
El pasado 4 de septiembre, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, reconoció que el sistema ferroviario español seguirá acumulando incidencias durante al menos dos años más. Sus palabras llegan tras un verano marcado por las demoras: 6.554 trenes de larga distancia y AVE llegaron con más de 15 minutos de retraso entre junio y agosto. En otras palabras, cuatro de cada diez trenes de alta velocidad han llegado tarde.
A pesar del malestar de los viajeros, el coste reputacional y las obligaciones de compensación, Renfe endureció en julio de 2024 su Compromiso de Puntualidad. El resultado es que, aunque uno de cada cuatro pasajeros sufrió demoras este verano, solo un 3,56% de los viajeros ha podido acceder a un reembolso. Con la política anterior, cerca de 2,5 millones de pasajeros habrían tenido derecho a devolución; ahora apenas 444.000 lo han conseguido.
La diferencia es millonaria: tomando como referencia los precios medios de la CNMC (42,84 euros por billete), Renfe se ha ahorrado alrededor de 79 millones de euros en compensaciones este verano.
Antes de la reforma, un retraso de 15 minutos suponía un reembolso del 50% y con 30 minutos el viajero recuperaba el importe íntegro del billete. Tras el cambio, solo se devuelve la mitad si el tren acumula una hora de retraso y el 100% si llega 90 minutos tarde.
Renfe justificó la reforma en el reglamento europeo aprobado en 2021, asegurando que su modelo «continúa siendo el más ventajoso para el viajero». Sin embargo, la nueva política ha supuesto un 82% menos de devoluciones respecto al régimen anterior.
Los retrasos han tenido orígenes diversos. Algunos se deben a incendios, pero otros a fallos en la red y en la propia flota. Uno de los casos más graves afectó al S106, conocido como Avril, fabricado por Talgo, lo que obligó a suprimir los trenes low cost de Avlo en la línea Madrid-Barcelona. La desaparición de esta opción más barata ha encarecido el trayecto más importante de la alta velocidad en España hasta en un 34%.
Ante esta situación, Puente viajó recientemente a Alemania para reunirse con fabricantes como Siemens en busca de nuevos trenes. Admitió que la red necesita renovar su flota y reconoció que el proyecto Avril no ha cumplido las expectativas: «Se las prometía muy felices con el tren Avril y luego no ha sido tanto».
El ministro pidió cautela, pero admitió que sin nuevas unidades será imposible mejorar un servicio que este verano ha evidenciado uno de sus mayores deterioros: más retrasos y menos compensaciones para los usuarios.