
Adif reconoció el pasado mes de julio que buena parte de sus redes de telecomunicaciones de alta velocidad presentan problemas de obsolescencia, falta de mantenimiento y riesgos operativos que hacen necesaria una renovación urgente. Así consta en los pliegos de un contrato de 175,46 millones de euros publicado por el gestor ferroviario para mantener y modernizar estos sistemas durante los próximos cuatro años, según avanza este martes el diario ABC.
La documentación adquiere especial relevancia después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), donde la caída del sistema de seguridad LZB coincidió con incidencias en las comunicaciones GSM-R, utilizadas para conectar a los maquinistas con los centros de control. Los documentos publicados por Adif evidencian que las deficiencias tecnológicas no se limitaban a una incidencia puntual, sino que afectaban al conjunto de la infraestructura ferroviaria.
En concreto, el gestor reconoce que las redes de telecomunicaciones presentan graves problemas de obsolescencia y que algunos sistemas han superado su ciclo de vida útil. Según los pliegos, estos equipamientos tienen una duración estimada de unos diez años como máximo, un periodo que ya se ha excedido en distintas instalaciones.
Adif admite que el desarrollo de la alta velocidad durante la última década ha provocado la coexistencia de numerosos sistemas de diferentes fabricantes y tecnologías, además de contratos de mantenimiento independientes y de larga duración. Esta fragmentación, según reconoce el propio organismo, «impide una gestión eficiente» del conjunto de las redes.
El documento advierte también de que varias instalaciones han alcanzado o superado su vida útil, por lo que considera «imprescindible una rápida y en algunos casos urgente renovación». La situación resulta especialmente delicada porque no se trata únicamente de equipos antiguos: multitud de dispositivos carecen de soporte técnico del fabricante, lo que significa que ya no reciben actualizaciones, mantenimiento oficial ni las correspondientes mejoras de seguridad.
Aunque Adif señala que algunas actuaciones de modernización ya se han ejecutado en los corredores Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla, reconoce que en otras líneas siguen funcionando equipamientos para los que no existe respaldo técnico de sus fabricantes. El contrato pretende precisamente renovar y homogeneizar estos sistemas para evitar que la diversidad tecnológica comprometa el funcionamiento de la red.
Los problemas también alcanzan a las infraestructuras de fibra óptica. En el corredor Madrid-Barcelona-Figueras, Adif reconoce que se han producido «múltiples sabotajes» en determinados tramos de los cables, reparados hasta ahora mediante intervenciones puntuales. Sin embargo, la acumulación de daños ha deteriorado la calidad de las transmisiones.
El propio gestor considera que la reposición de los cables afectados resulta necesaria para recuperar los niveles de calidad y fiabilidad exigibles en la transmisión de datos.
Los pliegos también alertan de necesidades de actualización en los sistemas energéticos y de gestión del suministro eléctrico. En particular, Adif advierte de que el software utilizado para supervisar estas instalaciones llegará al final de su ciclo de vida en septiembre de 2027, por lo que será necesario renovarlo.
A estas deficiencias se suma la antigüedad del sistema GSM-R, una tecnología de comunicaciones ferroviarias basada en redes 2G. Su vulnerabilidad quedó de manifiesto en junio en Alemania, donde una incidencia obligó a paralizar temporalmente la circulación ferroviaria en todo el país.
La alternativa tecnológica será el FRMCS, basado en redes 5G y diseñado para sustituir progresivamente al GSM-R. Adif ya ha adjudicado una primera fase de pruebas, aunque los pliegos del contrato de mantenimiento no establecen un calendario concreto para su implantación generalizada en España.