El 10 de junio de 2025, en Valencia, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registró el domicilio del exministro de Transportes José Luis Ábalos en el marco de la investigación que le afecta. Durante la intervención policial, y según el testimonio de una mujer presente en la vivienda, el exdirigente socialista trató de impedir que determinados dispositivos digitales quedaran en manos de los agentes, al considerar que contenían información especialmente delicada sobre el PSOE y su etapa como secretario de Organización.
La escena se desarrolló en un clima de evidente tensión. Anaís D. G., amiga de Ábalos que se encontraba en el inmueble en el momento de la entrada policial, ha relatado que fue despertada por el propio exministro al irrumpir los agentes. En medio del despliegue de la UCO y con presencia de una letrada vinculada a su antiguo abogado, Ábalos le entregó de forma apresurada un disco duro.
«Me vino con un disco duro y estaba toda la policía por ahí y me lo dio y me lo escondí», asegura. Según su versión, el exministro le pidió que ocultara el dispositivo en sus partes íntimas para evitar que fuera detectado. Los agentes advirtieron el movimiento y le retiraron uno de los discos antes de que abandonara la vivienda. Sin embargo, esa maniobra habría permitido que otro soporte de memoria —un pendrive— no fuera localizado en ese primer momento, según detalla este miércoles The Objective.
De acuerdo con el mismo testimonio, en la habitación del exministro había además un disco duro azul y negro situado tras el televisor, con carpetas bajo la denominación «Mis archivos». Mientras la UCO centraba su atención en los dispositivos visibles y en el objeto que portaba la mujer, parte del material digital habría quedado fuera del alcance inmediato de los investigadores.
Pese a ello, la actuación policial se saldó con la incautación de un volumen considerable de material. Los agentes intervinieron 34 evidencias digitales, entre discos duros, memorias externas, tarjetas SIM y libretas de anotaciones personales. También realizaron el clonado de tres teléfonos móviles en el propio domicilio, con el objetivo de preservar las comunicaciones del exministro.
Entre los elementos que despertaron mayor interés figuraba un USB identificado con la inscripción de Fiadelso, fundación vinculada a Ábalos. Ante el magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente, el exministro ha sostenido que los archivos contenidos en esos dispositivos responden a «información personal y parlamentaria». Sin embargo, el relato de quienes presenciaron su comportamiento durante el registro describe una preocupación que iba más allá de simples documentos privados.
La inquietud por el contenido de esos soportes digitales coincide, además, con una intensa actividad de comunicaciones en los días previos a su ingreso en la prisión de Soto del Real. Según la misma fuente, Ábalos mantenía contacto constante con su hijo Víctor Ábalos, su asesor Koldo García y su asistente René, formando lo que ella define como un «triángulo de hierro». Para evitar el control sobre los teléfonos intervenidos, utilizaba el ordenador portátil de su hijo.
Desde ese equipo se produjo una videollamada con Delcy Rodríguez en la que, según el testimonio recogido, se abordó una supuesta transferencia económica que el exministro debía realizar a la dirigente venezolana. A ello se suma, siempre según esta versión, el manejo habitual de grandes cantidades de dinero en efectivo, que Ábalos guardaba en una cartera rosa dentro de su mochila de piel. La testigo afirma que portaba billetes de 200 y 500 euros, con los que incluso habría abonado reformas en su vivienda de Valencia.
El vínculo entre ambos se resintió tras el registro. El temor a posibles consecuencias legales por haber intentado ocultar el dispositivo provocó un distanciamiento inicial. No obstante, la relación se retomó y se mantuvo hasta dos días antes de su entrada en prisión.
El registro de la UCO no sólo puso el foco en los indicios económicos que investiga la Guardia Civil. También abrió interrogantes sobre el alcance real de la documentación digital que el exministro trató de preservar y sobre su posible impacto en la estructura interna del PSOE durante los años en que ejerció un férreo control orgánico del partido.