 2026, al registrar un desplome del 60,8% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en 2.915 millones de euros, según los datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía que avanza este sábado El Economista. La inversión española en el extranjero cae en un escenario marcado por la incertidumbre internacional, la elevada inflación y la posibilidad de nuevas subidas de los tipos de interés.
La estadística confirma una tendencia descendente iniciada en 2024. Aquel ejercicio concluyó con una inversión exterior de 34.563 millones de euros, mientras que en 2025 el volumen se redujo a 15.831 millones, menos de la mitad. La incertidumbre económica frena decisiones empresariales internacionales y devuelve este indicador a niveles similares a los registrados en 2012, cuando España todavía afrontaba las consecuencias de la crisis financiera iniciada en 2008.
En términos inter trimestrales, el crecimiento de esta variable pasó del 2,1% al 0,4%, reflejando un menor dinamismo empresarial. El único dato positivo de la estadística corresponde a la desinversión. Entre enero y marzo de 2026, los inversores españoles desinvirtieron en el exterior un 79,5% menos que un año antes. El comportamiento contrasta con el cierre de 2025, cuando la desinversión aumentó un 56,3% respecto a 2024, hasta alcanzar los 16.100 millones de euros.
Por sectores, la industria manufacturera concentró la mayor inversión bruta, con 575 millones de euros, seguida de las actividades financieras y de seguros, con 500 millones; transporte y almacenamiento, con 295 millones; suministro de energía, con 224 millones, y telecomunicaciones, programación, consultoría e infraestructuras informáticas, con 202 millones. Los sectores tecnológicos concentran mayor inversión exterior española por tratarse de actividades de elevado valor añadido y alta especialización. Las actividades inmobiliarias captaron 90 millones, mientras que la construcción recibió 25 millones.
En el reparto territorial, la Comunidad de Madrid encabezó la inversión exterior con 1.189 millones de euros, seguida de Cataluña, con 1.058 millones, y del País Vasco, con 280 millones. Estados Unidos volvió a situarse como principal destino del capital español, con más de 622 millones de euros de inversión bruta. Le siguieron Reino Unido, con 359 millones; Chile, impulsado por la financiación intragrupo; Luxemburgo, con 252 millones, y México, que destacó especialmente por este tipo de financiación, con 487 millones.
El informe recuerda además que Estados Unidos también fue el principal inversor en España durante 2025. La llegada de capital estadounidense aumentó un 55,4% interanual y superó los 10.000 millones de euros, el mayor volumen desde 2018.