
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha publicado un informe titulado «Poniendo a prueba la resiliencia», en el que el organismo rebaja las previsiones del PIB de España hasta el 2,1% en 2026 y el 1,7% en 2027, una décima menos en ambos casos respecto a diciembre.
El ajuste, aunque moderado en apariencia, confirma un cambio de tendencia que ya anticipaban otros organismos internacionales. La gran preocupación, sin embargo, no está en el crecimiento, sino en el brusco repunte de la inflación en España, que se dispara como consecuencia del encarecimiento energético derivado de la operación internacional en Irán.
La OCDE ha revisado al alza su previsión de inflación general hasta el 3% en 2026, lo que supone un incremento de siete décimas respecto a su cálculo anterior. Para 2027 prevé una moderación hasta el 2,2%, aunque todavía por encima de lo esperado. La inflación subyacente tampoco escapa a esta presión y alcanzará el 2,7% en 2026, medio punto más de lo previsto, antes de suavizarse al 2,1%.
En paralelo, el informe advierte de un endurecimiento de las condiciones financieras, con un repunte en la rentabilidad de los bonos soberanos a diez años. Este fenómeno refleja una mayor desconfianza de los mercados y anticipa un contexto más restrictivo para la financiación.
El diagnóstico coincide con el emitido recientemente por el Fondo Monetario Internacional, que también ha recortado sus previsiones para España hasta el 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027. Además, el organismo dirigido por Kristalina Georgieva advirtió de riesgos crecientes sobre la deuda pública y reclamó al Ejecutivo «esfuerzos adicionales de consolidación».
La inflación en la región también sufrirá un nuevo repunte hasta el 2,6%, siete décimas más, antes de moderarse en 2027. Economías clave como Alemania y Francia apenas crecerán un 0,8%, mientras afrontan también un aumento significativo del coste de la vida.
En este contexto, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ya ha advertido que «el organismo puede volver a subir los tipos aunque el alza de la inflación sea transitoria», en un mensaje que refuerza la preocupación sobre un posible endurecimiento monetario.
Fuera de Europa, Estados Unidos presenta un escenario mixto. La OCDE mejora su previsión de crecimiento hasta el 2% en 2026 gracias al impulso de la inteligencia artificial, pero alerta de un fuerte repunte de la inflación hasta el 4,2%, lo que evidencia el impacto global del shock energético.
China, por su parte, mantendrá un crecimiento sólido aunque en desaceleración, con un 4,4% en 2026. Sin embargo, también sufrirá el efecto del encarecimiento energético, que elevará su inflación al 1,3%.