
Los españoles recurren cada vez más al crédito personal para financiar gastos cotidianos y, especialmente, las vacaciones de verano, que se consolidan como el principal motor de la financiación al consumo. Según publica El Economista, el crecimiento de esta modalidad lleva más de una década al alza, se aceleró tras la pandemia y volverá a intensificarse durante este periodo estival, aunque con un contexto menos favorable por el aumento del coste de los préstamos.
Según el último barómetro de Asufin sobre préstamos al consumo, el 17% de los usuarios solicita financiación para viajes y vacaciones, situando este destino por delante de la compra de vehículos, los estudios, la refinanciación o las reformas del hogar. Únicamente la necesidad general de liquidez concentra un porcentaje superior de solicitudes.
El crédito al consumo mantiene un fuerte impulso también desde el punto de vista estacional. Un informe elaborado por Kantar para la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) indica que el 36% de los consumidores que contrataron financiación lo hicieron durante el verano, frente al 35% registrado en Navidad y el 22% correspondiente al Black Friday.
El secretario general de Asnef, Ignacio Pla, atribuye esta tendencia a que el verano concentra proyectos personales como reformas, adquisición de vehículos, compras en rebajas y, especialmente, viajes, cuya financiación se ha consolidado desde la pandemia entre los principales usos del crédito.
Los datos del Banco de España reflejan igualmente esta evolución. Las nuevas operaciones de crédito al consumo alcanzaron un récord de 46.641 millones de euros en 2025, un 20% más que el año anterior y un 185% por encima del volumen registrado en 2014. Entre enero y mayo de este año ya se concedieron 20.257 millones de euros, el mayor importe para ese periodo desde que existen registros.
El coste de los préstamos también añade presión sobre los consumidores. La TAE media de los préstamos personales en España se sitúa en el 10,05%, frente al 8,12% de media en la Unión Europea. La banca ofrece un tipo medio del 9,16%, mientras que los establecimientos financieros especializados alcanzan el 13,42%.