
En el primer trimestre de 2025, las horas perdidas por incapacidad temporal han alcanzado los 445 millones, marcando un máximo histórico hasta la fecha. Esto representa un aumento del 70,5 % en comparación con el último trimestre de 2019, justo antes del inicio de la pandemia. En este contexto, las bajas laborales han registrado un nuevo récord, mientras que la tasa de absentismo se ha incrementado del 4% al 6,1%.
Este crecimiento sostenido de las bajas laborales ha contrastado con el moderado aumento de las horas efectivas trabajadas. Mientras que las horas cotizadas totales han crecido un 12,5 % entre 2019 y 2025, las horas realmente trabajadas sólo aumentaron un 9,8%. En consecuencia, entre 2018 y 2024, el gasto público directo en bajas laborales se ha duplicado, pasando de 7.485 millones a 16.487 millones de euros.
Además, estudios del Ivie estiman que las pérdidas asociadas a la incapacidad temporal rondan los 81.000 millones de euros anuales en términos de PIB, debido a la disminución de la productividad y al encarecimiento del coste laboral agregado. En este sentido, el economista José Ramón Riera ha señalado que, aunque la incapacidad temporal cumple una función social esencial, su creciente volumen representa un desafío para el equilibrio del modelo laboral español.