El Banco de España ha reforzado su atención sobre la evolución de los créditos al consumo y ha planteado la necesidad de introducir cambios en los criterios de concesión aplicados por las entidades financieras, según las conclusiones recogidas en la Memoria de Supervisión 2025 publicada recientemente por el organismo supervisor.
Según avanza VozPópuli, la institución considera prioritario que las entidades adopten políticas de financiación más prudentes y ajustadas a la capacidad real de pago de los hogares, con el objetivo de evitar situaciones de sobrendeudamiento que puedan derivar en deterioro económico o exclusión social. El supervisor no vincula esta advertencia a un aumento significativo de la morosidad ni a irregularidades detectadas en el sistema financiero, sino a la necesidad de reforzar la concesión responsable ante el crecimiento sostenido de esta modalidad de financiación.
El volumen de nuevos créditos al consumo concedidos por la banca acumula cinco años consecutivos de expansión tras la interrupción provocada por la crisis del COVID de 2020. En ese periodo, las nuevas operaciones han pasado de 26.600 millones de euros a 46.639 millones en 2025, lo que representa un incremento absoluto cercano a 20.000 millones y una subida relativa del 75,33%.
Aunque el endeudamiento de los hogares continúa concentrado principalmente en los préstamos hipotecarios, los créditos al consumo mantienen una tendencia creciente dentro del conjunto de la financiación familiar. Según los últimos datos disponibles del Banco de España, las familias acumulaban en marzo una deuda hipotecaria de 519.416 millones de euros, frente a otros 191.690 millones correspondientes a financiación para consumo. Esta última cifra equivale ya al 37% del saldo hipotecario total, dos puntos porcentuales más que en 2021.
La regulación vigente establece una protección específica para este tipo de operaciones mediante la Ley 16/2011 de contratos de crédito al consumo, aplicable a préstamos concedidos a particulares por importes de entre 200 y 75.000 euros destinados a necesidades personales.
Durante el primer trimestre del año, las familias españolas contrataron créditos al consumo por valor de 12.300 millones de euros, un 15,42% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior. La evolución mensual refleja además una aceleración progresiva de la demanda. En enero, las nuevas operaciones crecieron un 9,6% interanual; en febrero, un 14,66%; y en marzo, un 21,26%, hasta alcanzar 4.562 millones de euros.
Los analistas atribuyen parte de este comportamiento al impacto de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los hogares.
A diferencia de las hipotecas, los créditos al consumo presentan menores garantías de recuperación en caso de impago, circunstancia que se traduce en unos tipos de interés significativamente más elevados. En marzo, la TAE media aplicada a estos préstamos alcanzó el 7,53%, frente al 2,80% de los créditos hipotecarios. Entre 2022 y 2023, el coste medio de esta financiación llegó a superar el 8,5%.