
La presión fiscal del Gobierno de Pedro Sánchez continúa batiendo récords. Según un informe del Instituto Juan de Mariana citado por Ok Diario, la recaudación de Hacienda creció un 8,4% en 2024, casi tres veces más que el crecimiento de la economía española, que avanzó un 3,5% en ese mismo periodo.
Este incremento se produce tras 97 subidas o endurecimientos de impuestos y cotizaciones aprobados desde 2018, año en que Sánchez llegó al poder. El resultado ha sido una recaudación histórica de 294.734 millones de euros, una cifra nunca antes alcanzada por las arcas del Estado.
El estudio del Instituto Juan de Mariana, denominado Impuestómetro, señala que este aumento de ingresos públicos no responde a una expansión natural de la economía, sino a una mayor presión fiscal sobre ciudadanos y empresas.
Uno de los ejemplos más claros es el Impuesto de Sociedades, cuya recaudación se ha disparado de forma notable durante los últimos años. En 2024 el Estado ingresó 39.096 millones de euros por este tributo, frente a los 24.838 millones registrados en 2018, lo que supone un incremento del 57%.
España mantiene además uno de los tipos nominales más elevados de la Unión Europea, con un 25% frente a una media comunitaria cercana al 21%, lo que sitúa al país en desventaja competitiva frente a otras economías europeas.
El informe también advierte de que la mitad del Impuesto de Sociedades acaba repercutiendo directamente en los trabajadores, ya que las empresas trasladan parte del coste fiscal en forma de salarios más bajos. Según el estudio, este efecto supone unos 942 euros menos de remuneración anual por trabajador ocupado.
Los economistas del Instituto Juan de Mariana sostienen que una reducción del tipo del Impuesto de Sociedades hasta el entorno del 21% —el punto que consideran óptimo según la curva de Laffer— no solo no reduciría la recaudación, sino que podría incluso aumentarla al incentivar la actividad empresarial.
Mientras varios países europeos como Alemania, Italia o Países Bajos han anunciado rebajas fiscales para mejorar su competitividad, España se mantiene entre los sistemas tributarios menos competitivos de la OCDE en materia empresarial, situándose en el puesto 29 de 38 países analizados.
Para los autores del informe, un sistema fiscal menos gravoso permitiría aumentar la inversión, mejorar la productividad y reforzar el crecimiento económico, en lugar de sostener los ingresos públicos a base de una presión fiscal cada vez mayor.