
Adif aprobó el pasado miércoles un nuevo plan de incentivos para sus principales directivos, apenas unas horas antes de que su presidente, Pedro Marco de la Peña, fuera cesado, informa El Mundo. La renovación de estas primas, vinculadas al cumplimiento de objetivos económicos y de prestación del servicio, se produjo en una semana marcada por los accidentes mortales de Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo), que han agravado el cuestionamiento de la gestión de la infraestructura ferroviaria.
El acuerdo quedó recogido en el nuevo convenio entre Adif-Alta Velocidad y el Ministerio de Hacienda para el periodo 2026-2030, que sustituye al documento vigente hasta 2025. La reunión extraordinaria del consejo de administración se celebró el 3 de noviembre y tenía como principal cometido aprobar este instrumento de financiación, que regula las aportaciones presupuestarias del Estado, las inversiones y los compromisos de calidad y eficiencia de la entidad.
La renovación de las primas directivas llega en plena crisis ferroviaria, con la puntualidad deteriorada y la seguridad del sistema bajo escrutinio. Marco de la Peña acudió a aquella reunión muy cuestionado por la sucesión de siniestros. El accidente de Urda, ocurrido una semana antes, había sido el tercero mortal en nueve meses, con un balance conjunto de 116 fallecidos y cientos de heridos.
La salida del presidente se produjo después de la dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes, el día anterior. Puente había nombrado a Marco de la Peña en 2024. Su marcha dejó en manos de su sucesor, Carlos Cuerpo, la decisión sobre la continuidad del máximo responsable de Adif. Según la versión trasladada sobre el encuentro posterior al consejo, el presidente presentó entonces su renuncia. Una de sus últimas decisiones fue respaldar el convenio que incorpora el nuevo sistema de incentivos.
El documento establece que Adif-Alta Velocidad implantará un plan de retribución variable para dar continuidad al aplicado durante 2021-2025. «Este Plan ligará la retribución variable de la dirección a los objetivos de resultado de explotación, inversión y demás objetivos de prestación de servicio», recoge el texto.
El mecanismo afecta al comité de dirección, presidido por el máximo responsable de la entidad e integrado por responsables de gabinete y de áreas como planificación, construcción, operaciones, explotación, finanzas y recursos humanos. Este órgano percibió en 2025 una remuneración conjunta de 1,2 millones de euros, según la memoria económica de Adif. El sistema alcanza también a otros cargos con contratos de alta dirección, incluidos algunos que mantienen esas condiciones pese a haber cambiado de puesto.
La renovación del plan se produce, además, en un contexto en el que los resultados de explotación y la calidad del servicio ofrecen un balance desfavorable. En 2024, entre el 6% y el 30% de la retribución variable estuvo condicionado por objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). En 2025, el porcentaje vinculado a estos criterios se situó entre el 6% y el 22%, con indicadores relacionados con la transición energética, la inclusión y las finanzas sostenibles.
Sin embargo, la documentación del nuevo convenio no detalla objetivos específicos relacionados con la seguridad ferroviaria o la puntualidad de los trenes, dos de los principales problemas que afronta actualmente el sistema. Tampoco concreta qué indicadores determinarán las primas que percibirán los responsables de la compañía durante los próximos ejercicios.
El convenio dibuja, además, un horizonte complicado para la infraestructura ferroviaria hasta 2030. Tanto Adif como Adif-Alta Velocidad prevén incumplir sistemáticamente sus objetivos de mantenimiento preventivo de las vías durante todo el periodo. Pese al aumento de los fondos destinados a esta actividad, las previsiones contemplan un cumplimiento máximo del 90% en la red convencional y del 96% en la de alta velocidad.
La situación tampoco resulta más favorable en materia de puntualidad. Los retrasos se han triplicado durante 2026 y, aunque las previsiones apuntan a una mejoría progresiva, no se espera recuperar los niveles anteriores. El documento anticipa así varios años de dificultades para el administrador ferroviario, precisamente cuando la sucesión de accidentes y las incidencias en la red han deteriorado la confianza de los usuarios.
La aprobación del plan de incentivos, en vísperas del relevo de la presidencia, añade un nuevo elemento de controversia a la gestión de una entidad que deberá afrontar ahora el reto de recuperar la fiabilidad del servicio y cumplir unos compromisos de mantenimiento que sus propias previsiones sitúan por debajo de los objetivos establecidos.