
Adif ha vuelto a introducir una limitación temporal de velocidad en la línea de alta velocidad de Madrid a Barcelona a 160 km/h en un tramo comprendido entre Madrid y Zaragoza, después de que un conductor de Renfe alertara del posible deterioro de varios puntos de la infraestructura.
La restricción afecta a un segmento de unos 78 kilómetros, entre los puntos kilométricos 100 y 178, y se ha activado siguiendo los protocolos de seguridad internos. Según fuentes del gestor ferroviario citadas por la Cadena SER, la medida se adopta de forma preventiva mientras se comprueba el estado real de la vía en esa zona.
La decisión llega apenas unas horas después de que la compañía hubiera restablecido casi por completo la circulación normal tras una revisión nocturna. En esa inspección se habían eliminado las limitaciones generales, dejando únicamente cuatro enclaves con topes parciales de 230 km/h, situados en los kilómetros 27+160 y 138+600 de la vía 1, y en los 50+840 y 143+760 de la vía 2. Adif confía en corregir también esos puntos durante la próxima ventana de mantenimiento y levantar definitivamente todas las restricciones.
El gestor explica que las órdenes ya están incorporadas al sistema de señalización ERTMS y comunicadas a los maquinistas para garantizar que se respeten los nuevos límites hasta que concluyan las comprobaciones técnicas.
El origen de este episodio se remonta a una oleada de avisos recibidos por el centro de control. El ministro de Transportes, Óscar Puente, detalló que en sólo una jornada se registraron hasta 25 comunicaciones de anomalías por parte de conductores, frente a las ocho acumuladas durante toda la semana anterior. Ese incremento llevó a ordenar una reducción drástica de la velocidad hasta verificar la situación de la infraestructura.
Durante la noche posterior se realizó una auscultación completa del trazado, que permitió descartar la mayoría de incidencias y mantener solo cuatro zonas bajo vigilancia reforzada. Según Puente, el sistema combina mediciones técnicas con las observaciones directas de los maquinistas, lo que obliga a actuar con cautela ante cualquier señal de irregularidad.
El ministro también aprovechó para recordar que la línea Madrid-Barcelona será objeto de una modernización integral a partir de este año. Esa renovación permitirá, en un futuro, elevar la velocidad máxima hasta los 350 km/h, un objetivo que el departamento quiere aprovechar una vez concluya la actualización total de la infraestructura.